lunes, 19 de agosto de 2019

Exaltación femenina, eclipse masculino


Muchas mujeres están furiosas, rabiosas, empingadas. Lo atestigua la estela de destrucción que dejaron en los bancos y comercios de la Ciudad de México cuando se manifestaron contra la violencia de género el pasado viernes 16 de agosto. Más grave que las pintas y destrozos al Ángel de la Independencia por las féminas vándalas fueron las agresiones contra los varones que, curiosos, las miraban. Los agredían sólo por ser varones, para desquitar con ellos su frustración.

La marcha con su secuela de destrucción, aunque claramente obedece a los intereses de grupos radicales de la izquierda política y al lobby abortista, no deja de ser síntoma de la crisis que afecta hoy las relaciones entre los sexos, entre varones y mujeres. Estudios que ha publicado el INEGI sobre violencia indican que dentro de los hogares en México, el 66 por ciento de las mujeres mayores de 15 años han sufrido algún tipo de agresión emocional, física o sexual a lo largo de su vida.

Es cierto que han crecido las agresiones contra las mujeres, como también es cierto que aumentan los varones que viven en un estado de frustración permanente. Aunque se diga que el mundo sigue siendo dominado por hombres, es verdad que los varones hemos pasado a un segundo plano. Esto lo afirma María Calvo, una gran estudiosa del ámbito educativo con varios libros publicados sobre educación diferenciada. Calvo dice que desde la segunda década del siglo XX, la cultura femenina ha ido ganando terreno hasta suprimir y reprimir como intolerables las expresiones de masculinidad.

Afirma la autora que hoy, como nunca, las mujeres gozan de la protección en la vida política; se han creado los institutos para las mujeres; se hacen estudios sobre la mujer; se habla de cuotas de igualdad de género para acceder a puestos públicos; la mujer divorciada tiene prioridad para quedarse la custodia de los hijos; las leyes del aborto se basan en el derecho de la mujer sobre su cuerpo y no toman en cuenta la opinión del varón como padre del niño.

Protegiendo a las mujeres, nuestra cultura hoy proclama la abolición de las diferencias sexuales entre varones y féminas. La feminidad ha sido despojada de su función maternal, lo que ha hecho que las mujeres se masculinicen. Durante décadas ellas lucharon para que se les reconociera su dignidad y sus derechos; esto lo han logrado y hoy ocupan el lugar en la vida social que les corresponde. Es un logro que debe alegrarnos a todos.

Sin embargo el empoderamiento de las mujeres ha traído como consecuencia el eclipse de lo masculino. Hoy los hombres estamos claudicando del papel de ser guardianes y cuidadores de la familia, de nuestra responsabilidad como maridos, padres y sacerdotes, de ser defensores de los valores. El varón está perdiendo su identidad y su personalidad. Nos hemos acomplejado. Se nos acusa de autoritarios y tiranos, de violentos, de dictadores. No se diga a los que nos gustan las corridas de toros o el box –actividades netamente viriles–, alguna anomalía psíquica y trauma de la infancia habremos de tener.

Muchas mujeres prefieren embarazarse en alguna aventura fugaz o con una inyección de semen y así criar solas a sus niños. Dicen que no necesitan a un hombre en la casa. A los varones nos están echando fuera de nuestras familias y ello nos tiene en un estado de frustración permanente. La imagen del hombre fuerte, noble, viril, valiente, con autoridad y seguro de sí mismo –como el hombre Marlboro– ha sido reemplazado por el hombre blando, sensible y maternal que huye de la responsabilidad y del compromiso; o bien la del hombre pervertido y vividor en el mundo del cine y la televisión.

¿Será que la violencia contra la mujer –de la que hoy se habla tanto– tendrá que ver con la frustración que sienten los varones al ver perdida su identidad masculina? Quizá la misma agresividad de las mujeres, como lo demostraron estos días en Ciudad de México, y su rechazo a todo lo que huela a masculinidad, esté alimentando esa misma agresividad varonil que ellas quieren combatir.

domingo, 18 de agosto de 2019

El reich animalista (Andrés Calamaro, ABC)

«La tauromaquia no es maltrato de animales, ni asesinato, ni tortura. La tauromaquia es compás, es valor y es respeto por el medio ambiente y por el toro. Es ecológica y sostiene una tradición ganadera ejemplar. Es cultura benigna, porque es la costumbre de las letras de Lorca, de la tinta china de Picasso, de los libros de Hemingway»

Es complicado entender por qué tanta gente odia (literalmente) a los aficionados taurinos, toreros, banderilleros y otras profesiones relacionadas con el mundo del toro. Yo no creo que responda a cuestiones humanitarias, porque un buen número de estos individuos se permiten pensamientos sanguinarios: odiar y -como quien no quiere la cosa- andar pregonando que aficionados y toreros merecemos todo tipo de castigo divino, incluso cierta clase de empalamiento horrible.

Supongo que no desean a los cocineros una muerte terrible, hervidos en agua caliente o calcinados sus cuerpos a la parrilla ni al calor de los fogones; y este no es un detalle menor, porque España y el mundo están sembrados de restaurantes donde se guardan refrigerados -para ser espléndidamente comidos- un importante número de restos de animales mamíferos y pescados. Sin embargo la gastronomía, que involucra permanentes escenas de matanza y descuartizamiento, está muy bien vista. El auge de su prestigio incluso deja en evidencia una cierta pereza (u holganza) intelectual interesante.

El Reich animalista se considera además a sí mismo el protagonista permanente de una buena acción solidaria Andrés Calamaro

Habitamos en un mundo que da la espalda a la lectura en beneficio de la televisión. Un mundo que ignora la pintura y la escultura en favor de los deportes televisados o el consumo frívolo; que olvida la ópera y el teatro, pero vive absorto ante una pequeña pantalla portátil (entre otros muchos ejemplos diarios de lo que es la vida moderna). Es un mundo que fácilmente se entrega a una corrección política entre comillas y para haraganes; que puede permitirse el «factor desprecio», el odio inquisitorial, una tormenta de opiniones irresponsables y reaccionarias, de deseos imperdonables. También se permiten mirar a otro lado mientras el mundo se desangra en una desigualdad inestable, que mata de hambre en las guerras o en las paupérrimas barcas del exilio forzado: se permiten demasiado y, al mismo tiempo, demasiado poco.

Creo no equivocarme si considero que este fenómeno no es más que ignorancia desatada, incluso en ámbitos universitarios afines a la intolerante abolición. El Reich animalista se considera además a sí mismo el protagonista permanente de una buena acción solidaria, curiosamente humanista o rabiosamente animal. Sin embargo, desnuda un bestialismo intolerante, una profunda pereza intelectual y un peligroso desapego por la sensibilidad correcta, por la vida satisfactoria y la natural tolerancia que impone la convivencia. Exhibe un desorden de valores altamente temerario, o francamente ridículo.

Es frecuente invocar la excusa de la legalidad moral de la matanza alimentaria apelando a que «sirve para alimentarse». Servidor duda que las langostas (cocidas vivas en agua hervida), el caviar o el faisán -o mismamente los vacunos sacrificados- estén alimentando a un mundo hambriento. Desde hace siglos la mayoría se malalimenta con productos no cárnicos, digamos arroz acompañado por ocasionales pedacitos de pescado, chorizo o una carne barata. Proteínas, las justas. La justificación alimenticia de la masacre de las carnes ofende a la razón. En Argentina la ingesta de carne es un ritual de amistad, celebración familiar y festín para el paladar; no se trata de alimentarse ni paliar el hambre. Otra mala broma de las juventudes animalistas adoctrinadas en Facebook: una familia media malamente puede pagar un asado (barbacoa fetén) por mes, la carne es un lujo. Descartemos esta lobotomía portátil que justifica la escabechina que pone en funcionamiento la industria cárnica y marítima. Los restaurantes de tres estrellas Michelin parecen no importar un pepino a los muy humanitarios enemigos sanguinarios de las corridas de toros. Creo que estos detractores de los toros, tan llenos de razones como de equivocaciones, responden a una pereza intelectual aguda, agresiva y terminal: no leen libros (aunque existe el caso de universitarios ensoberbecidos de lecturas académicas que nunca se equivocan). Mayormente, mis justicieros viven embutidos en sus teléfonos galácticos y difícilmente leen a diario el periódico -o periódicamente el diario- para formarse una conciencia mínimamente aceptable; y no es que me crea a rajatabla todo lo que leo, más bien se trata de entrenamientos de gimnasia mental para poder opinar con algún fundamento, incluso leyendo entre líneas editoriales.

