miércoles, 16 de octubre de 2019

El espinoso tema de los abusos sexuales

Los abusos sexuales a menores de edad han sido una realidad de todos los tiempos, en todos los ámbitos. Es una plaga que ocurre, principalmente, en el seno de nuestras familias, así como también en el ámbito escolar, artístico y deportivo. Por los escándalos difundidos en la prensa, la Iglesia Católica y las comunidades evangélicas no están exentas del problema, lo que hace que los abusos sean doblemente escandalosos para todos.

El silencio en que se manejaba el problema y las soluciones de los obispos para resolverlo, –como fue simplemente cambiar de parroquia a los sacerdotes acusados–, hoy nos parecen acciones equivocadas. En su tiempo parecía ser una solución. Había que proteger la buena fama de los sacerdotes en las parroquias, así como la honra del papá en la familia o del maestro en la escuela.

Con todo el dolor que los abusos sexuales por miembros del clero han traído a la Iglesia, hemos de agradecer a Dios por la labor que han hecho los medios de comunicación. Gracias a ellos, que no dejaron de cubrir las noticias –no importa si ha sido con objetividad o con malicia– la Iglesia despertó en este tema. A partir de ahí, la Santa Sede ha creado protocolos que deben aplicarse en todas las diócesis del mundo con el único propósito de evitar que ocurran abusos sexuales dentro de la Iglesia.

Ajustarse a los nuevos tiempos no ha sido fácil para nadie. Los obispos han tenido que asumir los protocolos dados desde Roma. En los últimos tres años se han aprobado e implementado líneas de acción para las diócesis de México. Existe un equipo nacional para la protección de menores por parte de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Este consejo auxilia a los obispos para el esclarecimiento de los casos, diciéndoles cómo iniciar el proceso cuando aparecen las víctimas y las denuncias, cómo hacer la investigación, la colaboración con la fiscalía, cómo brindar atención a las víctimas, qué acompañamiento debe darse al sacerdote y a la comunidad herida. Hoy existen únicamente 11 diócesis mexicanas que tienen comisiones para la atención a víctimas de abusos sexuales, y el objetivo es que, en los próximos años, no haya iglesia en México que no tenga la suya.

En esta nueva situación para evitar los abusos sexuales, los sacerdotes han quedado en la máxima indefensión. Del encubrimiento de los obispos para proteger su buena fama se ha pasado al extremo opuesto. Hoy un sacerdote acusado de abusador es suspendido inmediatamente de su ministerio mientras se realiza la investigación; queda en manos del ministerio público y no goza de ningún apoyo económico de la diócesis para pagar abogados.

Hoy la Iglesia Católica es la primera institución mundial que ha tomado más en serio el problema de los abusos, con protocolos muy definidos para su tratamiento y prevención. Pesa sobre la Iglesia el mandato de la caridad de Jesús "Dejen que los niños vengan a mí", pero también aquella de "Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. (Lc 17, 2-3). 

lunes, 14 de octubre de 2019

Inquietante Sínodo de la Amazonía

El Sínodo de la Amazonía que se lleva a cabo en Roma comenzó de manera extraña. Actos chocantes para muchos católicos ocurrieron antes de su inauguración, como la extraña ceremonia donde se plantó un árbol en los jardines vaticanos con la presencia del papa Francisco. Los papas han plantado árboles en diversas ocasiones, pero esta fue acompañada de rituales paganos donde se dio culto a la madre tierra. El papa, sorprendido por quienes organizaron el ritual y visiblemente molesto por lo que ocurría, decidió cancelar su discurso oficial y sólo concluyó invitando a todos a rezar un Padrenuestro. Penosísimo.

El Sínodo de la Amazonía es una reunión de iglesias regionales del 6 al 27 de octubre con la presencia de 180 obispos, expertos y líderes indígenas de la región amazónica que comprende zonas de Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú Bolivia y Paraguay. El papa ya había expresado su preocupación pastoral por esta región del mundo donde habitan alrededor de un cuarto de millón de personas que no conocen a Jesús. Es una tierra de misión y la Iglesia busca abrir nuevos caminos al Evangelio así como la promoción de una ecología integral.

Hay, al menos, cuatro asuntos inquietantes que están en juego y que pueden afectar la doctrina y la práctica pastoral del catolicismo romano en el mundo, y así empujar a un rumbo diferente a la Iglesia universal.

El primero de ellos es sobre la petición de conferir el sacerdocio a hombres casados en comunidades recónditas donde es escasa la llegada de sacerdotes. Estos hombres son personas que no tienen formación teológica y muchos de ellos ni siquiera saben leer y escribir. Bastaría que conocieran un poco de qué se tratan los sacramentos para que los ordenaran presbíteros. Se alude así a razones pastorales, ajenas a la voluntad de Jesucristo, para hacer un cambio dramático en la disciplina de la Iglesia.

Un segundo punto que preocupa es la sugerencia de conferir el diaconado a las mujeres, como lo han pedido algunos padres del sínodo. Aunque el papa Francisco formó una comisión que está investigando el asunto del diaconado femenino durante los primeros siglos del cristianismo, aún no hay conclusiones. Sin embargo san Juan Pablo II ya había zanjado la discusión enseñando que el sacramento del Orden es exclusivo para varones. Abrir el diaconado femenino en Amazonía conduciría fácilmente a la ordenación de sacerdotisas, luego de obispesas, hasta finalmente poder elegir papisas en la Sede de Pedro.

En tercer lugar están los notorios tintes sociales del sínodo y poca evangelización. La Red Eclesial Panamazónica, organizadora del sínodo, habla más de justicia, progreso, bienestar social y ecología. A Jesucristo escasamente se le menciona. Ya el cardenal Müller, ex Prefecto de la Doctrina de la Fe, había señalado que Jesús y la evangelización tenían muy poca presencia en el evento. Las culturas indígenas del Amazonas se ven como culturas de museo de antropología que hay que preservar y dejar intactas, cuando sabemos que en realidad la presencia del Evangelio transforma las culturas y las hace progresar en todos los órdenes.

Por último está la mezcla de elementos cristianos y paganos para dar culto a Dios en lo que llaman una espiritualidad amazónica. Mejor llamémoslo sincretismo. Lo demostraron en el ritual donde se plantó un árbol en el Vaticano en un homenaje a la madre tierra, y en la parroquia Santa María Traspontina, cerca la Plaza San Pedro, donde se realizaron ceremonias de culto combinando lecturas y oraciones bíblicas con elementos paganos. ¿Qué clase de espíritus se invocan en la espiritualidad amazónica? ¿Es válido para un cristiano mezclar un poco de hechicería con oración bíblica para dar culto a Dios?

Estemos atentos a lo que ocurre en Roma durante estos días, y oremos mucho por el papa, por la unidad de la Iglesia y para que el Sínodo de Amazonía no se pervierta por extrañas teologías o por grupos que buscan la ruptura de la comunión eclesial. Que el sínodo, más bien, impulse en esa región del mundo la predicación del encuentro con Jesucristo y purifique las culturas amazónicas de sus elementos idolátricos.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Ignacio de Loyola, la película

Hace unos días estuve en una sala de cine donde disfruté la película "Ignacio de Loyola". Desde hace muchos años me ha impresionado la conversión y la maravillosa obra de san Ignacio; y quise ver en lenguaje cinematográfico lo que ahora estoy leyendo en el libro "Solo y a pie" de José Ignacio Tellechea Idígoras, una de las mejores biografías del santo navarro.

La película me tocó el corazón porque, con escenas sugestivas y bellísimas –como la del encuentro del santo con la prostituta–, y otras de gran tensión e impacto –como las de su combate espiritual con el diablo–, el director Paolo Dy logra comunicar los rasgos esenciales de la espiritualidad ignaciana. A través del encuentro entre Dios y el caballero de Loyola, la película narra también la gestación y el desarrollo de los Ejercicios Espirituales, el famoso libro de teología espiritual práctica de san Ignacio, una de las obras de espiritualidad más influyentes en la historia de la Iglesia.

