miércoles, 19 de febrero de 2020

Trigo y cizaña



Nuevos párrocos en Ciudad Juárez
El martes pasado el señor obispo Guadalupe dio a conocer algunos cambios de sacerdotes para las parroquias de la Diócesis de Ciudad Juárez. Algunos de estos movimientos han sido de impacto por tratarse de sacerdotes que han prestado muchos años de servicio en sus comunidades. El padre Hugo Muñoz, por ejemplo, dejará la parroquia de san Lucas después de casi 24 años de párroco; el padre Efrén Hernández se despedirá de La Sagrada Familia luego de acompañarla durante 19 años; el párroco Mario Humberto Manríquez emprenderá el vuelo desde Santa Teresa, dejando atrás a su comunidad a la que acompañó durante 17 años; el padre Sergio Hernández estará de regreso en la ciudad, tras una permanencia de 9 años en el Porvenir. Los otros sacerdotes que harán sus maletas para llegar a nuevas parroquias son Jesús Tovar, Oscar González y Gary Eduardo Reyes.

Queriendo ser su discípulo le dijo con entusiasmo un hombre a Jesús: "Te seguiré, Señor, a donde quiera que vayas". El Señor le contestó: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza". Así es la vida del sacerdote, quien sigue a su Maestro donde quiera que lo necesite. ¡Qué bello es cuando los sacerdotes parten de sus parroquias enjugándose las lágrimas para dejar atrás comunidades vivas, pastoralmente organizadas y con un gran amor a Dios en el corazón de las personas! Su vida es sembrar la Palabra divina y ser testimonio de que no buscamos una patria terrena sino que caminamos en la búsqueda de la ciudad futura.

Panel sobre el sacerdocio 
A cuatro años de la visita del papa Francisco a nuestra Diócesis de Ciudad Juárez se realizó, en el Seminario, el panel sobre el sacerdocio a la luz del pensamiento del papa argentino. La misericordia, la pobreza, la comunicación, la oración, la comunión y la misión fueron algunas fases de la vida sacerdotal que fueron analizadas por los padres Juan Orona y Eduardo Hayen, por el seminarista Eliezel Martínez, el laico Oscar Ibáñez y Juan Limón, hermano marista.

Una de las conclusiones más importantes a las que se llegó es que vencer el clericalismo es un enorme desafío para la vida de los presbíteros. El clericalismo es una manera desviada de concebir al clero, una deferencia en exceso y una tendencia a conferirle una superioridad moral. Los laicos pueden caer también en este vicio al creer que sus aportaciones a la vida de la Iglesia son de segundo grado y que el sacerdote necesariamente sabe más que todos. Si laicos y sacerdotes continuamos fomentando el clericalismo, los fieles laicos serán como enanos que nunca desarrollarán todas sus potencialidades; así el Reino de Dios no desarrollará todo su crecimiento.

Se mantiene el celibato
Contrario a la sugerencia de ordenar sacerdotes a hombres casados que hicieron al papa los padres del Sínodo de la Amazonía, el Santo Padre decidió ser fiel a la disciplina de la Iglesia y mantener el celibato obligatorio para los sacerdotes de rito latino. Ni siquiera hay en la reciente exhortación apostólica "Querida Amazonía" una insinuación sobre algún cambio al respecto; mucho menos sobre la posibilidad de ordenar mujeres para el diaconado ni tampoco la creación de un rito litúrgico particular para esta región del mundo.

De esa manera el progresismo eclesial del norte de Europa y de algunos obispos latinoamericanos –que presiona para que ocurran estos cambios–, ha recibido un balde de agua fría. Quienes sentían que Francisco era un papa progre y liberal, han quedado decepcionados, mientras que la mayoría católica, fiel a la Tradición de la Iglesia, ha recibido con alegría el nuevo documento papal. "Querida Amazonía" es una bellísima exhortación que promueve el respeto a las culturas de la región y al medio ambiente sin caer en el indigenismo, abre espacios para las mujeres sin clericalizarlas y promueve una Iglesia con rostro amazónico. Gracias, Santo Padre, por esta exhortación.

martes, 11 de febrero de 2020

"Feminicidio" no debe ser delito

Hace unos días el fiscal general de la república, Alejandro Gertz Manero, manifestó que el feminicidio debería desaparecer como delito en México para calificarse solamente como un homicidio agravado. Su pronunciamiento despertó una ola de críticas de parte de muchos políticos y, sobre todo, de grupos feministas. Mucho le ha costado al feminismo lograr que los asesinatos de mujeres sean tipificados como feminicidios, lo que supone penas máximas de cárcel.