La tauromaquia no es maltrato de animales, ni asesinato, ni tortura. La tauromaquia es compás, es valor y es respeto por el medio ambiente y por el toro. Es ecológica y sostiene una tradición ganadera ejemplar. Es cultura benigna, porque es la costumbre de las letras de Lorca, de la tinta china de Picasso, de los libros de Hemingway, del texto imperdible de José Bergamín, de la historia contada por Belmonte y Chávez Nogales; es la tauromaquia de Dalí y de aquellos que aman al toro en la plaza, embistiendo con peligro en cada galope. Es arte que ofrece la vida. Es música, color y valor.

Mientras la humanidad acorrala el hábitat de los animales silvestres construyendo ciudades, caminos, y fomentando cambios climáticos, la tauromaquia protege la ecología sostenible del campo bravo Andrés Calamaro

Valores, buenas tradiciones. Es pueblo y campo, es ciudad y es algarabía, es encierros y novilladas, es ilusión de niños toreros. Da sentido a la vida de los aficionados y a la vida del toro, el más amado de los animales (con permiso de las mascotas que esperan castradas que les permitan orinar mientras mendigan la atención de los dueños que, a falta de un amor mejor, se retratan con el perro para mostrar la foto en san Valentín). El móvil es el mejor amigo del hombre, el perro es un animal doméstico, que vive castrado sin conocer jamás la vida silvestre. El toro es el animal mitológico que representa la leyenda.

Mientras la humanidad acorrala el hábitat de los animales silvestres construyendo ciudades, caminos, y fomentando cambios climáticos, la tauromaquia protege la ecología sostenible del campo bravo y salva la existencia de la raza y su bravura. Pero la inquisitorial animalista no entiende ni quiere entender que no hay razón alguna que convalide la violación de los derechos humanos. Las juventudes animalistas (no hay edad para celebrar la intolerancia ni la ingesta inapropiada de información demagógica) están en su punto más alarmante de frivolidad y holgazanería. Y el juego político, que ofrece a diario un lamentable espectáculo, menosprecia con demagogia la cuestión para rascar unos votos. No llueve a gusto de todos. Pero no se puede parar la lluvia y prohibirla resulta una necedad imperdonable, que no se justifica con desinformación rampante, con desprecio por la voluntad de las gentes y su derecho a la libertad, ni para engordar el caldo de puchero de la clase política que atropella flagrante el espíritu del pueblo. ¡Para variar!

ANDRÉS CALAMARO

Alberto Bailleres, ganadero

«La profesión de ganadero exige una apasionada entrega hacia el arte de la tauromaquia»

Es el segundo hombre más rico de México y el trigésimo segundo del mundo, según la revista «Forbes». Economista y empresario, Alberto Baillères es también ganadero de las divisas de Begoña y Mimihuapam y acaba de triunfar en Las Ventas en el debut de Zalduendo. Este exitoso hombre de negocios es también un hombre discreto que apenas concede entrevistas, pero quiso hablar de toros con el director del portal taurino «Mundotoro», Carlos Ruiz Villasuso.

-¿Qué supone para un ganadero de larga tradición en México un triunfo como este en la primera plaza del mundo?
-Supone algo así como alcanzar la gloria. Ya el hecho de lidiar en LasVentas en San Isidro lo consideraba una meta muy ambiciosa y difícil deconseguir. Haberlo logrado con un triunfo como el de hoy es maravilloso. Un sentimiento difícil de explicar. Estos triunfos tan difíciles de conseguir son los que nos compensan y mantienen con ilusión en la muy difícil tarea de criar toros

-Ser ganadero hoy en día a veces es estar en el lado más débil del toreo…
-Esta profesión tiene muchos matices. Destacaría algunos. Es de mucha entrega y sus resultados son de largo plazo. La decisión que tomas hoy, sabes sus resultados hasta dentro de 4, 5 o 6 años. Tiene la virtud de que te enseña a ser humilde, ya que a pesar de todo el amor, tiempo y dedicación que les das, nunca llegas a saber qué van hacer tus toros a la hora de salir a la plaza. ¡Efectivamente el ser ganadero es estar en el lado más débil del toreo!

-¿Qué lo llevó a ser ganadero de bravo en España? ¿Y por qué Zalduendo?
-Desde hace muchos años me tentaba la idea de llegar a ser ganadero en la cuna de la tauromaquia que es España. Sin embargo, desechaba esa idea dado lo complicado que supone manejar la crianza de ganado bravo con el Atlántico de por medio y la ya muy complicada agenda que tengo. Sin embargo, hace algunos años me llegó el rumor que Fernando (Domeq) estaba pensando vender su ganadería de Zalduendo, versión a la que no le di ninguna credibilidad. Tengo amistad con la familia Domecq desde hace varios años. Fernando me invitó a tentaderos en su finca y me llamaban mucho la atención sus ideas sobre el toro bravo que quería crear: se entusiasmaba cuando describía la embestida del toro mexicano; su convicción sobre la morfología del toro bravo más apto para hacer el toreo de arte que le gusta al público de hoy. Coincidimos en ambas ideas. Era una delicia y aprendizaje el platicar con él sobre la crianza de reses bravas. Fue uno de los ganaderos más grandes y conocedores de esta difícil y apasionada profesión. Además, cuando tuve oportunidad de ver lidiar sus toros, me encantaba su comportamiento. Siempre consideré a Zalduendo como una de las mejores ganaderías de España. Por esta razón, en una visita a Madrid, llamé a Fernando por teléfono y le pregunté si era cierto que pensaba vender Zalduendo. Me dijo que por qué se lo preguntaba, que si yo estaría interesado. Le respondí que pudiera ser. Me dijo si quieres, vamos hablar cuando puedas. Le respondí: ¿qué te parece hoy que estoy aquí en Madrid? Perfecto, me contestó, vente ahora a la casa. Así lo hice, acompañado de mis hijos Alejandro y Juan Pablo. Conversamos y, en un par de horas, llegamos a un acuerdo para comprarle el 100% de su ganadería. No resistí la oportunidad de hacerme ganadero de bravo en España con una ganadería de la calidad de Zalduendo, ¡olvidando todos los inconvenientes que representan esta aventura!

-¿Cómo explica que Fernando nunca lidió una corrida en Madrid?
-Él decía que no cambiaría la morfología de sus toros para poder lidiar con el tipo de toro que hoy se exige en Madrid. Coincido con él y una de las primeras instrucciones que le di a mi hijo Juan Pablo (quien es el que me acompaña en esta profesión) y a nuestro mayoral es que mientras yo esté al frente de la ganadería no voy a permitir intentar cambiar la morfología de nuestros toros para lidiar en Madrid u otras plazas de primera. Creo que algunos encastes han perdido su esencia por cumplir con esta exigencia. Te preguntarás entonces, ¿cómo venimos a Madrid? Después de cinco años de manejar la ganadería hemos logrado con base en buena alimentación, selección y manejo, que los toros logren un desarrollo al máximo sin cambiar sus hechuras. La corrida de hoy la reseñamos y preparamos desde hace dos años. Ya conociendo más la genética de la ganadería y apostando mucho más que siempre.


-¿Sinceramente soñó o pensó alguna vez que iba a salir un toro de la calidad para torear como «Bonito»?

-Soñarlo o pensarlo, sinceramente sí, porque ya hemos lidiado toros con esa calidad. ¿Que saliera en Las Ventas abriendo plaza en la reaparición de Zalduendo después de 170 años de no haber lidiado una corrida en Madrid? Por supuesto que no. Mira, me costó mucho trabajo tomar la decisión de venir a Madrid. Era una apuesta con mucho que perder. Pero pudo más la ilusión que la razón. Ya faltando pocos meses, pedía a Dios que el resultado fuera digno de la divisa y de mi familia. O sea, pedía que estuviera bien presentada para que no rechazaran ningún toro; que se comportaran razonablemente bien y, como un verdadero regalo, que algún matador cortara una oreja. Lo que se dio fue espectacular y no dejo de darle gracias a Dios y a la Virgen de Guadalupe. Tres orejas y abrir la Puerta Grande con dos faenas de Antonio Ferrera cumbres, llenas de contenido espiritual y de un arte que sólo cuando colaboran los duendes se puede dar. Eso nunca lo olvidaré y lo considero un logro muy importante en mi carrera como ganadero.

