jueves, 27 de octubre de 2016

Qué hacer con los cuerpos de los difuntos

Muchos cristianos guardan las cenizas de sus seres queridos difuntos en sus hogares. Otros las dividen para repartirlas entre los familiares y hay quienes las esparcen en el desierto o en el mar. Espero yo nunca cometer ese error. Mucho menos quisiera hacer con las cenizas de un ser querido una especie de gema para colgármela al cuello. No quiero hacerlo porque confío en la sabiduría de la Iglesia, quien ha hecho explícita su prohibición en el recién publicado documento ‘Ad resurgendum cum Christo’, avalado por el papa Francisco.

Los católicos tenemos un sentido preciso de la vida y de la muerte. Vinimos al mundo salidos de las manos de Dios, y saldremos de este mundo para vivir perpetuamente con el Señor. Como cristianos no podemos aferrarnos a quienes ya murieron. Nuestro amor por nuestros familiares y amigos difuntos ha de ser grande y por eso, con frecuencia, elevamos nuestra oración a Dios por su eterno descanso. Pero no debemos de obsesionarnos con ellos. No somos dueños de sus cuerpos. Los recibimos durante sus vidas como regalos de Dios y después de su muerte se los devolvemos a Él como signo de que le pertenecen.

Poseer los restos mortales de una persona es seguir girando en redondo, es no darle sentido a la vida y permanecer con las ventanas cerradas al misterio. Es querer atrapar al muerto en nuestra mediocridad terrenal y no dejarlo partir hacia el Absoluto. Es olvidar que venimos del Señor, que vivimos para el Señor y hacia el Señor regresamos.

Creo que retener en casa las cenizas de nuestros seres queridos tampoco es vida. Me parece que es una especie de luto que se prolonga indefinidamente. Es anclarse a un pasado que se fue, es dejar de buscar a Dios en el presente y renunciar a aventurarse en el futuro para unirnos a Él. Dejar partir a nuestros difuntos y depositar sus restos en un cementerio o en un una iglesia, lejos de hacer absurda la vida, nos abre a su sentido verdadero, a un destino trascendente que justifica el haber nacido un día. Los restos de nuestros seres queridos reposando en un lugar sagrado avivan nuestra Esperanza y nos empujan a mirar hacia lo alto.

En mi testamento –que me he propuesto hacer durante el mes de noviembre– dejaré muy claro que mis cenizas no se repartan entre mis familiares, y mucho menos que alguien las arroje en la cascada de Basaseachi o las esparza en los médanos de Samalayuca. Tampoco quiero acabar en algo parecido a un pastel de bodas que se corta en rebanadas para ser distribuido en pequeñas porciones.

 
La Resurrección de Lázaro, mosaico de la Basílica de San Apolinar, Rávena Italia
Si espero resucitar con Cristo es porque antes fui sepultado por el bautismo en su muerte, así que quiero que mis restos esperen la Resurrección en el silencio de un cementerio o en el recogimiento de una cripta. No creo que el nirvana sea mi último fin, ni tampoco creo que un día me fundiré con la energía cósmica ni con el espíritu de Brahama. Soy cristiano y creo que un día resucitaré –para el cielo o para el infierno según el juicio divino– con mi propio cuerpo. Por eso en mi testamento solicitaré que a mis restos mortales –que fueron vehículo del Espíritu Santo– se les trate con un poco de cariño y reverencia.

También dejaré claro, en mi última voluntad, que no se permita que alguien haga con mis cenizas una alhaja o una pulsera. No me gustaría acabar convertido en fetiche. De esa manera a nadie se le ocurrirá sobarme –cual pata de conejo o amuleto– para traerle un poco de buena vibra. Si así fuere, yo quedaría transformado en vehículo de perdición para los supersticiosos.