Gertz Manero se ha quedado corto sugiriendo que el feminicidio sea homicidio agravado. Debería ser simplemente homicidio y punto. El término "feminicidio" tiene una fuerte carga ideológica que no tiene relación con la realidad de las cosas. Todos estamos de acuerdo que existe violencia contra la mujer, así como también existe la violencia contra los niños, contra los ancianos, contra los enfermos mentales, contra los hombres y contra los no nacidos. En algunos casos un asesinato puede ser un delito agravado, sin duda. Sin embargo son poquísimos los asesinatos de mujeres que se cometen por el hecho de ser mujeres, así como son rarísimos los asesinatos de hombres por el hecho de ser hombres.

La violencia no tiene género, sino que es un fenómeno complejo que tiene que ver con la psicología de los sexos, las experiencias familiares y la falta de educación. Sin embargo el feminismo, con su torcida visión de la realidad, acusa a lo que ellas llaman "el patriarcado" de ser el sistema culpable de la violencia contra la mujer. El enemigo a vencer es, entonces, el varón sólo por el hecho de ser varón. Todo varón que nace es, para el feminismo, un agresor en potencia. En su himno feminista repitieron señalando con el dedo "el violador eres tú", haciendo así una acusación generalizada contra todos los hombres del mundo.

La violencia de género no existe. Cualquier asesinato de hombre o mujer debe ser castigado, sin privilegiar a ningún sexo. Supongamos que en un país las edades más vulnerables para ser víctima de un asesinato es entre los 17 y los 35 años. Sería absurdo poner leyes que castigaran con penas agravantes a los asesinos cuyas víctimas estuvieran en esas edades. Así también es ilógico catalogar de "feminicidio" o de homicidio agravado a un asesinato de una mujer sólo porque se trata del sexo femenino.

Si continuamos hablando de violencia de género y de feminicidios, seguirá instalándose en la sociedad la falsa idea de que violencia de género es solamente la agresión del varón hacia la mujer, y que esta agresión está motivada por un odio de género. Esta visión de las cosas es completamente ideológica. No tiene respaldo en la práctica. De hecho existen estudios que prueban que la mujer también puede iniciar la violencia contra el varón y que, de hecho, lo hace a menudo.

Más que estar influenciados por una ideología que distorsiona la realidad –tal como es el feminismo y la ideología de género– se deben atender las causas de la violencia en toda su complejidad, empezando por prestar atención a la psicología del varón y la mujer, y a sus profundas diferencias anatómicas y, sobre todo, del cerebro. Solamente una adecuada educación en valores morales y en la virtud del autocontrol, desde la más tierna infancia, hará posible que mujeres y varones vivamos en la armonía complementaria en que Dios nos creó.

lunes, 10 de febrero de 2020

Diputado propone eutanasia en Chihuahua

Miguel Ángel Colunga Martínez, diputado en el Congreso del Estado de Chihuahua ha presentado una iniciativa llamada "Ley de voluntad anticipada" para que las personas que lleguen a estado terminal, se sometan a procedimientos médicos para garantizarle su dignidad. Lo que Colunga propone no es otra cosa que la eutanasia, es decir, suicidio asistido.

¡Qué duros son algunos gobernantes con las personas más vulnerables, especialmente con los enfermos! Nuestro sistema de salud, por una parte, no les ofrece un servicio eficiente sino burocracia, citas muy lejanas con el médico, además de carencia de medicinas y tratamientos. Por otra parte, los enfermos suelen ser discriminados y confinados a la soledad y a la desesperación. Para colmo de males, en un afán de querer acabar con ellos lo antes posible –antes de que cuesten más dinero–, se les ofrece la muerte engañándolos con el cuento de que tienen derecho a una muerte digna.

Nuestra fe católica nos presenta a Jesucristo rodeado de enfermos. Su corte la integran los más despreciados, los pobres, los marginados y los carentes de salud. También la Virgen María tiene un amor especial por ellos. El santuario de Nuestra Señora de Lourdes, a donde acuden miles de enfermos y discapacitados, es una muestra de que lo que piden estas personas es alguien que los acoja, una mano amiga que los consuele, gente que los acompañe. Lo que menos necesitan son leyes frías que, con una falsa piedad, los manden a la tumba lo antes posible.

martes, 4 de febrero de 2020

Kobe Bryant: cinco lecciones de vida

El impacto de la muerte de Kobe Bryant fue tan fuerte en Estados Unidos que llegó a superar, en los medios, el impeachment de Donald Trump. Aquella mañana del 26 de enero el famoso jugador de baloncesto murió al desplomarse el helicóptero en el que viajaba con su hija Gianna y otras cinco personas. Su muerte, que ha dejado tanto dolor y desconcierto nos deja, al mismo tiempo, luz para vivir la vida.