De vez en cuando el cielo envía sus toques a través del cine para esos católicos de costumbre o para aquellos que sólo vamos a bodas y funerales, o para los que nos gustan las azucaradas quinceañeras y las presentaciones de niños. Dios sacude el espíritu para desinstalarnos de la mediocridad y de la tibieza espiritual en la que vivimos muchos cristianos de pantalla. La historia de Ignacio nos dice que sólo merece el nombre de "cristiano" aquel que tiene un encuentro serio con Jesús, y que ser su discípulo es ponerse en camino para purificar el alma del pecado y emprender la senda de las virtudes.

Confrontarse con la conversión y la vida de Íñigo de Loyola es, para muchos, regresar a los orígenes de nuestra vocación al sacerdocio o a la vida religiosa. La película logra evocar el momento en que el infinito de Dios irrumpió en las pobres vidas de muchos de nosotros para sacarlas de caminos tortuosos o de sinsentido, y encenderlas en el fuego de un altísimo ideal. "Ignacio de Loyola" nos conecta con las más altas metas que un día Dios encendió en nuestras almas para impedir que mueran o evitar que se apaguen.

El caballero perfecto de aquella España del siglo XVI tenía para su vida, como anhelo supremo, a Dios a quien debía de amar y reverenciar; a un rey a quien obedecer; a una doncella a quien tenía que defender, y a una tierra de infieles que debía conquistar. Aunque los tiempos han cambiado y aquel lenguaje caballeresco no es el del siglo XXI, las añoranzas espirituales siguen siendo las mismas. Así el cristiano –y con mayor razón el sacerdote y el religioso– ha de tener la gloria de Dios como el propósito de sus acciones, es decir, que Dios se manifieste en todo lo que haga; la obediencia a la voluntad de Jesús; el amor y la defensa de la Iglesia con la Virgen María por delante, y el propósito de llevar almas a Cristo. Las metas más altas de los santos de todos los tiempos no pueden dejar de ser las del cristiano de hoy.

Me parece grave que alguien que se prepara para recibir las órdenes sagradas, en cualquier lugar del mundo, avance en sus estudios de teología sin una verdadera pasión por Dios y por la santidad. Hay que pedir a Dios que los equipos formadores en los Seminarios formen candidatos al sacerdocio apasionados por Dios y por los asuntos de Dios; y para que los obispos sólo impongan sus manos sobre aquellos seminaristas llenos de celo por el Señor. Ningún tibio o pusilánime merece el don excelso del sacerdocio. También hay que rogar a Dios para que los sacerdotes nunca dejemos morir nuestros ideales más grandes, y jamás nos desviemos del camino hacia oscuros derroteros.

"Ignacio de Loyola" es, pues, una película que debe ser disfrutada, meditada y llevada a la oración. Es una de esas gracias actuales que concede el Señor, a través de la pantalla grande, para conducirnos al encuentro vivo con Él.

miércoles, 2 de octubre de 2019

Locura feminista

Hace unos días se realizó una marcha feminista en Ciudad de México para exigir la despenalización del aborto en el país. Un valiente grupo de hombres y mujeres católicos se plantaron frente a los templos de la calle Madero para impedir que las mujeres los vandalizaran. Sin embargo al llegar al zócalo se dirigieron a la Catedral metropolitana donde hicieron pintas abortistas en las banquetas y puertas del atrio. Mientras tanto en Oaxaca las feministas –muchas de ellas venidas desde Argentina– celebraban la despenalización del aborto en aquella entidad, aunque su aprobación resultara inconstitucional, pues la Carta magna de Oaxaca protege la vida desde el vientre materno.

Estamos ante una guerra muy intensa en México entre la causa pro vida y la cultura de la muerte. Diversas encuestas indican que el pueblo mexicano es un pueblo a favor de la vida, y sólo una minoría quiere la despenalización del aborto. Esta minoría tiene todo el respaldo de organismos extranjeros que quieren implantar por la fuerza el aborto libre para toda América latina y el mundo, así como de legisladores, medios de comunicación, intelectuales y académicos. El objetivo de estos "progres" es romper con la estructura de la persona y de la sociedad.

En los orígenes de esta crisis está la ideología de género que, como toda ideología, tiene una visión torcida de la realidad. Los grupos feministas radicales que la apoyan creen que la feminidad y la masculinidad son invento de lo que ellos llaman la cultura patriarcal o el patriarcado. Es decir, ellos niegan la existencia del varón y de la mujer naturales, y afirman que las diferencias sexuales son mera construcción cultural. Aprendimos a ser varones o mujeres porque así nos lo enseñaron, pero no porque ello tenga relación con nuestra biología. Esta visión distorsionada de la vida niega la naturaleza. Ser hombre, mujer, padre, madre o familia; todo esto pierde su sentido y puede ser sustituido por cualquier cosa que se nos ocurra.

El daño más grave del movimiento feminista radical, además de querer apoderarse de la reproducción implementando el aborto libre, es destruir a la Familia que se basa en la complementariedad del hombre y la mujer, y apoderarse de la educación de los niños y jóvenes para adoctrinarlos, haciéndoles creer que no existen los niños y las niñas, sino que todos nacemos con género neutro, y que cualquier relación sexual es legítima con la condición de no causar daños a la salud. Hoy muchos niños crecen en una gran confusión respecto a su identidad, con toda la frustración e infelicidad que ello trae. Lo están logrando a través de las clases de educación sexual escolar.

A los que todavía conservan la cordura y se atreven a denunciar la locura de la ideología de género y sus fines abortistas y homosexualistas se les considera enemigos del progreso, y se les discrimina dentro de los partidos políticos, en dependencias gubernamentales, en empresas o en escuelas y universidades. Como católicos estamos llamados a resistir, a llamar a las cosas por su nombre y no ser parte de esta demencia que rompe con la estructura natural de la persona y de la sociedad. El costo que tendremos que pagar será descomunal si seguimos aplaudiendo la agenda feminista.

martes, 24 de septiembre de 2019

Nuestra unión con Dios también es física

Erick es una persona que vivió durante mucho tiempo una vida disoluta. Marcado por un odio de largos años contra su padre, perdió su capacidad de dormir. Padeció insomnio crónico durante más de diez años, llegando a descansar solamente un par de horas durante las noches. Hubo noches que nunca concilió en sueño, y hasta llegó a permanecer en vela durante cuatro días seguidos, con sus noches.

Cuando Erick fue tocado por la gracia de Jesucristo e inició su conversión mediante un proceso de reconciliación e integración con la Iglesia, hizo una confesión general de su vida con el sacerdote, recibió la absolución y tras un camino de meses, logró perdonar a su padre ante quien se pudo desahogar y abrazar. Hoy Erick duerme entre siete y ocho horas por las noches, y ha dejado las pastillas para dormir que antes tomaba. Además participa en parroquia en un grupo de oración, formación y espiritualidad cristiana.

La unión del hombre con Dios es no sólo espiritual sino también física. Cuando una persona se une al Señor Jesús resiente los efectos benéficos en su cuerpo. Los seres humanos somos una unidad física y espiritual donde un componente afecta positiva o negativamente al otro. La paz interior y la liberación de la conciencia del pecado nos hacen cambiar nuestro semblante y hasta enfermedades o trastornos desaparecen más fácilmente.

Esto ocurre porque somos morada de la Santísima Trinidad. Dios viene a habitar en nosotros. "Mira que estoy a la puerta y llamo –dice el Señor–; si alguno escucha mi voz y abra la puerta, entraré a cenar con él y él conmigo" (Ap 3,20). Cuando abrimos el alma a Dios, los efectos físicos pronto se hacen sentir. Se trata de un fenómeno espiritual donde el corazón unido al Señor provoca una manifestación de alegría tranquila y serena, un dinamismo de amor que transforma a la persona, haciéndola transparencia de la luz divina.

En la vida de los santos han ocurrido fenómenos que evidencian físicamente la unión del alma con Dios. San Francisco de Sales, a semejanza de Moisés cuando bajaba del Sinaí, se presentó muchas veces a los ojos de los demás con la cara en una irradiación luminosa mientras celebraba la Misa. Su sobrino Carlos Augusto de Sales escribió que durante los domingos que siguieron a la solemnidad de la Pascua, el santo obispo ,desde el púlpito, fue visto por todos los fieles completamente resplandeciente y rodeado de una luz tan grande y viva que apenas podía ser distinguido de ella. Parecía todo él convertirse en luz.