-Usted conoce bien el mundo del éxito y el trabajo que cuesta lograrlo. ¿Cree usted que en el toreo, ser ganadero y ser torero, tiene al trabajo y al sacrificio como base principal?
-Por supuesto que sí. Si alguna profesión requiere para tener éxito, del trabajo y del sacrificio es la de ganadero y de torero. Recuerdo una frase que hizo famosa mi querido y recordado cronista de toros, Don Pepe Alameda: «El toreo no es graciosa huida, sino apasionada entrega». Para el ganadero, como para el torero, esta profesión exige una apasionada entrega con un amor apasionado por lo que significa el arte de la tauromaquia.

-Sinceramente, ¿su vida sería incompleta o le faltaría algo a pesar de tener una gran familia y éxito en todos los órdenes, si no participara en el toreo?
-Qué pregunta tan difícil. Yo tengo tres grandes amores que han inspirado mi vida: mi amor a Dios, mi amor por mi familia y mi amor por mi querido México. Mi vida gracias a Dios es muy completa y, el balance, de grandes satisfacciones. ¿Sería incompleta si no participara en el toreo? No lo sé. Lo que te puedo asegurar es que me hubiera perdido de una pasión y de un amor por el toreo que es único e indescriptible. La tauromaquia gira alrededor de un animal salvaje e impredecible, el toro, y de un ser humano que arriesga su vida por el placer de crear en el proceso una obra de arte que emociona -a los que nos gusta-, de una manera profunda hasta provocar las lágrimas, como lo pueden hacer una obra de Picasso o Miró, o una composición musical de Bach o Beethoven. O puede ser aún más intensa porque es efímera e instantánea, que no se puede plasmar para la eternidad; es irrepetible, por lo que su impacto emocional es muy profundo. Por todo esto me siento un privilegiado al participar intensamente en el toreo.

miércoles, 14 de agosto de 2019

Sembrar vida donde huele a muerte

Hay algo profundamente inspirador que hemos de aprender de quienes murieron en Walmart por el ataque terrorista de un gatillero que disparó en la tienda con el propósito de matar hispanos. Repasemos algunas de estas historias. Jordan y Andre Anchondo tenían un año de casados cuando dejaron a su hija mayor en un entrenamiento y fueron a Walmart, con su bebé de dos meses, para comprar materiales del nuevo curso escolar. Cuando empezaron los disparos su reacción inmediata fue proteger al niño, y eso les costó la vida.

Elsa Mendoza, residente en Ciudad Juárez, era maestra de educación especial que había sobrevivido al cáncer. Como todos los fines de semana fue a visitar a sus familiares en El Paso. Su esposo y su hijo no se bajaron del coche aquel día para esperarla fuera de Walmart mientras ella iba a hacer una compra rápida. Juan de Dios Velázquez, originario de Zacatecas, su mudó a El Paso. Cuando el asesino empezó a disparar en la tienda, Juan de Dios trató de proteger a su esposa Estela arrojándose sobre ella para que no la hirieran las balas.

La chihuahuense María Eugenia Legarreta Rothe decidió hacer algunas compras en Walmart antes de recoger a su hija adolescente en el aeropuerto. Madre e hija nunca se pudieron encontrar. Martha, su hermana pintora y escultora, después de la tragedia, expresaba que esa muerte no podía ser motivo de odio ni rencor, y así invitaba al perdón. Iván Manzano, otra de las víctimas, será recordado como padre gran emprendedor de negocios, hombre de bien y padre ejemplar para sus hijos.

Lo que tienen en común estas historias es que eran personas llenas de vida que se dedicaban a engendrar vida. Los Anchondo protegieron a su bebé por salvarle la vida. La maestra, habiendo escapado de la muerte por cáncer, hizo de su vida una entrega para dar educación a niños especiales. Juan de Dios no pensó en correr sino en sacrificar su vida a cambio de salvar la de su mujer. María Eugenia como ama de casa daba vida a su hogar, e Iván era modelo de vida para sus niños.

En el otro lado de quienes aprendieron a dar vida, encontramos a un ser solitario y oscuro, Patrick Cursius, quien movido por las fuerzas oscuras del odio, sólo pensó en generar muerte. Así como Satanás entró en Judas durante la Última Cena de Jesús, así también en Cursius. Por unas cuantas monedas de mezquino y extraño placer cercenó 22 vidas. Su saña inaudita abrió una herida en la frontera pero, al mismo tiempo, disparó un movimiento de solidaridad y demostraciones de afecto que nada ni nadie puede detener. Hoy, aunque muchos lloramos por la tragedia, nos preguntamos por el sentido de la vida, nos refugiamos en el regazo de Dios y esperamos en silencio la justicia divina. Las balas asesinas de Cursius han traído, increíblemente, un derrame a raudales del amor de Dios entre juarenses y paseños.

Cuando en Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial, san Maximiliano María Kolbe entregó su vida a los nazis a cambio de salvar la de un condenado a muerte, bajó al calabozo donde él y los prisioneros fueron condenados a morir de hambre y sed sin ninguna ayuda. Maximiliano supo convertir aquella prisión oscura en un hospital del alma, en una escuela de amor a Cristo, en un lugar santo, en un recinto de predicación y de plegaria. Allí consoló y ayudó a morir a cada prisionero. Cuando todos los demás habían muerto, menos él, Maximiliano tenía un extraño vigor sobrenatural. Quien había dado voluntariamente su vida, quien comunicaba la vida divina en la mazmorra a los desconsolados, era quien conservaba la vida. Los nazis, cansados de esperar su muerte, le inyectaron veneno y murió.

Frente al infierno que muchas personas, movidas por el odio, se dedican a crear en la tierra, nosotros hemos de imitar el ejemplo de san Maximiliano Kolbe y recordar que para tener vida hay que dar la vida. El santo polaco interceda por los 22 sacrificados en El Paso, víctimas del odio homicida, y su ejemplo nos inspire para que ahí donde las balas dejaron el olor nauseabundo de la muerte, sembremos las flores del amor, la fe y la esperanza.

jueves, 8 de agosto de 2019

Consuelo de Seitz, desconsuelo de Trump

"Como ministro, estoy llamado a estar presente para todos los que sufrieron este ataque y a sus familias. Necesito hacerlo con un sentido de compostura. Pero cuando visité a las víctimas y a sus seres queridos mi corazón se quebraba dentro de mí. Sus preguntas también son las mías".


Estas son las palabras de un líder cercano a su pueblo. Monseñor Mark Seitz, obispo de El Paso, ha tenido que dar la cara y el corazón para consolar al pueblo devastado por la tragedia de Walmart. Es el pastor que en los momentos más difíciles debe de sostener la fe de su gente. Habrá muchas dudas en algunos, coraje y maldiciones contra Dios en otros, pero el obispo ha estado ahí para sanar y confortar los corazones heridos de sus hijos espirituales, incluso en una vigilia de oración que hicieron miembros de varias religiones el domingo 4 de agosto.

En las antípodas del liderazgo del obispo apareció Donald Trump, el máximo líder de Estados Unidos cuya visita a El Paso no trajo ni una sola palabra de aliento para la comunidad herida. Cuando más que nunca se necesitaban sus palabras, incluso para elevar la esperanza en Dios –los políticos norteamericanos suelen hablar de Dios en sus discursos– el presidentre sólo se limitó a visitar a los heridos y sus familias, y se fue. Lástima. Perdió una gran oportunidad para fortalecer a su pueblo.

La falta de presencia de los líderes espirituales ante su pueblo atrae el disgusto de Dios. Moisés y Aarón –nos narra el capítulo 20 del libro de los Números– recibieron una sanción de Dios. Por no haber reconocido la santidad del Señor en la presencia de los israelitas, a los líderes no les fue permitido entrar en la Tierra prometida junto con el pueblo. Los dirigentes, abrumados por la presión de los hebreos que renegaban contra Dios en el camino del desierto, no tuvieron la fortaleza para dar la cara por Dios y defender su santidad ni el plan divino.