“Esfuércense por entrar por la puerta angosta”, dijo Jesús. Quien se va uniendo al Señor, se va librando de tantas cosas innecesarias, y me atrevo a decir que a esta categoría pertenecen las urnas con cenizas de nuestros familiares difuntos que podamos tener en casa. Podrán esas cenizas ser apreciadas para quienes convivieron cercanamente con la persona, pero para la siguiente generación comenzarán a ser incómodas y para las siguientes generaciones, un franco estorbo. Por eso no es necesario que estén en casa, y en cambio sí lo es el que reposen en la paz de un cementerio o en un columbario para cenizas.

Cuánta razón tenía Machado en esos versos: Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontrarán a bordo ligero de equipaje, casi desnudo como los hijos de la mar. Así también quiero yo dejar un día mi casa, y salir en cuerpo y alma, buscando el mundo futuro.

viernes, 21 de octubre de 2016

Estados Unidos, incierto panorama

El panorama para Estados Unidos y para el mundo se avizora incierto, gane quien gane las elecciones. Nunca como hoy habíamos tenido en la contienda electoral norteamericana a dos candidatos de tan baja calidad. Por una parte Donald Trump ha aparecido en el escenario político más como un intruso, que como una esperanza seria. Muchas veces ha abierto la boca para proferir insensateces, o para transparentar su racismo, y así ha alejado sus posibilidades se llegar a la Casa Blanca.

Trump ha destacado en el escenario político por sus arrebatos pasionales. El descabellado proyecto de construir un muro de tres mil kilómetros y obligar a México a pagarlo, o su discurso nacionalista de devolver la gloria que tenía Estados Unidos nos alertan de que estamos frente a un demagogo. Sus abusos sexuales a algunas mujeres ventilados por la prensa; y sus negocios, como casinos y concursos de belleza, hablan de frivolidad y guasonería.

Al verse desfavorecido en las encuestas, el candidato republicano parece desesperado y ha afirmado que existe un complot en su contra. Nos preguntamos ¿hacia dónde irá la primera potencia mundial gobernada por un hombre tan pasional y tan carente de juicio? De hecho no es atrevido pensar que Donald Trump ha sido puesto como candidato a la presidencia, con toda la intención de favorecer el asenso al poder de alguien tan peligroso como ella: Hillary Clinton.

La candidata demócrata, al contrario de Trump, tiene una largo colmillo político. Desde primera dama de Arkansas, primera dama de Estados Unidos, senadora y Secretaria de Estado, la Clinton representa un serio peligro para la vida humana, la libertad religiosa y la paz mundial.

Según analistas políticos de la rusa Radio Sputnik, la filosofía de Hillary siempre se ha basado en la agresividad del sueño americano. Ella ha jugado un papel preponderante en la desestabilización del Medio Oriente. Votó a favor de la invasión en Irak en 2003 y se enorgullece de ser responsable del desastre en Libia, ya que –según ella– un dictador fue eliminado. La señora siempre ha exigido acciones agresivas contra el gobierno de Siria y su hostilidad contra Irán no tiene límites. Es además partidaria de una política contra Rusia, a quien trata de aislar en sus relaciones comerciales con Europa. Muchos ven a la Clinton como alguien que empujaría al mundo hacia una guerra mundial.

Hillary enarbola la bandera feminista y son las mujeres quienes más la apoyan. De resultar electa el 8 de noviembre, sería la primera mujer presidenta de Estados Unidos. Influida por el feminismo radical, la Clinton tiene una mancuerna –que no podemos dejar de calificar de siniestra– con la señora Cecil Richards, quien es la presidenta de Planned Parenthood, la mayor organización promotora del aborto en el mundo, que no sólo mata millones de bebés al año sino que vende sus partes.