Me decía una persona recién integrada en una comunidad de espiritualidad católica que, después de las reuniones con sus hermanos de fe, regresaba a su casa con ganas inmensas de llorar. Había encontrado a Dios en el grupo y ello le provocaba una emoción hasta llegar a las lágrimas. El llanto espiritual es una gracia divina. Así también san Pablo se emocionaba cuando, en medio de sufrimientos y persecuciones, descubría esta transformación de las personas tocadas por Cristo. Por eso afirmaba: "Nosotros reflejamos como en un espejo la gloria del Señor y venimos transformados, de gloria en gloria, en su misma imagen” (2Cor 3,18).

Abrir la puerta del alma a Jesús no significa que las enfermedades desaparecerán o que la vida estará exenta de sufrimientos físicos. También Jesús comparte la cruz a sus discípulos. El apóstol de los gentiles decía que "Mientras estamos en esta tienda de campaña, gemimos angustiosamente, porque no queremos ser desvestidos, sino revestirnos, a fin de que lo que es mortal sea absorbido por la vida" (2Cor 5,4). Así muchos enfermos que llevan su cruz con amor unidos a Jesús reflejan una paz serena y una sonrisa en el rostro que tiene su origen en la unión por la gracia con Él.

Purificar la vida de rencores, odios, vicios y pecados es una liberación que Dios concede a quienes se abren a Él. Este desprendimiento hace al hombre libre y le trae la alegría por haber encontrado el tesoro del Reino de Dios escondido en el campo. Si permanecemos apegados a los pactos con el mal no podremos estar radiantes. Si somos libres, hallaremos la auténtica alegría y los demás, quizá, podrán notar un resplandor diferente en nuestro rostro.

sábado, 21 de septiembre de 2019

AMLO masón

Durante la ceremonia del Grito de Independencia el presidente López Obrador, entre sus 20 vivas, dijo una que levantó polvareda: "¡viva la gran fraternidad universal!". Quienes conocemos un poco de historia sabemos que la gran fraternidad universal es una de las máximas de la masonería, esa sociedad secreta que existe desde el siglo XVIII. Después de la ceremonia en Palacio Nacional, muchos que conocen la presencia de la masonería en la política, y que no comulgan con ella, se sintieron indignados porque el presidente indujo al pueblo a corear "¡Viva!". Fue como si el pueblo dijera también "viva la masonería".

Imagínese usted si el presidente hubiera incluido en uno de sus gritos "Viva la Virgen de Guadalupe", tal como lo hizo Miguel Hidalgo y Costilla en el original grito de Independencia de 1810, y el pueblo hubiera coreado "Viva", habría ardido Troya. Se habría levantado un tsunami de protestas por la violación al Estado laico: masones, agnósticos y ateos se habrían desgarrado las vestiduras y el Benemérito hubiera dado saltos de indignación en su cripta. Sin embargo en este caso los indignados fueron quienes conocen lo que es la masonería y se oponen a ella.

La masonería es una sociedad secreta que se fundó en Inglaterra con la misión de construir un gran templo al Gran Arquitecto del Universo –con ese nombre llaman a Dios– y ese templo es toda la humanidad. El Arquitecto del Universo no se identifica con el Dios de los cristianos, sino que es un Dios que no tiene rostro y que no tiene injerencia en la vida de los hombres. La masonería que surgió en Francia, años más tarde, se introdujo más en el mundo de la política para realizar socialmente los ideales de la Revolución Francesa: liberté, égalité, fraternité. Aunque en sus inicios se identificó con el liberalismo, hoy la masonería está más inclinada hacia el socialismo.

Los masones están empeñados por instaurar la secularización total de la sociedad. Su característica fundamental es el relativismo: para el masón no hay nada absoluto, ni verdades absolutas, por lo que rechaza los dogmas de la Iglesia, la moralidad objetiva y hasta la misma naturaleza humana. Su método es el libre pensamiento, es decir, la libre discusión de los problemas con tal de que se respete la decisión de la mayoría. La masonería rechaza la moral cristiana y promueve una moral civil. Además llama "intolerantes" a quienes quieren vivir su fe religiosa. Hoy los masones, entre muchas cosas, promueven el aborto, la eutanasia, los matrimonios igualitarios, la agenda LGBT, los ataques a la enseñanza religiosa, el control de la natalidad en el mundo y la manipulación genética.

La Iglesia ha enseñado, en varias ocasiones a través de documentos, que la masonería y la fe católica son incompatibles. Son agua y aceite, y que no se puede pertenecer a la masonería cuando se es católico. Juan Pablo II dijo en 1983 a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe que los católicos que se hagan miembros de la masonería están en pecado grave y no pueden recibir la Sagrada Comunión.

¿A quién le extraña que nuestro presidente y su corte sean masones? A nadie. En México la masonería ha estado infiltrada durante siglos en todos los niveles de gobierno y en todos los partidos políticos, incluso entre las filas de la derecha. Nuestros presidentes, en su mayoría, han sido masones. Si el "viva la gran fraternidad universal" causó tanta indignación fue porque nadie lo había dicho tan descaradamente, y menos en el protocolo de la ceremonia de la noche del 15 de septiembre.

De esta experiencia que se vivió en Palacio Nacional y que tanto ha dado de qué hablar podemos sacar cuatro lecciones.

Primero, los católicos tenemos el deber de orar frecuentemente por nuestro presidente y por los políticos, sean católicos, masones, ateos o incluso perseguidores de la Iglesia. Su autoridad les viene de Dios y es para servicio y bien del pueblo de México. No porque López Obrador pertenezca a la masonería debemos descalificarlo automáticamente. Su proyecto y su gobierno tienen cosas positivas que hemos de discernir y que debemos apoyar. El pueblo lo eligió de manera legítima y por ello debe tener nuestra colaboración en todo lo que haga más digna la vida de los mexicanos.

Segundo, como católicos no podemos comulgar con iniciativas del proyecto presidencial o de partidos que promuevan la cultura de la muerte en México como es el aborto legal, la eutanasia, la agenda LGBT, el matrimonio entre personas del mismo sexo o la despenalización del consumo de drogas, iniciativas que son parte del proyecto masónico en el mundo.

Tercero, hemos de evangelizar y tener una formación permanente en la fe católica. Muchos católicos, sin pertenecer a la masonería, asumen el proyecto masónico por ignorancia y así contribuyen a destruir el orden social basado en la dignidad de la persona humana, la familia natural, el respeto a la vida y el derecho de los padres a la educación de sus hijos. Son católicos que no suelen participar en la vida de la Iglesia y se han convertido en nuevos paganos, según expresión de Benedicto XVI. A ellos ha de llegar nuestro esfuerzo evangelizador para que regresen a casa.

Cuarto, la Iglesia debe acompañar de cerca a los políticos católicos. Son estos quienes pueden tener influencia en las cámaras y hacer que se promuevan leyes respetuosas de la ley natural para edificar el orden social. Si la masonería ha conquistado a tantas personas dentro de las instituciones de gobierno es porque a los católicos nos ha faltado astucia y valor para proponer la Buena Nueva. Así que tomemos lo ocurrido en el balcón del Palacio Nacional como un estímulo para ser más inteligentes y astutos en la gran misión de transmitir el Evangelio. O bien para decir a los políticos cuando sea necesario, con firmeza: "no estoy de acuerdo".

martes, 17 de septiembre de 2019

Mujeres desencantadas de los hombres

Tengo varias fieles de mi parroquia que han terminado la universidad y algunas de ellas están decepcionadas de los hombres. Los ven inseguros, inmaduros, aniñados, afeminados o mujeriegos; incapaces de mantener un buen liderazgo durante el noviazgo y con poca claridad sobre su proyecto de vida. Esto a ellas las desencanta. Provenientes, muchos de ellos, de hogares de madres solas, los niños no tienen modelos masculinos ni el apoyo que necesitan para convertirse en hombres. Las niñas que, en cambio, observan a sus madres trabajar y sacar adelante a sus familias por lo que tienden a imitar ese modelo y a hacer lo mismo. Son ellas las que tienen claras sus metas y el empuje para abrirse paso en la vida.