La sanción era de lógica consecuencia. Si la fe de Moisés y de Aarón no era mayor que la fe del pueblo, en realidad no estaban a la altura de liderazgo que se esperaba de ellos y, por lo tanto, no eran buenos guías para introducirlos en la Tierra.

La lección es para los Obispos, sacerdotes, políticos incluso, padres de familia, maestros, catequistas y todos los que tenemos liderazgo en la comunidad. La fe de ellos debe ser capaz de reparar la fe fracturada de los demás. No basta indicarles que vayan a Dios a rezar, sino que ellos deben llevar consigo a Dios. Deben ellos ser un sagrario donde el pueblo perciba la presencia del Dios vivo.

"El Cristo que sufrió está entre nosotros –dijo el obispo Seitz a los paseños–. Es nuestro compañero. Confiamos en que levantará a los caídos, traerá sanación a las víctimas y consolará nuestra comunidad rota. Nuestra comunidad de El Paso se elevará por encima de este terrible día. Nuestro Dios es un Dios amoroso, más grande que el odio, más poderoso que el mal".

Pidamos a Dios que nos conceda líderes cercanos, sensibles, donde podamos encontrar esperanza en medio del dolor y la paz de Dios en la adversidad.

martes, 6 de agosto de 2019

Consuelo y esperanza para la frontera

Espanto, dolor y desconcierto han caído como una sombra en Paso del Norte, nuestra región fronteriza de El Paso y Ciudad Juárez. El acto terrorista del sábado 3 de agosto, en el que perdieron la vida 23 personas –mexicanos en su mayoría–, luego de que Patrick Crusius, un joven de 21 años, abriera fuego en Walmart para matar a todos los mexicanos que pudiera –así lo dejó escrito en una carta–, ha sido un golpe durísimo para la moral de quienes habitamos la región. En este momento hacemos nuestro el Cántico de Jeremías: "Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo, una herida de fuertes dolores".

En momentos donde se espera la paz y no hay bienestar, los corazones de esta gran comunidad binacional buscamos una respuesta de lo Alto. "Busquen los bienes de arriba", dice san Pablo. Es en las alturas del Cielo donde hoy buscamos esos tesoros preciosos de la fortaleza espiritual, la caridad de unos con otros, la oración que nos une a Dios y el consuelo que Jesús nos ofrece.

Con amor y cariño desde Ciudad Juárez abrazamos a nuestros hermanos de El Paso después de haber vivido la locura diabólica del odio racial, cuyos orígenes están, justamente, en el olvido de los bienes espirituales, en dejar de contemplar a Dios como Padre de toda la humanidad, que creó a hombres y mujeres en una sinfonía de razas, lenguas y pueblos para que aprendiéramos a convivir como hermanos en la caridad, y un día compartir el Paraíso con Él.

Jesús subió a la montaña y allí se transfiguró delante de sus discípulos. ¡Cómo quisiéramos que la vida no tuviera episodios tan horrendos como el del sábado pasado! ¡Cómo quisiéramos nunca contemplar el rostro desfigurado del Señor en la Cruz! Sería mejor vivir en un Tabor perpetuo con Jesús y colocar allí nuestras tres tiendas, donde todo es brillo, plenitud de luz, dulcísima alegría, paz indescriptible y victoria sobre las fuerzas de la muerte.

Paso del Norte ha sido una región que ha crecido y se ha forjado gracias a la migración. Hombres y mujeres de las más diversas zonas geográficas del mundo han enriquecido nuestra comunidad con sus talentos y la fuerza de su trabajo. Ellos se han sentido acogidos por la generosidad y la hospitalidad de los fronterizos en ambos lados de la frontera, y en situaciones dramáticas les hemos mostrado la compasión y el valor de su dignidad. Ellos han podido ver el rostro de Dios en la hospitalidad que les ofrecen paseños y juarenses.

Sin embargo hay personas a quienes la multiplicación de los latinos les provoca inseguridad, miedo e ira. Como el faraón egipcio que no quiere que los hijos de Israel se multipliquen en su territorio, buscan exterminarlos al verlos como una fuerza invasora en su país. Febriles por el discurso de odio racial, y creyéndose de una raza superior a las demás, recurren al terrorismo con la ilusión de que así hacen un bien a su nación. Que Jesucristo, rey de la paz, toque sus corazones y les haga descubrir la riqueza de la migración y la virtud de la convivencia pacífica en la caridad.

En estos días de gran tribulación hemos de recogernos más en oración solidaria por quienes perdieron la vida en Walmart-Cielo Vista, así como por sus familiares y amigos. Ofrecemos a la Diócesis de El Paso y a su obispo, monseñor Mark Seitz, nuestro muy sentido pésame. La intimidad con Cristo resucitado sea fuente de consuelo, fortaleza y paz para todos; y, al mismo tiempo, nos impulse a mirar el futuro con esperanza para que nunca nos cansemos de sembrar el amor de Dios donde hay odio, y seguir abrazando a los hermanos que vengan a nuestra región fronteriza.

miércoles, 31 de julio de 2019

Por qué no practico yoga

Crece el número de personas que practican el yoga como búsqueda de descanso a través de posturas, ejercicios de relajación y técnicas de respiración. Allá van las señoras y los señores a ponerse en flor de loto. A veces buscan algún paraje natural para hacer sus prácticas.

Empiezan respirando, poniendo su columna vertebral derecha, respiran hondo una y otra vez. Les dicen que pongan su mente en blanco, que no piensen en nada, que dejen sus preocupaciones lejos. Algunos imaginan escenarios naturales como estar junto a una cascada o contemplando un sereno lago azul. Escuchan un poco de música monótona y amorfa, a discreto volumen. Abandonan su sesión de yoga sintiéndose personas espirituales, con la ilusión de que meditaron y oraron.

Hay mucho cachet en prácticas como estas. Está de moda, es lo que está "in" y se ve "cool". En ciertos ambientes universitarios o de las empresas decir que uno se reza el Rosario o visita el Santísimo es quedar como un anticuado o retrógrada. En cambio decir que se va a clase de yoga o de meditación trascendental puede ser más socialmente aceptado.

Yo no practico yoga por varias razones. Una de ellas es porque el yoga es una práctica religiosa venida del budismo y, por tanto, extraña a mi fe católica. No se trata solamente de ejercicios físicos sino que existe un trasfondo espiritual. Ni el yoga ni la meditación trascendental son la clase de oración que quiere Jesucristo para sus discípulos. Me atrevo a decir que no podemos llamarla oración ni meditación sino solamente estados del cerebro. No practico yoga porque en ello está implicada una visión del hombre y de la vida opuestas a la fe católica que yo me esfuerzo por practicar. Son básicamente cuatro grandes diferencias entre la oración del cristiano y los estados mentales que crea el yoga y otras prácticas orientales.

Primero, los ejercicios llamados "de meditación" que invitan a poner la mente en blanco, van colocando al ejercitante delante del vacío, de la nada, de una especie de limbo espiritual en el que no hay sensaciones de dolor ni de placer. La oración cristiana, en cambio, coloca al orante frente a Alguien distinto de él. Ese Alguien –con mayúscula– es Aquel al que Jesús nos enseñó a llamarlo "Padre". La oración verdadera es un encuentro, no un estado mental. La espiritualidad cristiana es obra del Espíritu Santo, que actúa dentro de nosotros y que anuncia y denuncia, consuela y fortalece.

Segundo, el budismo y sus prácticas pretenden liberar al hombre de la materia. Al creer en la reencarnación, es decir, en el proceso del espíritu que pasa por muchas vidas, encarnando en diversos cuerpos –incluso en cuerpos animales–, el hombre trata de liberarse de su cuerpo material para que su espíritu se funda con el universo. La espiritualidad cristiana, en cambio, no es anti material. Al contrario, la materia es vínculo de unión con Dios. Al hacerse hombre, el Verbo se hizo materia no para liberarnos de nuestro cuerpo material sino para posibilitarnos entrar con nuestro mismo cuerpo glorificado en el mundo de la Resurrección, siguiendo a Cristo crucificado y resucitado.