Primera lección: "cuídate de la mujer fácil". Los jugadores de la NBA ganan millones de dólares y, con esas cantidades, no es extraño perder el piso e incurrir en el sexo casual. A las estrellas del basquetbol muchas mujeres se les ofrecen y los hacen caer en relaciones adúlteras. Kobe Bryant tuvo sexo consensuado con una mujer que luego lo acusó de violación, lo que casi le hizo perder su matrimonio y dañó severamente su carrera. La mujer fácil es semejante a Dalila, mujer pérfida de la Biblia de la cual Sansón se enamoró; ella cortó su cabellera haciéndole perder toda su fuerza hasta que, finalmente, quedó ciego. Enredarse con una mujer fácil puede dejar a un hombre sin esposa, sin hijos... y sin ojos.

Segunda lección: "si cometiste un error, lucha por tu matrimonio". Tras la acusación de violación que le hizo aquella mujer, Kobe, avergonzado, admitió enseguida que había tenido sexo con ella y que había cometido adulterio contra Vanessa, su esposa. Además declaró públicamente que pedía perdón a su familia. La humildad de reconocer los errores y pedir perdón es cualidad de los hombres grandes. Kobe se dio cuenta que era más importante en su vida su matrimonio y su familia que los éxitos deportivos que pudiera cosechar. Con decisión se lanzó a reconquistar la confianza de su esposa y a recuperar la misión divina de ser el hombre que sabe custodiar y hacer crecer a su familia.

Tercera lección: "pide ayuda a un sacerdote". En medio de aquella crisis, Kobe no recurrió a curanderos ni adivinos para que le leyeran las cartas o a brujos que le espantaran una maldición. La estrella de la NBA era un devoto católico que tenía el sacramento del matrimonio y decidió ser coherente con su fe; por eso recurrió a un sacerdote para recibir orientación y apoyo moral. La dirección espiritual es un recurso querido por Dios para su Iglesia; hoy podríamos llamarla "coaching espiritual". Tantas veces en la vida se hacen nudos que no podemos desatar solos, y necesitamos que alguien, con sabiduría divina, nos ayude y nos oriente para salir del túnel y volver a ver la luz.

Cuarta lección: "conviértete en un hombre de Dios". Bryant decidió alimentar su vida espiritual con la Palabra de Dios y los sacramentos. Con su esposa Vanessa asistía habitualmente a su parroquia en Orange County, en California; pero además tenía una fundación dedicada a hacer más digna la vida de jóvenes y familias necesitadas, sobre todo de las personas sin techo. La caridad es la consecuencia natural de la evangelización.

Quinta lección: "prepárate para una buena muerte". El último día de su vida, Kobe Bryant escuchó la Palabra de Dios y recibió el Cuerpo de Cristo en la sagrada Hostia. Así se encontró con Jesús sacramentado al que pudo contemplar cara a cara, horas más tarde, después del accidente. Una buena muerte no es morir acostado en una cama o quedar libres de accidentes o desastres naturales. La buena muerte es morir en la gracia de Dios, reconciliados y en amistad con Él, sin importar el género de muerte que Dios permita que tengamos.

Oremos por el alma de Kobe Bryant, admirado por sus fans como leyenda del baloncesto, pero que también aprendió a encestar admirablemente durante su juego en la cancha de la vida cristiana.

miércoles, 29 de enero de 2020

Morir en la raya (a la muerte del padre Daniel Payán)

Lo vimos entero de ánimo en diciembre del año pasado, cuando los sacerdotes de la diócesis nos reunimos para festejar el nacimiento del Redentor que estaba ya muy próximo. El padre José Daniel Payán tomó la palabra y, con gran optimismo, nos deseó una feliz Navidad y nos expresó su ánimo y su confianza en Dios ante la enfermedad que rápidamente avanzaba.