Los niños están viviendo una grave crisis de identidad. Dominadores del espacio, de la vida social, amantes de los juegos violentos y de las aventuras –como es propio de la naturaleza masculina– hoy los varones son reprimidos para que no demuestren características varoniles. En las últimas décadas el feminismo se ha encargado de convencer a la sociedad de que las expresiones de masculinidad deben reprimirse. Si a un niño le gusta el box, la lucha libre, combatir con espadas de juguete o si gusta descabezar las muñecas de su hermanita con una resortera, se le debe refrenar; no vaya a ser que en el futuro se vuelva machista y violento. Y si dice que quiere ser torero será mejor internarlo en un psiquiátrico porque debe ser muy, muy anormal, loco quizá. La sociedad comprende cada vez menos la masculinidad.

¿Nos hemos puesto a pensar que hoy los problemas de conducta anormales en la infancia son mucho más de niños y no tanto de niñas? María Calvo señala que las investigaciones indican que los problemas de aprendizaje y de atención, de conductas antisociales, de hiperactividad y déficit de atención son cuatro veces más habituales en los niños que en las niñas. Son los varones quienes viven más frustrados y desanimados. El fracaso escolar hoy lo protagonizan ellos, así como también el acoso escolar y el consumo de drogas. Son los varones quienes tienen más problemas emocionales, padecen más esquizofrenia y tienen terrores nocturnos. También son los que más se suicidan.

Esta semana se publicó la noticia de que en el Estado de Chihuahua más del 70 por ciento del cuerpo de maestros en las escuelas son mujeres. Esto significa que en las aulas las formas de aprendizaje y de comportamiento, de afectividad y socialización están feminizadas, adaptadas al gusto, habilidades y preferencias de las mujeres. Las maestras son quizá las que les impiden a los niños tener juegos rudos y un poco salvajes en los recreos. Muchas de ellas les reprimen su masculinidad. Por eso –afirma la investigadora Judith Kleinfeld– muchos niños terminan rechazando, si no es que detestando, la escuela.

Cada vez más varones andan como perdidos en la vida, sin tener clara su vocación y su misión. La cultura popular tampoco ayuda. Caricaturas como las de Homero Simpson proyectan una imagen del hombre tonto y perezoso. Los personajes del cine son antihéroes y muchos otros son afeminados o abiertamente homosexuales. Estos son los modelos que la cultura hoy presenta como ideales para el hombre.

Mientras que nuestra sociedad desestime esta crisis varonil y siga prestando toda su atención a la mujer, las relaciones interpersonales y en las familias se verán más alteradas. Por lo pronto mis fieles parroquianas seguramente seguirán superándose profesionalmente, y deberán hacerse a la idea de que formar una familia con un hombre que tenga claro lo que quiere, que abrace ideales, que sea líder, esposo y padre responsable es cosa cada vez más rara.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

Bienestar animal y abolición del hombre

En días pasados fue presentada al Congreso de Chihuahua la iniciativa de ley sobre bienestar animal en la que se prohiben las corridas de toros y las peleas de gallos, además de que se reitera la prohibición de espectáculos circenses con animales. La iniciativa fue firmada por el Gobernador del Estado, el Secretario de Gobierno y el de Desarrollo Urbano y Ecología.

Desde hace muchos años el filósofo Federico Nietzsche decretó la muerte de Dios en la cultura occidental. Y con la muerte de Dios, es decir, sacando a Dios de la vida de los hombres comenzó la misma destrucción y muerte del hombre. Hoy el animalismo significa un descenso mayor en el bajo concepto que tenemos los seres humanos de nosotros mismos.

Gente de todos los partidos políticos postulan la concesión de derechos a determinadas especies animales. El gobernador y quienes firman estas iniciativas deben pensar que la historia de México tiene expresiones culturales equivocadas, nocivas y peligrosas. La charrería, los toros, los gallos, el jaripeo, los espectáculos circenses, la pesca deportiva, la cacería, las carreras de caballos y otras formas más, de pronto se han vuelto motivo de vergüenza y expresiones de la cultura que deben desaparecer.

Estos políticos reducen la humanidad a pura biología. El hombre no debe pensar. La cultura ha sido opresora de los animales durante siglos. Para ellos la diferencia entre un ser humano y un animal es sólo cuantitativa y no cualitativa. Es más, el ser humano, por su inteligencia y sus expresiones culturales, es un depredador, un opresor de la naturaleza. Somos, según ellos, la más peligrosa de las especies. Sí, los seres humanos hemos sido racistas con respecto a los animales, y el racismo debe desaparecer. Hemos de dejar la arrogancia de creernos la especie superior de la creación y ser iguales a ellos. Así piensan los animalistas.

Hace días he visto un video que muestra la manera en que una empresa nacional de producción de pollo y huevo mata a sus aves para la comercialización. En bandas industriales son transportados los pollos que, nerviosos, agitados y con angustiante cacaraqueo, tratan de escapar. Los van colgando vivos de sus patas cabeza abajo a una máquina donde circulan a gran velocidad y de ahí pasan a que les corten la cabeza y viertan toda su sangre. ¿No es esto maltrato animal por parte del hombre depredador? Y si soy comedor de pollo, cerdo, res o pescado, ¿no estoy apoyando, de alguna manera, el maltrato animal?

Cuando los políticos afirman que los animales tienen derechos, ¿en qué se fundamentan? Quizá han visto demasiado dibujos animados de perros, ratones y patos que hablan, piensan y sienten como los hombres. Se les olvida que un animal no es un ser pensante; no reflexiona sobre su dolor o su placer. Sólo se mueve por instintos de su naturaleza. En cambio el hombre tiene inteligencia y capacidad de reflexión, y esto es justamente lo que lo hace ser sujeto de derechos y deberes. Hoy, sin embargo, lo que hace que un ser vivo sea sujeto de derechos es su capacidad de tener sufrimiento. Si el animal sufre, sus derechos son violentados. Así que el día en que se demuestre que un árbol "siente" empezará la raza humana a morir de hambre.

La cultura que estamos construyendo prefiere desechar a un ser humano en el vientre materno con síndrome de down que sacrificar un perro o un caballo muy fino. La vida de una persona con discapacidad tiene menos valor moral que la de ciertos animales. Estamos olvidando que la especie humana se distingue del resto de la creación por su capacidad de pensamiento, por el desarrollo del cerebro que le permite pensar simbólicamente, por su compleja capacidad de aprendizaje y su libertad, por la capacidad para buscar el bien, la verdad, la belleza y relacionarse con Dios. Mientras que el animal sólo se mueve por estímulos y respuestas, el hombre con su inteligencia es capaz de crear cultura.

Nos preguntamos si los políticos que proponen estas leyes para el bienestar animal, habrán consultado a los veterninarios de Chihuahua y a expertos en la preservación de los ecosistemas. Nos preguntamos qué están haciendo para preservar a las especies en vías de extinción en el Estado. Y nos preguntamos qué los llevó a proponer esta ley que exalta a los animales y rebaja al hombre. Su iniciativa de ley no es reflejo de una verdadera comprensión científica de lo que son los animales y, más grave, demuestra una baja autoestima y una incomprensión de la grandeza del espíritu humano.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Feminismo y pornografía

Hace algunos años me citaron a una consulta del gobierno municipal de Ciudad Juárez para decidir si se debería de permitir la apertura en la ciudad de tiendas de sexo para adultos, con toda clase de material pornográfico y cabinas privadas para masturbarse. A la consulta también acudió la activista por la causa de la mujer Esther Chávez Cano, quien falleciera de cáncer en 2009. Para mi desconcierto, la señora Chávez no se oponía a la apertura de este giro de negocios y nos tildaba de ultraconservadores a quienes queríamos impedir su establecimiento.