Hay otra diferencia. El yoga y las prácticas de la Nueva Era creen que Dios es la energía que se difunde por todo el cosmos. A través de ejercicios y posturas, la gente se enchufa con esa energía, como conectándose a una gran batería, a una fuente de poder para vivir en armonía, sumergidos en un océano de fuerza, de vida, de luz, de vigor, de paz. En la espiritualidad cristiana, por el contrario, creemos que Dios es espíritu, no energía. Dios está más allá de cualquier energía. No se identifica con ella porque es el Creador de todo. La oración cristiana nos conduce a la adoración, a la súplica, a la intercesión y la acción de gracias.

Por último, el budismo y sus prácticas como el yoga y la meditación trascendental tienen como ideal la disolución de la persona en el Ser, en lo que ellos llaman la conciencia cósmica o el nirvana para que así alcanzar la plenitud. El cristianismo, en cambio, no lleva a la persona a disolverse o perderse en el vacío, sino a donarse, a gastarse por alguien, a recibir el perdón como un regalo. Por eso las palabras "misericordia", "cruz", "perdón", "servicio" no son lenguaje del budismo sino sólo del cristianismo.

No nos dejemos engañar buscando el contacto con lo divino a través de ejercicios y posturas de falsas religiones. Lo único que éstas producen son estados mentales que nos dejan sin Dios. La promesa de Jesús es mucho mayor: es el Espíritu Santo que Dios nos concede si se lo pedimos; no es caer en la nada sino entrar en el Cielo.

jueves, 25 de julio de 2019

El libre desarrollo de la personalidad

En el Congreso del Estado de Chihuahua han sucedido cosas que ponen en peligro el futuro de las familias y el verdadero progreso de nuestra entidad. El 30 de mayo de este año, el Congreso aprobó el decreto por el que se reforma la Constitución Política de Chihuahua. Dicha reforma introduce en la Constitución el derecho a la auto determinación de las personas y el libre desarrollo de la personalidad.

El concepto de "libre desarrollo de la personalidad" es un concepto nuevo que ya se maneja en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y que establece que las personas son libres para elegir su proyecto de vida. La personas pueden ser como quieran ser, sin coacción ni controles injustificados, con el fin de cumplir sus metas y según sus valores, ideas, expectativas y gustos. Incluye la libertad de contraer o no matrimonio; de procrear hijos y decidir cuántos; de escoger la apariencia personal, la profesión o actividad laboral, así como la libre opción sexual. El derecho al libre desarrollo de la personalidad no forma parte de nuestra Constitución Federal, pero ha sido utilizado por la SCJN para permitir el aborto en algunos casos y el uso de la mariguana para fines recreativos.

Por la ambigüedad del término, es muy peligroso introducir este concepto en la Constitución del Estado de Chihuahua. De ser aprobado, el derecho al libre desarrollo de la personalidad entraría en conflicto con el derecho a la vida del ser humano no nacido, cuya vida e integridad están protegidas hoy por la Constitución chihuahuense. Fácilmente podría prevalecer el derecho de la madre al desarrollo de su personalidad por encima del derecho a la vida de su hijo y así dar paso a la legalización del aborto.

El libre desarrollo de la personalidad podría afectar gravemente la educación de los hijos, en el sentido de que los padres de familia no tendrían derecho a interferir si su hijo decidiera ser niña, o la hija quisiera ser niño, como hoy se está promoviendo. Tampoco los padres podrían evitar que su hija menor de edad se practicara un aborto, pues sería violentar el derecho de la chica. O bien, no podrían los padres interferir en la vida sexual de sus hijos menores para educarlos con sus valores. Y por más descabellado que suene, hasta se podría llegar a prohibir a los padres educar a sus hijos en su propia religión porque sería bloquear la libre personalidad de los menores.

Si en Chihuahua se acepta el derecho al libre desarrollo de la personalidad se abrirán muchas otras puertas que hoy, para bien de todos, están cerradas: la libertad para consumir drogas, el derecho a portar armas en la calle, la despenalización de las relaciones sexuales con menores de edad, y hasta la eutanasia, pues cada persona tendría el derecho de disponer, no sólo de su vida, sino de su muerte; todo en el nombre del derecho al libre desarrollo de la personalidad.

¿Qué queremos para Chihuahua en el futuro? El anhelo de la mayoría sensata es vivir en un Estado tejido con familias íntegras y sanas, formadas de padres, madres e hijos que den paz y estabilidad a la vida social; esto marca el verdadero progreso. El progresismo, por el contrario, es insensatez: promueve una falsa libertad sin referencia a la verdad, y termina por convertir nuestras ciudades y pueblos en lugares donde naufragan las familias y donde abundan las víctimas de la violencia intrafamiliar, el divorcio, las drogas, los embarazos adolescentes y el suicidio. Libre Dios a Chihuahua de tomar ese camino.

Como católicos hemos de rechazar la introducción de términos ambiguos y peligrosos como el derecho al libre desarrollo de la personalidad en la Constitución del Estado de Chihuahua. La reforma fue aprobada por el Congreso estatal, pero para que se realice se requiere la votación de los cabildos de al menos 20 municipios que representen a más del 50 por ciento de la población. Hacemos un llamado a nuestro alcalde Armando Cabada Alvídrez y a los regidores de Ciudad Juárez para que voten contra esta reforma. El futuro de Chihuahua está en juego.

miércoles, 24 de julio de 2019

Efectos de lo oculto

El indicador del tablero "Ouija". La Iglesia en el Catecismo prohibe las
prácticas de adivinación y de magia (números 2115-2117)
La mujer comenzó a agitarse involuntariamente mientras el sacerdote rezaba la oración a san Miguel Arcángel y, más aún, cuando decía las oraciones de protección. Eran convulsiones que iban cobrando en ella más intensidad. Minutos después, cuando la chica hacía la oración de renuncia a Satanás y a todas sus obras, empezó a llorar y a gritar, como fuera de sí. Algo le impedía articular las palabras de la renuncia. Su madre, nerviosa, le infundía valor para que continuara. Cuando sintió la mano sacerdotal sobre su cabeza, del llanto profuso pasó a emitir estridentes alaridos.

Esta no una escena de una película de terror. Soy testigo en primera persona. Es vida real, y puede ser la consecuencia de incursionar en el ocultismo. Muchos jóvenes lo están haciendo, a veces por simple curiosidad. Series de Netflix como "El mundo de Sabrina", en la que se presenta a Sabrina y sus familiares como adoradores de Satanás e inmersos en el mundo de lo oculto, hacen un enorme daño espiritual al llevar a los jóvenes a incursionar en prácticas mágicas.

Meses antes, la mujer con la que inicié este artículo se había introducido en el mundo de lo oculto. Interesada desde pequeña en temas oscuros, se inscribió en un curso de fin de semana aquí en Ciudad Juárez sobre magia blanca y proyección astral. Durante el mismo, un chamán ofreció brebajes que los asistentes tomaron, y hoy su marido cuenta que ella cambió radicalmente después de aquella experiencia. También sus familiares dicen que ella ya no es la misma persona. La notan retraída, boba, desconectada de la realidad, incluso dispuesta a abandonar a su familia para marcharse con los brujos.

"El esoterismo u ocultismo –indica Javier Luzón Peña, exorcista de Madrid–, cuyas principales vertientes son la adivinación y la hechicería, son considerados en la Biblia como formas de adulterio espiritual, en cuanto alejan del Dios verdadero para adorar a falsos dioses. Crean vínculos o ataduras maléficas procedentes del contacto con el ocultismo, que son especialmente insidiosas".

Las personas que se introducen en el ocultismo –chamanes, brujos, mentalistas, psíquicos, adivinos, espiritistas y todas los incautos que los acuden a ellos– en el fondo niegan al Dios revelado por Cristo. Para ellos Dios no es un ser personal sino una energía; el mundo es divino y su centro es el hombre, con sus deseos subjetivos y su relativismo moral. Lo espiritual se reduce a lo psicológico y la salvación no es un don de Dios sino el fruto de un conocimiento reservado a unos cuantos. De ahí el nombre "ocultismo". Mediante una serie de prácticas mágicas las personas toman paulatinamente conciencia de su condición divina. Es hasta este punto a donde el diablo quiere llevar al hombre: a creerse como dios, lo que resulta la mentira más grande.