Si la ex Secretaria de Estado llega a la Casa Blanca vendrán tiempos difíciles para las religiones. La señora Clinton, durante una conferencia para mujeres en Manhattan hizo una declaración sin precedentes: “Los códigos culturales profundamente enraizados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales”. ¡San Miguel Arcángel! Esto significa que todos debemos de abandonar nuestras convicciones para ajustarlas en la aceptación del aborto, anticonceptivos, eutanasia e ideología de género. Y ello con los recursos coercitivos del gobierno. ¿Significa que podrán los cristianos ir a la cárcel por tratar de vivir según las enseñanzas de su fe? Un obispo de Estados Unidos ha señalado que si un ciudadano pierde el derecho a vivir según sus convicciones religiosas por intromisión del Estado, pierde su esencia de estadounidense.

Muchos electores en Estados Unidos están preocupados por la posibilidad de que Donald Trump llegue a la presidencia. Votarán seguramente por Hillary Clinton en quien no ven ningún peligro. Si Trump es temido por los inmigrantes y los mexicanos, ella debe ser temible por los no nacidos, por los pro-vida y por quienes quieren vivir según los principios de su religión. Como lo hizo Jezabel, la antigua reina de Israel, Hillary querrá que abandonemos nuestras convicciones religiosas para postrarnos en adoración a los baales, y amenaza con perseguir a quienes, como el profeta Elías, pretendan ser fieles al culto al Dios verdadero.

sábado, 15 de octubre de 2016

Año de la Misericordia, última llamada

Las cinco puertas de la Misericordia de la diócesis pronto se cerrarán. Dentro de 35 días habrá terminado el año jubilar extraordinario decretado por el papa Francisco. En la catedral, en el Santuario San Lorenzo y las parroquias El Señor de la Misericordia, María Reina del Universo y Nuestra Señora de Guadalupe en el Valle de Juárez  han llegado las peregrinaciones de fieles que piden perdón por sus pecados y cruzan la puerta como signo de renovación espiritual. Y es que si no se cruza la Puerta Santa rogando a Dios por un cambio en la vida, de poco sirve.

Hace unos días una señora me decía que ella no se confesaba ni comulgaba porque veía la doble vida de muchos católicos que, a unos días después de recibir el Cuerpo del Señor, continuaban sus vidas con comportamientos vergonzosos para un cristiano. Traté de animarla diciéndole que en la Iglesia había ciertamente algunos católicos que vivían sin dejar actuar a la gracia divina, pero que muchos –la mayoría de quienes estamos en la Iglesia– nos esforzamos por asemejarnos más a Jesús, en una vida de renovación espiritual constante, entre luchas, éxitos y caídas.

Para cruzar la Puerta de la Misericordia es necesario tener un propósito. Cuando san Juan María Vianney –el santo Cura de Ars–, en su época de seminarista, tenía serios problemas para aprender el latín, en su desesperación estuvo a punto de abandonar su vocación. El padre Balley captó el peligro, y le pidió que hiciera una peregrinación al Santuario de San Francisco Regis, en Louvesc. Vianney así lo hizo y suplicó al Señor la gracia de poder asimilar mejor el latín. Si bien Vianney nunca logró sobresalir en el estudio del idioma, Dios le concedió el progreso suficiente para salvarlo del desaliento.

El propósito para peregrinar y cruzar la Puerta de la Misericordia no debe ser otro sino la conversión para transformarnos nosotros también en puertas la misericordia de Dios. En efecto, Cristo es la puerta por la que las ovejas entramos a su casa. Pero el Señor nos invita a convertirnos en puertas del amor divino. Vistas así las cosas, las personas que entren en contacto con nosotros, deberán entrar en contacto con la misericordia. No está fácil, pero no nos desalentemos. El papa Francisco ha dicho que para atravesar la Puerta Santa debemos hacer una peregrinación como un signo de que la misericordia es una meta hacia la que debe tender nuestra vida, y que requiere de esfuerzo y sacrificio.

La Catedral y el Santuario de San Lorenzo, principalmente, deben de ser templos donde las personas se sientan acogidas y arropadas por la misericordia de Dios. Son lugares donde se vive muy acentuadamente la religiosidad popular y donde llegan procesiones desde diversos ángulos de la ciudad. A veces las peregrinaciones son muy numerosas pero no por ello los peregrinos viven una espiritualidad de masas. No. Cada uno llega con su propia historia, con su fe, con alegrías y tristezas; lo señaló el papa Francisco. Cada peregrino llega con un deseo especial y una súplica particular a Dios.