Han pasado los años y ahora puedo comprender por qué la feminista juarense era indiferente, si no es que complaciente con las tiendas de sexo en la ciudad. En la década de los 80 nació el término "feminismo sexual positivo". Eran años en que no existía el acceso a la pornografía por internet. La pornografía había cambiado la forma de pensar de muchas feministas sobre el sexo, quienes tomaron diversas posturas, unas en contra y otras a favor del material pornográfico.

Las mujeres contra la pornografía pensaban que ésta era una forma de ejercer violencia hacia ellas, una manera de someterse al patriarcado en donde los hombres querían sexo y las mujeres tenían que resignarse y soportarlo. Esto era vergonzoso para ellas. La otra parte, las mujeres que estaban a favor de la pornografía, pensaban que ésta era una manera de empoderar a la mujer. Veían la libertad sexual como una manera de buscar la igualdad con los hombres. El sexo era algo que hombres y mujeres deberían disfrutar por igual. Pienso que la señora Chávez Cano –con el respeto que su memoria merece– era de este parecer, y que estar a favor de la porno era también combatir al patriarcado pero desde la liberación sexual de la mujer para lograr la igualdad de sexos.

Como católicos no podemos compartir esta visión feminista a favor de la pornografía. Creemos que la sexualidad es algo absolutamente maravilloso dentro del plan de Dios, y que en el contexto del matrimonio se vuelve una expresión de la más alta dignidad del amor entre los esposos. Otra cosa muy diferente es que la mujer se coloque frente a una cámara y permita que graben sus actos sexuales, dejando que el hombre la abofetee o la amordace, para después compartir estos actos online. No se combate al patriarcado haciendo que millones de hombres se masturben con una película donde se ejerce abuso y violencia contra la mujer.

La pornografía no es una liberación sexual ni una celebración positiva de la sexualidad. Al contrario, es someterse a la más vil esclavitud y a degradar el sentido que tiene el sexo. Es abaratar la sexualidad poniéndola en el mercado de masas. La porno es una industria, mera transacción de mercado donde los cuerpos femeninos son ofrecidos a los masculinos con el propósito de obtener el máximo lucro.

Tienen razón las feministas que luchan contra la pornografía. Ellas no se oponen al sexo, sino al hábito del sexo con uno mismo que transforma a las personas en consumidoras y en artículos de consumo.

martes, 3 de septiembre de 2019

Marco y su opresión diabólica

A los demonios se les compara con serpientes. Estos reptiles son astutos, sigilosos, silenciosos, atacan por sorpresa y suelen ser venenosos. Así también es el enemigo de Dios. Hoy quiero contar la historia de un muchacho que conocí en días pasados, y que fue mordido por la Serpiente Antigua.

Marco (omito su verdadero nombre por motivos confidenciales), había estado en el Ejército de los Estados Unidos. Desde que dejó de pertenecer al Army se dedica a trabajar en una bodega en El Paso Texas. Aunque tiene los sacramentos de iniciación cristiana, él no es un católico practicante. En varias ocasiones visitó a una curandera porque se sentía "salado"; nada le salía bien. Marco piensa que su vida ha estado marcada por el fracaso; por eso recurrió a la curandera quien le hizo limpias con huevo y le puso un extraño paño rojo sobre el pecho.

Hoy Marco, a sus 32 años de edad, nunca ha usado drogas ni ha abusado del alcohol, ni tiene tatuajes en el cuerpo. El muchacho está desesperado porque, además de que lo que emprende nada le sale bien, tiene visiones y locuciones interiores. Sueña con demonios y tiene premoniciones. Asegura que, con sólo ver a los ojos de una persona, sabe si la persona está próxima a la muerte. Le ha sucedido con algunos familiares y personas conocidas. Sin estar deprimido, el muchacho ha pensado varias veces quitarse la vida. Ronda por su cabeza la idea del suicidio.

Aunque su problema de visiones y locuciones internas puede ser mental, le he sugerido que es preciso consultar con un neurólogo. No obstante afirma que las voces y ruidos que a veces escucha en casa, otras personas también las perciben.

Durante las oraciones de liberación que le hice, Marco se mostró en parte tranquilo. Al finalizarlas, me reveló que durante la oración sentía una opresión en el cuello y que tenía deseos de devolver el estómago. Decidí repetir las oraciones poniendo mi mano izquierda sobre su cabeza y la derecha sobre la parte posterior de su cuello. El muchacho agachó la cabeza y comenzó a hacer emitir extraños, parecidos al siseo de las serpientes, mientras que arrojaba saliva por el suelo. Al final lloró y me reveló que sentía una inmensa paz.

Creo que el problema de Marco puede deberse a su escasa práctica religiosa y a sus visitas a curanderos. A mi juicio se trata, no de una posesión, sino de una opresión demoniaca, es decir, de ataques de demonios desde su interior, provocándole visiones, locuciones y cierta obsesión por el suicidio. Continuaremos las sesiones de liberación de Marco, mientras que le he pedido que prepare una buena confesión de sus pecados. Es Jesús el que libera el alma de opresiones diabólicas, pero sobre todo la libera del peor mal de la humanidad y del triunfo de Satanás, que es el pecado.

Relato esta historia real no para suscitar la curiosidad o la morbosidad de las personas que leen estos artículos, sino para colaborar con Jesucristo en su misión de evidenciar al enemigo. Cuando el Señor vino a la tierra, fue tanta su santidad, su pureza y verdad, su humildad e inocencia, su caridad y el fuego del Espíritu, que Satanás se vio descubierto. La serpiente, que antes de la Encarnación del Hijo de Dios obraba casi inadvertida, con la presencia del Cristo no pudo esconderse más.

Los cristianos, especialmente los sacerdotes y teólogos, tenemos el deber de prolongar la misión de Cristo. Hemos de desenmascarar la presencia del Adversario de Dios. De otra manera, si lo ocultamos, si afirmamos que se trata sólo de un símbolo del mal y no de una persona real, o si negamos su existencia, estaremos colaborando con ese mismo Adversario para que siga actuando en la oscuridad. El papa Francisco y sus predecesores han enseñado que el diablo existe como ser personal. Lo que la Iglesia ha enseñado en veinte siglos está fuera de discusión.

La historia de Marco sirva para poner en evidencia a la Serpiente, y para advertir sobre las consecuencias de la ignorancia religiosa y de la brujería. Sirva también para orar, hacer penitencia y luchar contra el mal.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Locura verde o saludable ecología

Las bolsas ecológicas para hacer las compras en el supermercado ya se están vendiendo. Se dice que éstas van a reemplazar a las bolsas de plástico con las que llevamos el mandado a casa. En las ciudades se expande una conciencia ecológica para cuidar el planeta. Nos invitan a consumir productos "bio", a comprar frutas y verduras orgánicas, a tener dietas más saludables y a separar la basura orgánica, plástica y metálica para fomentar la cultura del reciclaje.

A través de estas pequeñas acciones se va formando la conciencia de que La Tierra es la casa que todos habitamos y que es necesario cuidarla. Para un cristiano el planeta es el escenario de la salvación, el lugar donde nos jugamos la vida eterna. Por eso es importante trabajar para mejorar sus condiciones como un acto de justicia y caridad para las generaciones venideras. Celebro que el papa Francisco nos haya legado el documento "Laudato si" sobre la ética para cuidar el planeta, y tomo distancia de aquellos católicos ultras que ven a la la Iglesia como aliada natural del sistema capitalista y que critican al pontífice por su preocupación para cuidar nuestra casa común.

La ecología del planeta es un tema muy complejo y no fácil de abordar. Hay corrientes ecologistas que son críticas a esas pequeñas acciones ecológicas, como el reciclaje, que los ciudadanos comunes y corrientes estamos haciendo en las grandes ciudades. Su crítica afirma que reciclar o ir al super con bolsas ecológicas solamente alimenta el capitalismo. Nos critican porque continuamos manteniendo a las empresas de reciclaje y, de esa manera, hacemos crecer al sistema económico en el que queremos seguir viviendo una buena vida. En resumen, dicen que nuestras acciones ecológicas están demasiado centradas en el bienestar del hombre.