¿Cómo liberar a la chica atormentada por espíritus malignos? Además de la renuncia al mundo ocultista, que son las obras de Satanás, la muchacha debe recibir oraciones de liberación por parte de un sacerdote. Pero eso no basta. Es necesario conducirla hacia su maduración espiritual mediante un acompañamiento para que se afiance y crezca en la fe de la Iglesia. De nada servirán los exorcismos si la persona afectada no está abierta a crecer espiritualmente mediante la escucha de la Palabra de Dios, la vida de oración y la práctica de los sacramentos.


miércoles, 17 de julio de 2019

Viajar por España

Con el padre Juan Manuel García, ex rector del Seminario de Ciudad Juárez
Es tiempo de vacaciones para muchas personas. Los aeropuertos y carreteras tienen más tránsito, así como los miles de destinos que la gente visita durante el verano. Acabo de regresar de España, tierra hermosa y bendecida por Dios, Madre Patria que tanto ha dado a los mexicanos. Lejos de pedir perdón a los españoles por hechos de otras épocas, mi gratitud sube a Dios por ellos y por el inmenso legado cultural y religioso que nos heredaron. De alguna manera siento a España como mi tierra porque por ella nos hablaron Dios y la Virgen.

Trotar por el mundo se disfruta más cuando tienes a alguien con quién compartir tus experiencias. Dios me puso como compañero de viaje al padre Juan Manuel Orona, con quien tengo una bella amistad desde 1997. Juanito –como me gusta llamarlo, por ser pequeño de cuerpo– es hombre de Dios y de disciplina, de alegría, de ideales de santidad sacerdotal, de entusiasmo y vitalidad, de caridad inmensa. Agradezco siempre al buen Dios por haber encontrado en su amistad un tesoro y, en este viaje, un amigo con quien compartir la Eucaristía y la oración diaria, además de las aventuras propias del itinerario.

Disfruto más las tierras lejanas cuando descubro la presencia de Dios que camina en ellas. Así como un día el Señor llamó a Moisés en el Horeb para implicarse en los planes de un pueblo y hacer camino con él, Dios se sigue involucrando en la vida de las culturas. Sigue llamando a hombres concretos para hacer, junto con ellos, historia. En España llamó a San Isidro Labrador, patrono de Madrid; a santa Teresa de Ávila, la gran reformadora del Carmelo; a san Juan de la Cruz, poeta y maestro espiritual de la mística española del XVI; a san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía como respuesta divina al desorden luterano. Ellos y muchos otros nacidos en España fueron los verdaderos líderes de la Iglesia en aquel país, demostrando que la santidad es siempre el camino de la reforma.

"El lugar que pisas –dijo Dios a Moisés en el Horeb– es tierra sagrada". Visitar otros lugares, como peregrino o como turista, con la conciencia de que ahí hay que descubrir las huellas de lo divino, hace que los viajes dejen perfume sobrenatural. Por ello hay que viajar con los ojos y el alma abiertos, no sólo para admirar paisajes naturales como el Parque Nacional Picos de Europa en Cantabria, u obras arquitectónicas como la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena en Madrid o la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, sino también para escuchar los dolores, las heridas, las alegrías y las esperanza de los pueblos. Todavía España no ha cerrado por completo las llagas de la guerra civil y aún siguen latiendo las fuerzas separatistas de Euskadi y Cataluña.

Visitar España fue pisar tierra sagrada gracias a la hospitalidad de nuestro amigo el padre Francisco Gabaldón y de las hermanas Clarisas capuchinas de la Inmaculada y de san Pascual; al reencuentro con el padre Juan Manuel García, quien sirvió a nuestra diócesis como rector del Seminario y párroco de Todos los Santos, y quien ahora vive en una casa de reposo para adultos mayores en Madrid; a la acogida en la Casa Sacerdotal diocesana en Oviedo donde se cuida a los sacerdotes enfermos y ancianos que han gastado su vida al servicio de la Iglesia. Nos sentimos en casa gracias al calor humano y el trato exquisito de Belén Noval, de Pepe y Nico en la Fresneda. Nunca olvidaremos haber compartido las fiestas de san Fermín con Lety Lugo y Mariano, su marido filósofo, ni tampoco la noche en que tuvimos una espléndida conversación con los vascos Marta Vidal y Jaime Urcola, degustando buenas tapas y vino en Laguardia, pueblo de la ruta del vino en La Rioja Alavesa.

El mejor turismo lo podemos hacer cuando sabemos que Dios está esperándonos en cualquier parte de la geografía mundial porque toda tierra pertenece a Él. En todo lugar Dios se manifiesta. Basta tener el corazón abierto para percibir sus huellas. Cuando, por el contrario, nos sentimos señores y dueños del mundo, perdemos la capacidad de contemplar, admirar y orar agradecidos. Dios nos dice que lo sagrado existe, y que la tierra no es unívocamente nuestra. Así que, ya vayamos a descansar a la sierra Tarahumara de Chihuahua o al otro lado del planeta, todo se vuelve nuestro si nosotros somos de Dios.

martes, 9 de julio de 2019

Los toros y el maltrato animal

Como sacerdote aficionado a los toros, la sensibilidad actual de la sociedad sobre las corridas me ha hecho cuestionarme sobre si es ético que continúe con mi afición taurina o tenga que abandonarla en tiempos de creciente repulsión por esta expresión cultural de España, México y otros países de América. Justamente antes de empezar la Feria del Toro de Pamplona, con sus encierros, me llega la pésima noticia de que el gobernador de Chihuahua ha metido en la cocina legislativa una ley para prohibir las corridas de toros en el Estado. Entiendo que haya gente cuya sensibilidad no le permite entrar a un festejo taurino pero, ¿por qué prohibir algo que pertenece a nuestro patrimonio cultural durante siglos?

Hace algunas décadas eran pocas las personas que pedían prohibir las corridas de toros. Sin embargo en los últimos años ha crecido este reclamo debido, fundamentalmente, a dos factores. El primero es el trato inadecuado y las pésimas condiciones de crianza para muchas especies de animales que sirven para la producción de comida, pieles o artículos de lujo. Ejemplo de ellos son los cerdos que tienen que vivir hacinados, privados de luz y mutilados en espacios muy pequeños, o los pollos criados en batería, los gansos a los que se les alimenta forzadamente para producir paté, o los casi extintos tigres de bengala que son presa de algunos cazadores que los utilizan como trofeo. Es legítimo, sin duda, que la sociedad pida mejor trato para ciertas especies del reino animal.

El segundo factor proviene del mundo anglosajón que ha creado el concepto jurídico de "derechos" de los animales, en donde el animal pasa a ser el nuevo sujeto de derechos. Al Animal, genéricamente hablando, se le mira como la víctima que hay que proteger del Hombre, que ha sido su explotador en el transcurso de la historia. Entonces todo lo que maltrate a los animales y viole sus derechos acaba por meterse en el mismo cajón: pesca deportiva, cacería, corridas de toros, peleas de gallos, carreras de caballos, ganadería industrial, disección para experimentos en laboratorios y, ¿por qué no?, a la larga serán las carnicerías y los restaurantes. Todo termina por ser una violación del hombre explotador al reino animal.

Creamos un laberinto sin salida cuando catalogamos a cada especie del reino animal como simplemente "Animal" que hay que defender del hombre. Entonces habría que proteger la vida de los mosquitos, las cucarachas, los leones africanos, los osos polares, los toros de lidia y los gusanos. Acabar con una plaga de langostas en un campo sería un genocidio. El sentido común nos dice que esto no puede ser así. Tratar a todos los animales con el mismo respeto es ilógico, irracional.

El "Animal" no existe como tal. Existen las especies animales y cada una tiene un trato diverso con los hombres. Francis Wolff enseña que hay una gran variedad de formas de trato con ellos: a los que son dañinos se les aniquila, de los peligrosos nos apartamos, contra los temibles luchamos, a los apetitosos los pescamos, a los protectores los mantenemos, a los colaboradores los estimamos, al compañero lo queremos. Es absurdo admitir una única norma moral de trato para todos.

Es interesante que en donde han habido toros bravos en la historia los hombres admiren su poderío y hagan juegos y combates con ellos. Es una constante antropológica de todos los tiempos. Desde los rodeos en Estados Unidos, las corridas en España y los forcados de Portugal, las charreadas en México, y otras formas de combate en Japón, Francia, la India. Enfrentarse al toro, símbolo de poder, es un sueño vivo del hombre en las más diversas culturas.