A veces vemos a personas, incluso adultos mayores, que caminan de rodillas por el atrio y el pasillo central de la catedral o del santuario San Lorenzo hasta donde se ubica la imagen de la Virgen de Guadalupe o san Lorencito. Otras veces vemos rezar a las personas, llenas de confianza en Dios, que le suplican con lágrimas en los ojos; muchas otras se acercan pidiendo una bendición o una oración personal. La gente busca sentirse en su casa, acogida, comprendida, confortada. Señala el papa que estos lugares de peregrinación son espacios privilegiados para encontrar al Señor y tocar con la mano su misericordia.

A partir de hoy domingo restan sólo cinco semanas para aprovechar las gracias que nos ofrece el Año de la Misericordia. La puerta Santa se cerrará y se volverá a abrir –si la Providencia no dispone otra cosa– hasta el año jubilar 1025. Veamos este año tan especial como un signo del amor infinito de Dios por nosotros y de cómo no deja de tendernos lazos para salvarnos. Preparemos una buen confesión y dispongámonos a que todos los residuos del pecado acumulados en nuestra vida sean cancelados por la gracia de la indulgencia plenaria. Más cariño del Señor ya no se puede.

viernes, 14 de octubre de 2016

Un pelo en la planta del pie

En estos días vino a verme una señora y me compartía que, desde hace años, tiene enfermedades extrañas. Los médicos que la han examinado han sido muchos y no le han podido detectar el origen de sus males. Como dato curioso a la señora le salió un pelo en la planta del pie. La piel más gruesa de nuestro cuerpo está en la planta de los pies y es imposible que ahí salgan cabellos. Los médicos le dijeron que solamente con cirugía le podían extirpar el extraño cuerpo. Una amiga piadosa de la señora la invitó a rezar el rosario y ponerse agua bendita en la planta del pie donde estaba el cabello. Lo que los médicos no pudieron hacer lo hizo el agua santa: al poco tiempo el pelo salió solo, como si desde dentro hubiera resbalado. Medía alrededor de 10 centímetros. 

Los méritos y ejemplos de la Virgen María


miércoles, 12 de octubre de 2016

Purificar el corazón

¿Por qué luchar para purificar el corazón? Santa Catalina de Siena, en su Tratado sobre el Purgatorio y en el Diálogo entre el alma y el cuerpo, afirmaba que el alma en ese estado está aún ligada a los deseos y a la pena que derivan del pecado, y eso hace imposible gozar de la visión de Dios, cara a cara. Catalina afirma que Dios es tan puro y santo que el alma con las manchas del pecado no puede hallarse en presencia de la divina majestad.

Hemos entonces de luchar para limpiar el corazón recordando la frase del Señor: "Dichosos los limpios de corazón porque verán a Dios". Los corazones limpios son aquellos que ajustan su inteligencia y voluntad a las exigencias de la santidad de Dios, principalmente en tres dominios: la caridad; la castidad; y el amor a la verdad y la ortodoxia de la fe.

¿Cómo limpar el corazón? San Juan de Ávila enseñaba que meditando la Pasión de Cristo podemos ir subiendo desde lo bajo hacia lo alto. Hemos de medicinar las llagas de nuestras pasiones con la medicina de la Pasión del Señor. San Agustín decía: "Cuando algún feo pensamiento me combate, me  voy a las llagas de Cristo. Cuando el diablo me pone asechanzas, huyo a las entrañas de misericordia de mi Señor, y se va el demonio de mí. Si el ardor deshonesto mueve mis miembros, es apagado con acordarme de las llagas de mi Señor, el Hijo de Dios".

lunes, 10 de octubre de 2016

Amor y humildad en los nuevos gobiernos

En estos días el gobierno del Estado de Chihuahua y el gobierno del Municipio de Ciudad Juárez están abriendo paso a nuevas administraciones. Con esperanza los chihuahuenses vemos la llegada de Javier Corral y de Armando Cabada al poder que Dios, a través del voto popular, les confiere. Siempre que hay un cambio de gobierno se levanta en el corazón de los ciudadanos el deseo y la esperanza de que el futuro sea mejor a través de los nuevos dirigentes. Pero, ¿qué debe haber en el corazón de Corral y de Cabada para que sus gobiernos sean buenos?