Es aquí donde se insinúa un grave peligro. Estas corrientes ecológicas proponen que pasemos de una ecología centrada en el hombre, a una ecología centrada en el derecho compartido de todas las especies a vivir en igualdad de condiciones. Según esta visión, el hombre debe ser una especie más en La Tierra y no la especie que domine a las demás. Todos los seres vivos tendríamos los mismos derechos: hombres, animales y plantas. La vida del homo sapiens valdría lo que la vida de una planta de cacahuates. En este nuevo socialismo todas las especies biológicas serían iguales y tendrían los mismos derechos.

Nuestra visión cristiana de la creación es totalmente contraria a esta locura verde o socialismo biocéntrico. La Revelación de Dios en la Biblia enseña que, en el orden del ser, existe una escala en cuya cumbre se encuentra el ser humano, creado a imagen de Dios. Y enseña también que Dios encomendó al hombre el gran jardín de la tierra, no para abusar de ella y explotarla, sino para labrarla, custodiarla y preservarla con amor responsable. Por tanto todos los seres inferiores al hombre existen para proporcionarle alimento, vestido y diversos servicios.

Las pequeñas acciones ecológicas que tengamos en la vida cotidiana pueden ayudarnos a tomar conciencia y a ser sensibles hacia el cuidado que La Tierra necesita, pero tener como ideal dejar a la naturaleza en estado salvaje, sin la intervención de la mano del hombre, terminará por hacernos creer que la raza humana es quien estorba en el planeta, y que somos nosotros quienes debemos desaparecer.

lunes, 19 de agosto de 2019

Exaltación femenina, eclipse masculino


Muchas mujeres están furiosas, rabiosas, empingadas. Lo atestigua la estela de destrucción que dejaron en los bancos y comercios de la Ciudad de México cuando se manifestaron contra la violencia de género el pasado viernes 16 de agosto. Más grave que las pintas y destrozos al Ángel de la Independencia por las féminas vándalas fueron las agresiones contra los varones que, curiosos, las miraban. Los agredían sólo por ser varones, para desquitar con ellos su frustración.

La marcha con su secuela de destrucción, aunque claramente obedece a los intereses de grupos radicales de la izquierda política y al lobby abortista, no deja de ser síntoma de la crisis que afecta hoy las relaciones entre los sexos, entre varones y mujeres. Estudios que ha publicado el INEGI sobre violencia indican que dentro de los hogares en México, el 66 por ciento de las mujeres mayores de 15 años han sufrido algún tipo de agresión emocional, física o sexual a lo largo de su vida.

Es cierto que han crecido las agresiones contra las mujeres, como también es cierto que aumentan los varones que viven en un estado de frustración permanente. Aunque se diga que el mundo sigue siendo dominado por hombres, es verdad que los varones hemos pasado a un segundo plano. Esto lo afirma María Calvo, una gran estudiosa del ámbito educativo con varios libros publicados sobre educación diferenciada. Calvo dice que desde la segunda década del siglo XX, la cultura femenina ha ido ganando terreno hasta suprimir y reprimir como intolerables las expresiones de masculinidad.

Afirma la autora que hoy, como nunca, las mujeres gozan de la protección en la vida política; se han creado los institutos para las mujeres; se hacen estudios sobre la mujer; se habla de cuotas de igualdad de género para acceder a puestos públicos; la mujer divorciada tiene prioridad para quedarse la custodia de los hijos; las leyes del aborto se basan en el derecho de la mujer sobre su cuerpo y no toman en cuenta la opinión del varón como padre del niño.

Protegiendo a las mujeres, nuestra cultura hoy proclama la abolición de las diferencias sexuales entre varones y féminas. La feminidad ha sido despojada de su función maternal, lo que ha hecho que las mujeres se masculinicen. Durante décadas ellas lucharon para que se les reconociera su dignidad y sus derechos; esto lo han logrado y hoy ocupan el lugar en la vida social que les corresponde. Es un logro que debe alegrarnos a todos.

Sin embargo el empoderamiento de las mujeres ha traído como consecuencia el eclipse de lo masculino. Hoy los hombres estamos claudicando del papel de ser guardianes y cuidadores de la familia, de nuestra responsabilidad como maridos, padres y sacerdotes, de ser defensores de los valores. El varón está perdiendo su identidad y su personalidad. Nos hemos acomplejado. Se nos acusa de autoritarios y tiranos, de violentos, de dictadores. No se diga a los que nos gustan las corridas de toros o el box –actividades netamente viriles–, alguna anomalía psíquica y trauma de la infancia habremos de tener.

Muchas mujeres prefieren embarazarse en alguna aventura fugaz o con una inyección de semen y así criar solas a sus niños. Dicen que no necesitan a un hombre en la casa. A los varones nos están echando fuera de nuestras familias y ello nos tiene en un estado de frustración permanente. La imagen del hombre fuerte, noble, viril, valiente, con autoridad y seguro de sí mismo –como el hombre Marlboro– ha sido reemplazado por el hombre blando, sensible y maternal que huye de la responsabilidad y del compromiso; o bien la del hombre pervertido y vividor en el mundo del cine y la televisión.

¿Será que la violencia contra la mujer –de la que hoy se habla tanto– tendrá que ver con la frustración que sienten los varones al ver perdida su identidad masculina? Quizá la misma agresividad de las mujeres, como lo demostraron estos días en Ciudad de México, y su rechazo a todo lo que huela a masculinidad, esté alimentando esa misma agresividad varonil que ellas quieren combatir.

domingo, 18 de agosto de 2019

El reich animalista (Andrés Calamaro, ABC)

«La tauromaquia no es maltrato de animales, ni asesinato, ni tortura. La tauromaquia es compás, es valor y es respeto por el medio ambiente y por el toro. Es ecológica y sostiene una tradición ganadera ejemplar. Es cultura benigna, porque es la costumbre de las letras de Lorca, de la tinta china de Picasso, de los libros de Hemingway»

Es complicado entender por qué tanta gente odia (literalmente) a los aficionados taurinos, toreros, banderilleros y otras profesiones relacionadas con el mundo del toro. Yo no creo que responda a cuestiones humanitarias, porque un buen número de estos individuos se permiten pensamientos sanguinarios: odiar y -como quien no quiere la cosa- andar pregonando que aficionados y toreros merecemos todo tipo de castigo divino, incluso cierta clase de empalamiento horrible.

Supongo que no desean a los cocineros una muerte terrible, hervidos en agua caliente o calcinados sus cuerpos a la parrilla ni al calor de los fogones; y este no es un detalle menor, porque España y el mundo están sembrados de restaurantes donde se guardan refrigerados -para ser espléndidamente comidos- un importante número de restos de animales mamíferos y pescados. Sin embargo la gastronomía, que involucra permanentes escenas de matanza y descuartizamiento, está muy bien vista. El auge de su prestigio incluso deja en evidencia una cierta pereza (u holganza) intelectual interesante.

El Reich animalista se considera además a sí mismo el protagonista permanente de una buena acción solidaria Andrés Calamaro

Habitamos en un mundo que da la espalda a la lectura en beneficio de la televisión. Un mundo que ignora la pintura y la escultura en favor de los deportes televisados o el consumo frívolo; que olvida la ópera y el teatro, pero vive absorto ante una pequeña pantalla portátil (entre otros muchos ejemplos diarios de lo que es la vida moderna). Es un mundo que fácilmente se entrega a una corrección política entre comillas y para haraganes; que puede permitirse el «factor desprecio», el odio inquisitorial, una tormenta de opiniones irresponsables y reaccionarias, de deseos imperdonables. También se permiten mirar a otro lado mientras el mundo se desangra en una desigualdad inestable, que mata de hambre en las guerras o en las paupérrimas barcas del exilio forzado: se permiten demasiado y, al mismo tiempo, demasiado poco.

Creo no equivocarme si considero que este fenómeno no es más que ignorancia desatada, incluso en ámbitos universitarios afines a la intolerante abolición. El Reich animalista se considera además a sí mismo el protagonista permanente de una buena acción solidaria, curiosamente humanista o rabiosamente animal. Sin embargo, desnuda un bestialismo intolerante, una profunda pereza intelectual y un peligroso desapego por la sensibilidad correcta, por la vida satisfactoria y la natural tolerancia que impone la convivencia. Exhibe un desorden de valores altamente temerario, o francamente ridículo.