En los meses estivos del año pasado le habían diagnosticado cáncer de páncreas y el padre Daniel se sometió a un tratamiento de quimioterapia. A pesar de la gravedad del cuadro clínico y sabiendo que el cáncer en ese órgano vital equivale casi a una sentencia de muerte, el padre decidió mantener su vida sacerdotal cotidiana. Con un positivo estado de ánimo, que a muchos nos sorprendió, siguió acompañando a su comunidad parroquial de Cristo Redentor en la predicación de la Palabra y la celebración de los sacramentos, así como también a sus hermanos sacerdotes en las reuniones de presbiterio y de decanato. Lo hizo hasta pocos días antes de su muerte, cuando las fuerzas le fallaron y tuvo que ser trasladado de emergencia a un hospital donde, el lunes 27 de enero, murió para gloria del Señor.

Antes de entregar el espíritu, el padre Daniel manifestó a sus hermanos sacerdotes que se encontraba preparado para el gran encuentro con Dios. Su serenidad ante la proximidad de la muerte, su optimismo y su confianza en Jesucristo mostraron la calidad de su alma sacerdotal. Había respondido a un llamado que el Señor le hizo 40 años atrás, y hasta el último momento se mostró como discípulo fiel del Cordero inmolado y resucitado.

Muchos quizá, ante un diagnóstico de cáncer, nos hundiríamos en la depresión y hasta protestaríamos contra los designios de Dios; pero lo que ocurrió con el padre Payán fue, sencillamente, maravilloso. Vimos que la debilidad del sacerdote descansaba en las llagas del Salvador. ¿De dónde más podría venirle su optimismo y su confianza? Mientras su cuerpo se desmoronaba, su alma estaba unida a Cristo y se embellecía. Así como las llagas de Jesús, durante su pasión y muerte, dejaron ver los secretos de su corazón, así también el cáncer del padre Daniel nos mostró la fidelidad al gran amor de su vida. Al romperse el barro nos mostró el tesoro.

Si algún día somos diagnosticados con una enfermedad crónica, no desesperemos y aprendamos, mejor, de nuestros mayores que, gracias a su fe católica, tuvieron la fortaleza y la sabiduría para cargar su propia cruz. Aprendamos de aquellos que en su unión con el Señor nunca permitieron que la tribulación, la angustia, la preocupación o el hambre los separara del amor de Cristo. (Rom 8,35). Me atrevo a decir que el secreto de la serenidad, el optimismo y la confianza del padre Daniel radicaba en su oración frecuente y prolongada, en su plena disponibilidad a la voluntad del Padre y en la memoria de los beneficios de Dios.

Los sacerdotes hemos de aprender del padre Daniel Payán su alegría en la entrega a los fieles de su parroquia, la fidelidad a su vocación de padre y pastor de almas, la disponibilidad total al servicio del Reino de Dios hasta morir en la raya. Así iremos con confianza hacia el umbral de la muerte. Sólo así habrá valido la pena ser sacerdote.

miércoles, 22 de enero de 2020

"Los dos papas"

La película "Los dos papas", distribuida en millones de hogares del mundo a través de Netflix es una obra cinematográfica que obedece más a visiones distorsionadas de la realidad de los papas Benedicto XVI y Francisco, que a una imagen realista de los pontífices. La película es profundamente injusta, sobre todo por la deformación que hace de la imagen de Benedicto XVI.

La película presenta diálogos especulativos de una reunión en los jardines de Castel Gandolfo entre el papa Benedicto XVI y el cardenal Jorge Mario Bergoglio, quien ha llegado de Buenos Aires para solicitar el permiso al pontífice de retirarse. Es en estos diálogos donde la película muestra sus intenciones. El papa Ratzinger es tratado como un viejo cascarrabias, lejos del contacto con el mundo, anclado en antiguas tradiciones, amante de la música de Mozart y en una teología sofocante. El cardenal Bergoglio, en cambio, es dinámico, de mentalidad abierta, carismático, aficionado al fútbol y a la música de Los Beatles, a la pizza callejera, en contacto con una teología progresista, sin miedo a cuestionar si la Iglesia puede estar equivocada.

En la confesión sacramental que el papa Benedicto hace con el cardenal Bergoglio, se deja entrever que Benedicto sabía de los delitos de abuso sexual de Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo, y que es culpable de negligencia y encubrimiento. Esta acusación es una distorsión de lo que realmente ocurrió. Fue el cardenal Ratzinger –hoy Benedicto XVI– quien cuando era Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe realizó una amplia investigación al padre Maciel, no para encubrirlo sino para disciplinarlo; y cuando llegó a la Sede de san Pedro lo suspendió del sacerdocio y lo envió a vivir una vida de oración y penitencia. Mostrar al papa Benedicto en el sacramento de la Confesión declarándose culpable de estos hechos es un acto difamatorio de una bajeza absoluta en el ámbito ético y artístico.