La primera virtud en el alma de un político es el amor. En sus campañas Corral y Cabada dieron su mejor esfuerzo por ganar las elecciones. El entusiasmo del triunfo fue efervescente. Pero ahora que llegan al poder para dirigir al pueblo se pondrá en evidencia lo que estaba oculto en sus corazones. Con el paso de las semanas y los meses el pueblo de Chihuahua se dará cuenta si su deseo de servir al bien común era auténtico o no. Los ciudadanos tienen un fino sentido del olfato para detectar si sus líderes son servidores natos o son otra cosa. Así que hemos llegado a la hora de la verdad.

Una primera virtud que podemos desear y pedir a Dios para Armando Cabada y Javier Corral es el amor verdadero hacia Dios y el pueblo. Si Dios les concede a los nuevos gobernantes un corazón como el del rey David, los chihuahuenses iremos adelante. David fue un rey que amaba mucho a su pueblo. No tuvo corte, ni esclavos, ni sometió a su pueblo a servir en su ejército. Fue un rey que trató de impartir justicia. Pero sobre todo la nota que mejor definió a aquel gran monarca fue su inmenso amor a Dios. ¡Cuánto bien hace a una ciudad o a un estado un gobernante que cultiva el amor a Dios, sin exhibicionismos ni pantallas, sino en el silencio de la oración y en la humildad de una banca de iglesia cualquiera!

La otra gran virtud de un gobernante es la humildad. El nuevo gobernador y presidente municipal no vienen en calidad de ángeles ni santos. Son hombres de barro y llevan en su carne la mordedura del pecado. Pueden tomar decisiones erradas. El rey David también se equivocó pecando gravemente contra el Señor. Sin embargo reconoció su grave falta, apeló al perdón divino e hizo fuertes penitencias de reparación. David era humilde y por eso Dios lo amó inmensamente. ¿Se llegarán a equivocar Javier Corral y Armando Cabada en algunas de sus decisiones? Por supuesto. Pero si la humildad los acompaña, ellos aceptarán que otros les señalen sus faltas. Si son humildes sabrán escuchar a quien dice ‘no estoy de acuerdo’, y lejos de mandarles tapar la boca, sabrán reflexionar en silencio.

¡Cuánto debemos de orar por nuestros políticos! De su amor, su humildad, su inteligencia y decisiones depende el bienestar de toda una comunidad. Apoyemos a Javier Corral y Armando Cabada con la oración y no con el golpeteo y la crítica corrosiva. Sumémonos a sus iniciativas que, a nuestro juicio, contribuyan para mejorar el futuro de Chihuahua y Ciudad Juárez. Reconozcamos siempre sus aciertos y felicitémosles por ellos, como los cristianos y ciudadanos maduros que queremos ser, sin importar el partido político de nuestra simpatía. ¡Enhorabuena señor gobernador! ¡Bienvenido señor presidente municipal!

La Virgen María en la vida cristiana


domingo, 2 de octubre de 2016

Los medios y la Marcha por la Familia

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. (Mt 5,14)

La Marcha por la Familia en la Ciudad de México, el pasado sábado 24 de octubre, fue una de las marchas más multitudinarias en la historia de la capital. Por el número de participantes –se calcula que fue superior a las 400 mil personas– y por la controversia generada en torno al tema del matrimonio, la noticia debió haber ocupado la primera plana en noticieros y periódicos. Pero la prensa, salvo honrosas excepciones, decidió ignorar y callar.