Cada vez estoy más convencido de que no sólo me gusta la fiesta brava sino que he de defenderla. Asistir a ellas y apoyar la fiesta no es ningún pecado como hoy los animalistas nos lo quieren hacer creer. Suprimir las corridas de toros es, a mi juicio, perder un rito, una fiesta, un espectáculo, un arte, un deporte que, por los valores que transmite, debería de ser considerado patrimonio cultural de la humanidad. Es, además, condenar a su extinción inmediata al toro bravo, y privar a los hombres de aprender a establecer relaciones adecuadas y diversas con las especies animales. Queda la pregunta: ¿por qué el toro bravo es una especie animal del todo singular a la cual se le puede lidiar y matar públicamente, en la plaza? El espacio no alcanza para dar una respuesta. Lo dejaremos para otra ocasión. Mientras tanto me dispongo a disfrutar de la pamplonesa Feria del Toro.

jueves, 4 de julio de 2019

Caminos

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar. 

(Antonio Machado)

Por gracia de Dios, en estos días, junto con el padre Juan Manuel Orona, he tenido la oportunidad de visitar España. Llegamos al norte del país, a Oviedo, provincia de Asturias, donde comienza el Camino de Santiago, una de las más famosas rutas de peregrinación en el mundo cristiano cuyo origen se remonta al medioevo. Se trata de una serie de itinerarios desde diversos puntos geográficos de España que terminan en la tumba del Apóstol Santiago, en la Catedral de Compostela.

La vida es un camino. Vivir es caminar y es elegir una meta. Todos vamos por diversos caminos, y miente quien diga que no camina. Se vuelve camino aquello que tiene nuestra atención, lo que escuchamos, en lo que están fijos nuestros ojos, aquello que nos levanta cada día.

Muchas veces en el camino encontramos puntos de no retorno. Se cuenta que en 1521 el caudillo Hernán Cortés, en la conquista de México, después de consultar a su consejo de guerra, mandó hundir la mayor parte de sus barcos. Lo hizo para que nadie tuviera la tentación de recular por los peligros de aquella gran hazaña. Así nació la expresión "quemar las naves". Cuando en el mundo bíblico Eliseo se encontró con el gran profeta Elías, quemó su arado y asó en él la carne de sus bueyes. No podía volver a ser campesino sino únicamente hombre al servicio de Dios.

Hace unos días conversé con un joven de 29 años, originario de Ciudad Juárez, que recorrió en España solo, más de 300 kilómetros a pie en el Camino de Santiago. Otros amigos de esta ciudad que han hecho lo mismo me han compartido que esta experiencia es de tal intensidad para la vida espiritual que las personas se confrontan con sus propios demonios para luego encontrarse profundamente con Dios. La vida no vuelve a ser la misma después de vivir el Camino de Santiago.

Así la vida tampoco vuelve a ser la misma cuando uno encuentra a Jesús. San Ignacio de Loyola, cuyas huellas hemos seguiremos en estos días por España, después de leer un libro sobre la vida de Cristo y de los santos, decidió no servir a reyes terrenales sino a Jesucristo, el Rey del cielo. Su vida encontró el punto de no retorno y nos enseñó que el hombre fue creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios en esta vida, y así salvar su alma para la vida eterna.

Nada es más importante que conocer si mis caminos conducen a Dios, y nada es más urgente que darme cuenta si mis caminos son peligrosos. Si es así pido a Dios no descaminar y volver a tomar la ruta, porque hallar a Jesús, renunciar a caminos disfrazados y decidirme por él y su reino es el principio de la vida bienaventurada.

jueves, 27 de junio de 2019

Sectas fuera y dentro de la Iglesia

La noticia del arresto del líder de la secta la Luz del Mundo abre preguntas sobre los nuevos movimientos religiosos y su peligrosidad. Naasón Joaquín García, cabeza de esta organización religiosa, hoy está en una cárcel de Estados Unidos acusado por delitos de pornografía infantil, tráfico de personas y abuso sexual de menores. Llamado "El Apóstol" por sus seguidores, García es la cabeza de la secta que fundó su abuelo Eusebio Joaquín González en 1926 y que continuó su padre Samuel Joaquín Flores hasta su muerte en 2014, y quien también tuvo varias acusaciones de abusos sexuales por miembros del grupo.

Nos preguntamos por qué las sectas son tan peligrosas. Quizá conocemos a alguien cercano que ingresó a algún grupo extraño y que, desde entonces, ya no fue la misma persona. Algo sucedió que ahí le cambió su personalidad y se aisló de la convivencia con su familia y amigos. Las sectas nacen generalmente por supuestos mensajes privados que Dios revela al fundador. Así sucedió en 1926 cuando Eusebio Joaquín González fundó La Luz del Mundo por supuestos mensajes recibidos directamente de Dios, quien lo enviaba a refundar la Iglesia de Jesucristo, desaparecida con la muerte del último de los doce Apóstoles.

Las sectas se forman por un líder carismático que provoca en sus adeptos confianza y sumisión absoluta. Él es el depositario de un mensaje divino y todas las decisiones deben venir de su máxima autoridad. No hay posibilidad de que los adeptos lo cuestionen, y así ejerce un control de todas las actividades de sus seguidores. Estos deben tenerle obediencia ciega o vendrán toda clase de desgracias. Para todas las preguntas se tienen preparadas respuestas simplistas y fáciles de memorizar. Se aferran a citas literales de la Biblia sin tomar en cuenta el contexto ni los estilos literarios.

He conocido personas que tuvieron la desgracia de caer en sectas. Entraron en ellas más por motivos emocionales que racionales. Se sintieron los únicos elegidos, los únicos que se salvan, criticaron fuertemente a quienes estaban fuera del grupo y no les importó que su matrimonio se destruyera o que se perdieran sus amistades. El único diálogo que podían entablar era con los miembros de la secta, pero nunca con los de fuera. Por ello tenían una fuerte hostilidad hacia otras religiones, especialmente hacia la Iglesia Católica.

Es cierto que dentro de la misma Iglesia Católica puede haber grupos sectarios. Los ha habido y los habrá, pero son algo excepcional. Suelen crecer en torno a algún católico que dice que Jesucristo o la Virgen se le aparece para darle mensajes privados. Algunos ingenuamente creen que el supuesto vidente tiene comunicación directa con Dios o con María. Por lo general estos grupos no conviven con la gente de la comunidad de la parroquia ni con los sacerdotes, y acaban disgustándose entre los miembros. Todo suele terminar en una gran confusión con heridas emocionales y espirituales difíciles de curar.

Cuando en la Iglesia Católica se dan movimientos sectarios, la misma estructura de la Iglesia posibilita, una vez que se detecta, una pronta corrección. Ciertas congregaciones religiosas o grupos laicales en las diócesis cuyo fundador o líder resultó ser un abusador psicológico o sexual, y que tenía un sistema control de los miembros para mantenerlos en silencio, la misma autoridad de la Iglesia investiga, corrige, destituye y trata de sanar las heridas que quedaron en los involucrados. O bien cuando aparece algún vidente que dice tener contacto directo con lo divino, la Iglesia investiga y discierne a fondo al supuesto profeta para evitar los peligros de desviaciones de la fe y el consecuente daño a los fieles.

Si tenemos conocimiento en la Iglesia de alguna actitud sectaria de laicos o sacerdotes, hemos de hablar inmediatamente, con el párroco o el decano y, si es necesario, con el obispo. Recordemos que quien tiene una buena formación religiosa sabrá detectar con prontitud a los falsos profetas. Esos suelen disfrazarse de ovejas, pero detrás del disfraz se esconde un lobo rapaz.

miércoles, 19 de junio de 2019

El dedo en la llaga

Como balde de agua fría cayó el documento pontificio “Hombre y mujer los creó” sobre todos aquellos católicos que veían a Francisco como un papa de avanzada o un papa progre. Con el aval del Santo Padre, la Congregación para la Educación Católica ha publicado este documento que deja muy clara la postura de la Iglesia Católica frente y contra la ideología de género, que desde las cúpulas de poder y del dinero trata de imponerse sobre las culturas de los países menos desarrollados.