Después de la renuncia del papa Benedicto al papado, es elegido como su sucesor el cardenal Bergoglio quien, en adelante, se llamará Francisco. Antes de aparecer por primera vez en el balcón vaticano, el nuevo papa rechaza la esclavina y los zapatos rojos; y saludará al mundo católico diciendo "buenas tardes". La multitud lo aclama con vítores. El mensaje de fondo es que, por fin, ha llegado la reforma del catolicismo. La Iglesia, finalmente, se aleja de la Edad Media y se sacude el polvo del conservadurismo para sintonizarse con los tiempos actuales que vive el mundo.

Quienes filmaron e hicieron que "Los dos papas" llegara a millones de hogares, han actuado con una absoluta falta de ética y de responsabilidad. No tomaron en cuenta que los dos papas están vivos y que son hombres actuales, protagonistas de nuestros días; que sus vidas están abiertas y que siguen escribiendo la historia, ya que sólo se pueden hacer juicios de hechos históricos consumados y no de acontecimientos que todavía están vigentes. Han presentado a ambos pontífices como iconos de dos visiones de Iglesia diversas entre sí, una Iglesia conservadora, de mente cerrada y anquilosada en el pasado; y la Iglesia liberal, moderna, progre y de mente abierta. Más que merecer elogios "Los dos papas" merece desaprobación por mostrarnos una visión distorsionada de la Iglesia, el papado y la teología.

miércoles, 15 de enero de 2020

Misterio de Judas en la Iglesia

La Iglesia Católica, sin duda, está pasando por momentos muy difíciles. Los obispos alemanes han iniciado un sínodo en el que se debate la moral sexual de la Iglesia; se habla a favor de las relaciones pre matrimoniales y de las prácticas homosexuales, entre otras cosas, por lo que expertos analistas avizoran un posible cisma con el resto de la Iglesia. Por otra parte siguen apareciendo escándalos en ciertas congregaciones religiosas donde afloran acusaciones de abuso y encubrimiento. No hay semana en que no aparezca un nuevo caso de abuso sexual.

De las cúpulas vaticanas se anuncia la publicación próxima del libro "Desde lo más profundo de nuestros corazones" del Prefecto para la Congregación de la Disciplina de los Sacramentos, el Cardenal Robert Sarah junto con el papa emérito Benedicto XVI, que salen en defensa del celibato sacerdotal. El libro es como un grito para proclamar la belleza del carisma del celibato en la Iglesia ante la sugerida ordenación sacerdotal de hombres casados que los organizadores del sínodo le han hecho a Francisco para la región de Amazonía. No faltan las acusaciones al Cardenal Sarah de querer presionar al papa para que mantenga el celibato, ni los señalamientos al papa emérito por romper el silencio y la discreción de su retiro.

Hay que señalar que Sarah y Ratzinger son hombres de enorme peso teológico y espiritual en la Iglesia, y que su próximo libro no es ninguna oposición al papa Francisco, mucho menos una conspiración contra él, como algunos acusan. El mismo papa Bergoglio ni siquiera ha publicado la exhortación post sinodal sobre el Sínodo de la Amazonía. Se trata de una simple exposición que hacen los dos, bella y profunda, del don del celibato sacerdotal que Dios ha hecho para la Iglesia. La próxima publicación del libro es, a mi juicio, oportuna y prudente, no sólo por la sugerencia que los organizadores brasileños del Sínodo de Amazonía han hecho al papa de ordenar a hombres casados, sino también por el rumbo liberal y cismático que pueda tomar la Iglesia germánica.

El mismo Cardenal Sarah el año pasado publicó su libro "Se hace tarde y anochece", en el que aborda la crisis que está sacudiendo a la Iglesia Católica, y en el que reconoce que la barca de Pedro está atravesando por una noche oscura. Tantos escándalos de abusos de menores así como las amenazas de cisma son expresiones –en palabras del cardenal– del misterio de Judas que se cierne sobre nuestro tiempo. "La crisis que viven el clero, la Iglesia y el mundo es fundamentalmente una crisis espiritual, una crisis de fe. Vivimos el misterio de la iniquidad, el misterio de la traición, el misterio de Judas", dice Sarah.