El Universal publicó en su página de internet, ese sábado, que a la marcha del Frente Nacional por la Familia habían acudido entre 15 y 20 mil personas. Pero además alternó la noticia con la contramarcha que realizaron grupos de personas homosexuales al otro lado del Ángel de la Independencia, cuyos participantes no superaron las 500 personas. La diferencia de participantes entre ambas marchas fue descomunal y, sin embargo, la prensa, en general, les dio el mismo trato.

El mensaje que llega a los lectores y televidentes es que la causa verdaderamente importante es el matrimonio igualitario, que la familia natural es anacrónica y que se están pisando los derechos humanos de los grupos LGBTI. Nos preguntamos ¿qué clase de ética profesional tienen tantos medios de comunicación en México, que proclaman que el periodismo debe hacerse con objetividad y veracidad, cuando en realidad ellos se hacen de la vista gorda, manipulan los hechos y maquillan los datos, demostrando así que están al servicio de la ideología de género y de intereses oscuros?

La mayoría de los medios hoy se han vuelto contra la familia natural, haciéndola ver como una realidad anacrónica, aunque las marchas más multitudinarias en la historia de México digan lo contrario. Los profesionales de la comunicación maquillan los acontecimientos para que no veamos el verdadero sentir popular a favor de la familia natural. Una gran cantidad de periodistas y comunicadores se han puesto al servicio de la agenda LGBT, quien está marcando la línea editorial en la radio, la prensa y la televisión. ¿Por qué sucede esto?

Hace casi 80 años murió Antonio Gramsci, pensador comunista italiano, quien enseñaba que el triunfo del marxismo en Europa no se realizaría por la conquista del Estado para apropiarse de la sociedad. La estrategia sería a la inversa. La conquista sería ideológica, desde las bases, a través de la escuela, el arte y los medios de comunicación. Los medios deberían hacerse portadores del cambio de valores, creando una revolución cultural, desarraigada de la tradición cristiana.

 
Antonio Gramsci (1891-1937)
La estrategia de Gramsci está siendo seguida hoy por quienes, teniendo el poder político, quieren implantar un nuevo orden mundial, alejado de toda influencia cristiana o religiosa. La gran mayoría de los medios se quieren apoderar de la dirección intelectual de la sociedad, imponiendo un mundo de ideas, creando y difundiendo una determinada concepción del mundo y de la persona.

Curiosamente en torno a las marchas por la Familia murieron tres sacerdotes, dos en Veracruz y uno en Michoacán. Los tres fueron secuestrados y de dos de ellos se dijo que estaban borrachos, mientras que el otro estaba con un menor en un hotel. Son acusaciones irresponsables y sin fundamento, carentes de una investigación previa, que sólo pretenden enlodar el sacerdocio y la Iglesia. Y todo sucedió alrededor de las marchas del Frente Nacional por la Familia. Curioso.

Una de las estrategias que ideó Gramsci para destruir el pensamiento dominante de una sociedad es quitarle a la Iglesia su influencia intelectual, que no sea la dirigente de la cultura. Para ello habría que despojarla de su prestigio espiritual mediante una crítica continua y corrosiva. A través de la siembra de la duda y el desprestigio moral de sus líderes, se destruirían las creencias y la confianza del pueblo con quienes la dirigen. Es evidente que hoy, la estrategia gramsciana, está siendo implementada aquí y ahora.

Cuando la fe se vuelve tóxica

No se dejen seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es fortalecer el corazón con la gracia que con alimentos que nada aprovecharon a los que siguieron ese camino. (Heb 13,9)

La fe cristiana puede construir a una persona o, al contrario, puede dañarla. Existen diversas maneras de poner en práctica nuestro catolicismo, pero hoy quiero poner el acento en tres errores que muchos católicos cometemos.