El documento dice que estamos ante una “emergencia educativa”, es decir, ante algo gravísimo que está sucediendo en el ámbito de las escuelas y universidades. Es ahí donde a las nuevas generaciones de niños y jóvenes se les está adoctrinando –lavando el cerebro– para desestructurar a las familias. Esto se está logrando con la falsa enseñanza de que no existen diferencias entre el hombre y la mujer, y que todo se debe a condicionamientos culturales. En las clases de educación sexual, de biología o de civismo, en las escuelas se enseña hoy que las personas podemos elegir el comportamiento sexual que queramos, independientemente de lo que nos indica la naturaleza masculina o femenina.

“Varón y mujer los creó” nos dice que la única Familia que existe es la que está conformada por un hombre y una fémina, y que el único espacio moralmente válido para ejercitar las relaciones sexuales es dentro del matrimonio. Nos enseña así que no hay comparación entre la heterosexualidad y la homosexualidad, ni para vivir el amor en pareja ni para la educación de los hijos. Es la familia la que tiene el derecho de educar a los niños, y no el Estado. No es la pareja la que tiene derecho a adoptar, sino que es el menor el que tiene derecho de ser adoptado por dos personas de sexo contrario que reemplacen su origen natural de un padre y una madre.

Algunas instituciones católicas y sacerdotes, sobre todo en el ámbito educativo-pastoral, han cedido a las presiones de la cultura secular y de los grupos LGBTQ claudicando de enseñar la doctrina de la Iglesia. Basta mencionar a James Martin, el jesuita que promueve la bienvenida a la Iglesia de las familias gay en Estados Unidos; o a universidades como La Salle en Ciudad de México, que recientemente canceló una conferencia de los argentinos Agustín Laje y Nicolás Márquez sobre ideología de género; o la Universidad Iberoamericana que abre espacios para debatir la legalización del aborto y que permite el “día de la diversidad” en su campus.

¿Obedecerán a las enseñanzas de la Iglesia y al papa estos sacerdotes y centros educativos que se dicen “progres”, o seguirán contribuyendo a la pérdida de la identidad católica de sus alumnos y a la decadencia cultural que marca nuestras sociedades? Está por verse. Lo cierto es que si quieren seguir llamándose "católicas" deben de respetar el derecho de los alumnos y padres de familia de recibir formación católica, y no las barbaridades que hoy está enseñando la cultura secular. Cierto también es que Francisco no es el papa liberal que muchos han creído. En materia de aborto, eutanasia y género, el obispo de Roma ha sido muy claro y ha puesto los puntos sobre las íes, dejando ver que la enseñanza de la Iglesia obedece a una visión del hombre que no cambia ni cambiará con el tiempo.

“Hombre y Mujer los creó” es un documento que debe ser leído, meditado y estudiado por todos los católicos y hombres de buena voluntad, pero principalmente por los padres de familia que tienen a sus hijos en escuelas públicas y privadas, así como por las instituciones educativas católicas. El papa no nos llama a discriminar a las personas homosexuales ni a faltarles el respeto, pero sí a combatir la ideología de género –el homosexualismo político– para edificar la vida pública sobre los cimientos sólidos de la naturaleza humana.

domingo, 16 de junio de 2019

El misterio de Dios y la boda de mi sobrino

Hace unos días asistí boda de mi sobrino Alejandro Cuarón. Él es ingeniero metalúrgico y trabaja para la NASA en Estados Unidos. Su trabajo tiene que ver con la seguridad de los astronautas en el espacio sideral. Alejandro sabe de física, química y matemáticas, y sabe que el universo tiene sus propias leyes. Hay una lógica en la creación y una armonía en todas las criaturas. Hay una verdad que todo lo gobierna. Esta perfección en el cosmos habla no sólo del poder de Dios y de su sabiduría, sino también de que ello es anterior a la creación. Primero tuvo que existir la mente de Dios para que de ella surgiera, por creación, un universo ordenado.

Dios es poder y sabiduría
Mi sobrino se casó con una chica encantadora llamada María Cristina. Mientras que Alejandro comprende a Dios por su poder y sabiduría creadora, la que hoy es su esposa comprende a Dios por la debilidad y la ternura. Ella es maestra de niños de pre kínder. Ese contacto con vidas tiernas y frágiles le ayuda a descubrir que Dios se manifiesta en lo pequeño, en los detalles, en las flores y en los copos de nieve. Si observamos la creación, toda ella está repleta de una delicadeza asombrosa: las aves tienen cantos y danzas para aparearse, los niños se van formando en el vientre materno delicada y portentosamente. María Cristina puede concluir fácilmente que el amor mueve al universo.

Qué maravilloso triángulo tenemos: poder, sabiduría y amor. He allí un anuncio, un presentimiento de la Santísima Trinidad, del Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios también revela su poder, sabiduría y amor en las leyes de la vida humana. Nuestros corazones tienen una lógica. Alejandro y María Cristina se han casado enamorados, ilusionados. Han renunciado a todos los hombres y mujeres que existen para vivir solamente uno para el otro. Me atrevo a decir que es una pareja llena de bondad y esperanza. Hay códigos morales que están grabados en nosotros. Son leyes que rigen nuestra historia. Ninguna nación ha proclamado que robar es excelente, o que asesinar es virtuoso, o que quitar el cónyuge a una persona es conveniente. ¿Por qué no nos gusta que nos mientan y nos traicionen, o que nos agredan y nos asalten? Es una ley que Dios ha escrito en nuestras almas y que llamamos la conciencia moral. Es una sabiduría que, si la profundizamos y la seguimos, nos conducirá por el camino eterno.

Pero también Dios se revela más allá de nuestras voluntades humanas. Dios tiene un plan para nosotros que a veces no comprendemos. Recordamos la historia de José, el hijo de Jacob, odiado y vendido por sus hermanos a unos mercaderes que iban a Egipto. La Providencia De Dios hizo que José llegara a ser, por su inteligencia y sagacidad, hombre de confianza del faraón y administrador de Egipto. Luego se encontrará con sus hermanos que le piden comida y los salvará del hambre. Los hijos de Jacob se multiplicarán en Egipto haciendo un pueblo numeroso, y Dios los sacará de aquel país para darles la tierra prometida.

Dios es obra con delicadeza y ternura. Dios es amor
Hoy los poderosos quieren tener la última palabra. Van contra el plan de Dios. Ellos quieren decidir quién nace y quién debe morir por el aborto; ellos quieren destruir el matrimonio y la familia con ideologías perversas. Pero ellos no tendrán la última palabra en la historia porque Dios está siempre de parte de los pobres, los niños y los que confían en su ayuda. En el siglo V el Imperio Romano se destruía y murieron todas aquellas familias que lo dirigían. Sin embargo Dios llamó a un hombre muy humilde llamado Benito de Nursia para dar vida a una gran civilización cristiana. La historia nos enseña que Dios protege a los humildes, y que la historia no está gobernada por los poderosos y soberbios del mundo. Dios defiende a los niños, así como cuida de los pájaros y de las flores. Dios estará de parte de mi sobrino y de su esposa que han pedido con humildad la bendición divina para formar una familia donde se bendiga el nombre del Señor.

San Agustín habla de la Trinidad en la mente del hombre. Así como tenemos una imagen de nosotros mismos, Dios también tiene una imagen de sí mismo. Esa imagen del Padre es su Verbo, su Hijo. Ese Hijo contiene todo lo que Dios es, excepto el ser Padre. Y el Padre contiene todo lo que el Hijo tiene, menos el ser Hijo. La comunicación entre los dos es tan perfecta e intensa que el amor que se engendra es perfecto y eterno. Es el Espíritu Santo. De esa manera san Agustín nos aproxima al misterio de la Santísima Trinidad.

Mi sobrino y la que hoy es su esposa
Qué bella es la manifestación de la Trinidad en la tierra. Su imagen más fiel, aunque imperfecta, es el matrimonio y la familia. El marido encuentra en la mujer a quien amar para formar una carne con ella; lo mismo sucede con la mujer que encuentra en su esposo una ayuda y su complemento. Y ambos, al fundirse en una sola carne, pueden engendrar un hijo, imagen del amor de los esposos.

No conoceremos el misterio del Dios trinitario porque es insondable. Nunca lo podremos explicar. Pero lo que sí sabemos es que Dios no es una muralla cerrada, sino una casa abierta para que ahí podamos entrar y experimentar lo que dice el salmo: "haz la prueba y verás qué bueno es el Señor".