Es frecuente invocar la excusa de la legalidad moral de la matanza alimentaria apelando a que «sirve para alimentarse». Servidor duda que las langostas (cocidas vivas en agua hervida), el caviar o el faisán -o mismamente los vacunos sacrificados- estén alimentando a un mundo hambriento. Desde hace siglos la mayoría se malalimenta con productos no cárnicos, digamos arroz acompañado por ocasionales pedacitos de pescado, chorizo o una carne barata. Proteínas, las justas. La justificación alimenticia de la masacre de las carnes ofende a la razón. En Argentina la ingesta de carne es un ritual de amistad, celebración familiar y festín para el paladar; no se trata de alimentarse ni paliar el hambre. Otra mala broma de las juventudes animalistas adoctrinadas en Facebook: una familia media malamente puede pagar un asado (barbacoa fetén) por mes, la carne es un lujo. Descartemos esta lobotomía portátil que justifica la escabechina que pone en funcionamiento la industria cárnica y marítima. Los restaurantes de tres estrellas Michelin parecen no importar un pepino a los muy humanitarios enemigos sanguinarios de las corridas de toros. Creo que estos detractores de los toros, tan llenos de razones como de equivocaciones, responden a una pereza intelectual aguda, agresiva y terminal: no leen libros (aunque existe el caso de universitarios ensoberbecidos de lecturas académicas que nunca se equivocan). Mayormente, mis justicieros viven embutidos en sus teléfonos galácticos y difícilmente leen a diario el periódico -o periódicamente el diario- para formarse una conciencia mínimamente aceptable; y no es que me crea a rajatabla todo lo que leo, más bien se trata de entrenamientos de gimnasia mental para poder opinar con algún fundamento, incluso leyendo entre líneas editoriales.

La tauromaquia no es maltrato de animales, ni asesinato, ni tortura. La tauromaquia es compás, es valor y es respeto por el medio ambiente y por el toro. Es ecológica y sostiene una tradición ganadera ejemplar. Es cultura benigna, porque es la costumbre de las letras de Lorca, de la tinta china de Picasso, de los libros de Hemingway, del texto imperdible de José Bergamín, de la historia contada por Belmonte y Chávez Nogales; es la tauromaquia de Dalí y de aquellos que aman al toro en la plaza, embistiendo con peligro en cada galope. Es arte que ofrece la vida. Es música, color y valor.

Mientras la humanidad acorrala el hábitat de los animales silvestres construyendo ciudades, caminos, y fomentando cambios climáticos, la tauromaquia protege la ecología sostenible del campo bravo Andrés Calamaro

Valores, buenas tradiciones. Es pueblo y campo, es ciudad y es algarabía, es encierros y novilladas, es ilusión de niños toreros. Da sentido a la vida de los aficionados y a la vida del toro, el más amado de los animales (con permiso de las mascotas que esperan castradas que les permitan orinar mientras mendigan la atención de los dueños que, a falta de un amor mejor, se retratan con el perro para mostrar la foto en san Valentín). El móvil es el mejor amigo del hombre, el perro es un animal doméstico, que vive castrado sin conocer jamás la vida silvestre. El toro es el animal mitológico que representa la leyenda.

Mientras la humanidad acorrala el hábitat de los animales silvestres construyendo ciudades, caminos, y fomentando cambios climáticos, la tauromaquia protege la ecología sostenible del campo bravo y salva la existencia de la raza y su bravura. Pero la inquisitorial animalista no entiende ni quiere entender que no hay razón alguna que convalide la violación de los derechos humanos. Las juventudes animalistas (no hay edad para celebrar la intolerancia ni la ingesta inapropiada de información demagógica) están en su punto más alarmante de frivolidad y holgazanería. Y el juego político, que ofrece a diario un lamentable espectáculo, menosprecia con demagogia la cuestión para rascar unos votos. No llueve a gusto de todos. Pero no se puede parar la lluvia y prohibirla resulta una necedad imperdonable, que no se justifica con desinformación rampante, con desprecio por la voluntad de las gentes y su derecho a la libertad, ni para engordar el caldo de puchero de la clase política que atropella flagrante el espíritu del pueblo. ¡Para variar!

ANDRÉS CALAMARO

Alberto Bailleres, ganadero

«La profesión de ganadero exige una apasionada entrega hacia el arte de la tauromaquia»

Es el segundo hombre más rico de México y el trigésimo segundo del mundo, según la revista «Forbes». Economista y empresario, Alberto Baillères es también ganadero de las divisas de Begoña y Mimihuapam y acaba de triunfar en Las Ventas en el debut de Zalduendo. Este exitoso hombre de negocios es también un hombre discreto que apenas concede entrevistas, pero quiso hablar de toros con el director del portal taurino «Mundotoro», Carlos Ruiz Villasuso.

-¿Qué supone para un ganadero de larga tradición en México un triunfo como este en la primera plaza del mundo?
-Supone algo así como alcanzar la gloria. Ya el hecho de lidiar en LasVentas en San Isidro lo consideraba una meta muy ambiciosa y difícil deconseguir. Haberlo logrado con un triunfo como el de hoy es maravilloso. Un sentimiento difícil de explicar. Estos triunfos tan difíciles de conseguir son los que nos compensan y mantienen con ilusión en la muy difícil tarea de criar toros

-Ser ganadero hoy en día a veces es estar en el lado más débil del toreo…
-Esta profesión tiene muchos matices. Destacaría algunos. Es de mucha entrega y sus resultados son de largo plazo. La decisión que tomas hoy, sabes sus resultados hasta dentro de 4, 5 o 6 años. Tiene la virtud de que te enseña a ser humilde, ya que a pesar de todo el amor, tiempo y dedicación que les das, nunca llegas a saber qué van hacer tus toros a la hora de salir a la plaza. ¡Efectivamente el ser ganadero es estar en el lado más débil del toreo!

-¿Qué lo llevó a ser ganadero de bravo en España? ¿Y por qué Zalduendo?
-Desde hace muchos años me tentaba la idea de llegar a ser ganadero en la cuna de la tauromaquia que es España. Sin embargo, desechaba esa idea dado lo complicado que supone manejar la crianza de ganado bravo con el Atlántico de por medio y la ya muy complicada agenda que tengo. Sin embargo, hace algunos años me llegó el rumor que Fernando (Domeq) estaba pensando vender su ganadería de Zalduendo, versión a la que no le di ninguna credibilidad. Tengo amistad con la familia Domecq desde hace varios años. Fernando me invitó a tentaderos en su finca y me llamaban mucho la atención sus ideas sobre el toro bravo que quería crear: se entusiasmaba cuando describía la embestida del toro mexicano; su convicción sobre la morfología del toro bravo más apto para hacer el toreo de arte que le gusta al público de hoy. Coincidimos en ambas ideas. Era una delicia y aprendizaje el platicar con él sobre la crianza de reses bravas. Fue uno de los ganaderos más grandes y conocedores de esta difícil y apasionada profesión. Además, cuando tuve oportunidad de ver lidiar sus toros, me encantaba su comportamiento. Siempre consideré a Zalduendo como una de las mejores ganaderías de España. Por esta razón, en una visita a Madrid, llamé a Fernando por teléfono y le pregunté si era cierto que pensaba vender Zalduendo. Me dijo que por qué se lo preguntaba, que si yo estaría interesado. Le respondí que pudiera ser. Me dijo si quieres, vamos hablar cuando puedas. Le respondí: ¿qué te parece hoy que estoy aquí en Madrid? Perfecto, me contestó, vente ahora a la casa. Así lo hice, acompañado de mis hijos Alejandro y Juan Pablo. Conversamos y, en un par de horas, llegamos a un acuerdo para comprarle el 100% de su ganadería. No resistí la oportunidad de hacerme ganadero de bravo en España con una ganadería de la calidad de Zalduendo, ¡olvidando todos los inconvenientes que representan esta aventura!