Una pareja de esposos ha venido a buscar orientación espiritual después de haber vivido una extraña experiencia durante sus vacaciones. Al llegar a su destino se hospedaron en casa de una prima del marido que los acogió con toda amabilidad. Sin embargo esa noche la anfitriona le dijo a su primo que ella, por un don especial que Dios, podía comunicarse con los difuntos, y que el padre difunto de su primo huésped estaba diciéndole que quería comunicarse con él.

El muchacho ingenuamente aceptó que su padre regresara de las mansiones de ultratumba para hablar con él. Comenzó el trance. El muerto comenzó a hablar por boca de la médium para pedirle que pusiera en orden algunos asuntos de su matrimonio que andaban mal. Luego de que terminó el éxtasis, la prima pitonisa trazó un círculo de sal donde los invitó a entrar para orar. En una alternancia de bellos discursos dirigidos a Dios con frases agresivas y soeces, la huésped y sus invitados oraron durante horas en la madrugada donde más de uno salió aterrorizado.

Investigando un poco sobre la nigromante, la pareja de amigos me dijo que su prima era una asidua practicante de reiki. Ahí estaba el foco de infección. El reiki es una experiencia de la Nueva era donde se cura con la energía de las manos invocando deidades japonesas. Por su contacto con el mundo de lo oculto, se trata una práctica absolutamente desaconsejable por la misma Conferencia Episcopal de Estados Unidos. Hay exorcistas que aseguran que el reiki puede llevar, como consecuencia, a la posesión diabólica.

La fe se vuelve tóxica cuando se hace sincretista, es decir, cuando se mezcla con pseudo espiritualidades orientales o con elementos esotéricos u ocultos que pueden llevar a la persona, incluso, hasta la locura. Pero también la fe católica puede tornarse insana cuando ponemos más acento en los sacramentales que en la escucha de la Palabra de Dios y los sacramentos.

Hace algunas semanas visité a una familia que pedía la bendición para su casa porque, según ellos, estaba maldita. Sin embargo al conversar con la señora la invité a hacer una confesión. Ella abrió su corazón y pude darme cuenta de que es el alma donde radican la mayor parte de nuestros problemas. De ahí brotan los homicidios, hurtos, rapiñas, sandeces, odios, fornicaciones y todo el elenco de males que Jesús hace en el evangelio.

El mejor exorcismo, sin duda, es el sacramento de la reconciliación. Si la señora se hubiera limitado a una aspersión de agua bendita en su casa y no hubiera abierto su alma al sacerdote para dejar que Jesús derramara su perdón y su gracia en ella, la doña seguiría creyendo que la fuente de los males estaba en las paredes de su casa, cuando en realidad, estaba en las paredes de su vida interior. Esta semana me alegró muchísimo saber que la señora acude diariamente a visitar el Santísimo donde medita la Palabra de Dios. Jesús está trayendo verdadera sanación a su vida.

No menosprecio los sacramentales porque creo que son una ayuda divina para la vida espiritual, pero no cometamos el grave error de que nuestra vida cristiana se reduzca a tener objetos bendecidos, cuando cerramos nuestro interior a la acción misericordiosa de Dios a través de la escucha de su Palabra y de la apertura a los sacramentos.

Por último, la fe se vuelve tóxica cuando la desencarnamos de la vida. Conozco a algunas personas a quienes les gusta bastante orar, y saben hacerlo con palabras bonitas y largos discursos. Pero cuando les preguntas qué piensan de Hillary Clinton, a cuánto está el dólar, qué opinan del asunto de los autos chuecos o del aumento de actos delictivos en la ciudad, te dicen que no saben.

Cuidemos nuestra fe católica. Es tan preciosa que no merece diluirse con las aguas contaminadas de espiritualidades extrañas. Es tan transformante y curativa para el corazón que no se limita a la posesión de objetos materiales. Es tan encarnada que no mira a nuestro cuerpo ni a nuestro mundo como la cárcel del alma, sino que nos compromete a ser misericordiosos con todos nuestros hermanos.