-¿Cómo explica que Fernando nunca lidió una corrida en Madrid?
-Él decía que no cambiaría la morfología de sus toros para poder lidiar con el tipo de toro que hoy se exige en Madrid. Coincido con él y una de las primeras instrucciones que le di a mi hijo Juan Pablo (quien es el que me acompaña en esta profesión) y a nuestro mayoral es que mientras yo esté al frente de la ganadería no voy a permitir intentar cambiar la morfología de nuestros toros para lidiar en Madrid u otras plazas de primera. Creo que algunos encastes han perdido su esencia por cumplir con esta exigencia. Te preguntarás entonces, ¿cómo venimos a Madrid? Después de cinco años de manejar la ganadería hemos logrado con base en buena alimentación, selección y manejo, que los toros logren un desarrollo al máximo sin cambiar sus hechuras. La corrida de hoy la reseñamos y preparamos desde hace dos años. Ya conociendo más la genética de la ganadería y apostando mucho más que siempre.


-¿Sinceramente soñó o pensó alguna vez que iba a salir un toro de la calidad para torear como «Bonito»?

-Soñarlo o pensarlo, sinceramente sí, porque ya hemos lidiado toros con esa calidad. ¿Que saliera en Las Ventas abriendo plaza en la reaparición de Zalduendo después de 170 años de no haber lidiado una corrida en Madrid? Por supuesto que no. Mira, me costó mucho trabajo tomar la decisión de venir a Madrid. Era una apuesta con mucho que perder. Pero pudo más la ilusión que la razón. Ya faltando pocos meses, pedía a Dios que el resultado fuera digno de la divisa y de mi familia. O sea, pedía que estuviera bien presentada para que no rechazaran ningún toro; que se comportaran razonablemente bien y, como un verdadero regalo, que algún matador cortara una oreja. Lo que se dio fue espectacular y no dejo de darle gracias a Dios y a la Virgen de Guadalupe. Tres orejas y abrir la Puerta Grande con dos faenas de Antonio Ferrera cumbres, llenas de contenido espiritual y de un arte que sólo cuando colaboran los duendes se puede dar. Eso nunca lo olvidaré y lo considero un logro muy importante en mi carrera como ganadero.

-Usted conoce bien el mundo del éxito y el trabajo que cuesta lograrlo. ¿Cree usted que en el toreo, ser ganadero y ser torero, tiene al trabajo y al sacrificio como base principal?
-Por supuesto que sí. Si alguna profesión requiere para tener éxito, del trabajo y del sacrificio es la de ganadero y de torero. Recuerdo una frase que hizo famosa mi querido y recordado cronista de toros, Don Pepe Alameda: «El toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega». Para el ganadero, como para el torero, esta profesión exige una apasionada entrega con un amor apasionado por lo que significa el arte de la tauromaquia.

-Sinceramente, ¿su vida sería incompleta o le faltaría algo a pesar de tener una gran familia y éxito en todos los órdenes, si no participara en el toreo?
-Qué pregunta tan difícil. Yo tengo tres grandes amores que han inspirado mi vida: mi amor a Dios, mi amor por mi familia y mi amor por mi querido México. Mi vida gracias a Dios es muy completa y, el balance, de grandes satisfacciones. ¿Sería incompleta si no participara en el toreo? No lo sé. Lo que te puedo asegurar es que me hubiera perdido de una pasión y de un amor por el toreo que es único e indescriptible. La tauromaquia gira alrededor de un animal salvaje e impredecible, el toro, y de un ser humano que arriesga su vida por el placer de crear en el proceso una obra de arte que emociona -a los que nos gusta-, de una manera profunda hasta provocar las lágrimas, como lo pueden hacer una obra de Picasso o Miró, o una composición musical de Bach o Beethoven. O puede ser aún más intensa porque es efímera e instantánea, que no se puede plasmar para la eternidad; es irrepetible, por lo que su impacto emocional es muy profundo. Por todo esto me siento un privilegiado al participar intensamente en el toreo.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Sembrar vida donde huele a muerte

Hay algo profundamente inspirador que hemos de aprender de quienes murieron en Walmart por el ataque terrorista de un gatillero que disparó en la tienda con el propósito de matar hispanos. Repasemos algunas de estas historias. Jordan y Andre Anchondo tenían un año de casados cuando dejaron a su hija mayor en un entrenamiento y fueron a Walmart, con su bebé de dos meses, para comprar materiales del nuevo curso escolar. Cuando empezaron los disparos su reacción inmediata fue proteger al niño, y eso les costó la vida.

Elsa Mendoza, residente en Ciudad Juárez, era maestra de educación especial que había sobrevivido al cáncer. Como todos los fines de semana fue a visitar a sus familiares en El Paso. Su esposo y su hijo no se bajaron del coche aquel día para esperarla fuera de Walmart mientras ella iba a hacer una compra rápida. Juan de Dios Velázquez, originario de Zacatecas, su mudó a El Paso. Cuando el asesino empezó a disparar en la tienda, Juan de Dios trató de proteger a su esposa Estela arrojándose sobre ella para que no la hirieran las balas.

La chihuahuense María Eugenia Legarreta Rothe decidió hacer algunas compras en Walmart antes de recoger a su hija adolescente en el aeropuerto. Madre e hija nunca se pudieron encontrar. Martha, su hermana pintora y escultora, después de la tragedia, expresaba que esa muerte no podía ser motivo de odio ni rencor, y así invitaba al perdón. Iván Manzano, otra de las víctimas, será recordado como padre gran emprendedor de negocios, hombre de bien y padre ejemplar para sus hijos.

Lo que tienen en común estas historias es que eran personas llenas de vida que se dedicaban a engendrar vida. Los Anchondo protegieron a su bebé por salvarle la vida. La maestra, habiendo escapado de la muerte por cáncer, hizo de su vida una entrega para dar educación a niños especiales. Juan de Dios no pensó en correr sino en sacrificar su vida a cambio de salvar la de su mujer. María Eugenia como ama de casa daba vida a su hogar, e Iván era modelo de vida para sus niños.

En el otro lado de quienes aprendieron a dar vida, encontramos a un ser solitario y oscuro, Patrick Cursius, quien movido por las fuerzas oscuras del odio, sólo pensó en generar muerte. Así como Satanás entró en Judas durante la Última Cena de Jesús, así también en Cursius. Por unas cuantas monedas de mezquino y extraño placer cercenó 22 vidas. Su saña inaudita abrió una herida en la frontera pero, al mismo tiempo, disparó un movimiento de solidaridad y demostraciones de afecto que nada ni nadie puede detener. Hoy, aunque muchos lloramos por la tragedia, nos preguntamos por el sentido de la vida, nos refugiamos en el regazo de Dios y esperamos en silencio la justicia divina. Las balas asesinas de Cursius han traído, increíblemente, un derrame a raudales del amor de Dios entre juarenses y paseños.

Cuando en Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial, san Maximiliano María Kolbe entregó su vida a los nazis a cambio de salvar la de un condenado a muerte, bajó al calabozo donde él y los prisioneros fueron condenados a morir de hambre y sed sin ninguna ayuda. Maximiliano supo convertir aquella prisión oscura en un hospital del alma, en una escuela de amor a Cristo, en un lugar santo, en un recinto de predicación y de plegaria. Allí consoló y ayudó a morir a cada prisionero. Cuando todos los demás habían muerto, menos él, Maximiliano tenía un extraño vigor sobrenatural. Quien había dado voluntariamente su vida, quien comunicaba la vida divina en la mazmorra a los desconsolados, era quien conservaba la vida. Los nazis, cansados de esperar su muerte, le inyectaron veneno y murió.

Frente al infierno que muchas personas, movidas por el odio, se dedican a crear en la tierra, nosotros hemos de imitar el ejemplo de san Maximiliano Kolbe y recordar que para tener vida hay que dar la vida. El santo polaco interceda por los 22 sacrificados en El Paso, víctimas del odio homicida, y su ejemplo nos inspire para que ahí donde las balas dejaron el olor nauseabundo de la muerte, sembremos las flores del amor, la fe y la esperanza.