Examinemos nuestra implicación en esta crisis, que no sólo afecta al Vaticano ni que tampoco está ocurriendo lejos de nosotros. También nosotros somos parte de esta lamentable situación. "Hemos abandonado la oración –afirma Sarah–. Por todas partes se ha filtrado el mal del activismo eficaz. Queremos imitar la estructura de las grandes empresas. Olvidamos que únicamente la oración es la sangre que puede irrigar el corazón de la Iglesia. Decimos que no hay tiempo que perder. Queremos dedicar ese tiempo a labores sociales útiles. Quien deja de rezar ya ha cometido traición. Está predispuesto a cualquier compromiso con el mundo. Ha tomado el camino de Judas".




miércoles, 8 de enero de 2020

Profanación a nuestros templos católicos

Intento por abrir el Tabernáculo de San José
donde se encuentra el Santísimo Sacramento.
¿A quién le interesa allanar un templo católico y esculcar los cajones de la sacristía en búsqueda de la llave del Tabernáculo? Así ocurrió la noche del 31 de diciembre en la Capilla de San José, templo que está en el territorio de la Catedral, en Barrioalto, en el centro de Ciudad Juárez. Al no poder encontrar esa llave, ¿qué mentes, en su desesperación por llegar al Santo de los Santos, arremeten con violentos golpes al Sagrario para abrir la puerta con la intención de robar las Hostias consagradas? Por gracia de Dios no pudieron hacerlo.

Sin embargo días después, estos espíritus dando muestras de perversión sacrílega, entraron en la capilla del Divino Niño, en donde sí lograron encontrar las llaves del trono de Cristo sacramentado; lo abrieron para profanarlo y hurtaron el píxide con las sagradas formas, dejando algunas tiradas por el suelo. Sobre el respeto hacia las cosas sagradas bien lo había dicho el Señor: "No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos" (Mt 7,6). No se las dimos. Fueron ellos los que hurtaron las perlas más sagradas de la Iglesia.

En Catedral se hicieron oraciones de reparación por el sacrilegio cometido, pero en Divino Niño hubo más dolor en la comunidad y en su párroco. Ellos fueron testigos del cumplimiento de las palabras del Señor: "Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar" (Lc 5,35). Con la comunidad del padre Hugo Muñoz hoy nos hacemos solidarios en la oración de reparación y desagravio por la abominación hecha contra el Santísimo Sacramento dentro de su templo.

Volviendo a la pregunta inicial: ¿a quién le interesa allanar un templo católico? ¿Qué mentes atentaron contra lo más santo que hay en la Iglesia? No lo sabemos con exactitud, pero sí lo suponemos. En el intento de profanación en San José fue encontrada tirada en el suelo una bolsa de tela negra con cierre de cordón marcada con un símbolo de una organización anticatólica de esta ciudad. Es muy probable que en este contenedor los ladrones hubieran querido que las Hostias consagradas salieran del templo. Evidentemente el motivo del allanamiento no era un robo económico sino el hurto de la Eucaristía para fines desconocidos.

El allanamiento de los templos y robo de la Eucaristía, además de ser un grave atentado contra el Señor de los Ejércitos, es una profunda ofensa a los sentimientos religiosos de los católicos. La Eucaristía no es un mero símbolo religioso –como lo creen los evangélicos– sino que se trata de la presencia real de Jesucristo, oculto en las especies del pan y del vino. El que Jesús haya querido quedarse en el sacramento debe suscitar en nosotros sentimientos de adoración, reverencia, respeto y de un gran amor a Él, porque se sigue quedando a pesar de los riesgos y peligros.

Hagamos actos de desagravio y de adoración eucarística en nuestras comunidades por lo ocurrido en Divino Niño y, en menor grado, en San José. Oremos por quienes cometieron estos sacrilegios a fin de que se arrepientan antes de que san Miguel Arcángel deje caer su espada de fuego sobre sus impías cabezas. Que estos hechos nos duelan y que, al mismo tiempo, sean una llamada a la conversión para ser personas más devotas de la Eucaristía.

miércoles, 1 de enero de 2020

Seis propósitos pro vida para 2020

El tiempo es un regalo de Dios que pasa y no vuelve más. Si bien, en nuestro deseo de aprovechar el tiempo, muchos católicos hemos hecho propósitos personales para el año nuevo, también hay retos sociales y familiares apremiantes que nos exigen acciones. Como coordinador de la dimensión pro vida de la Iglesia diocesana, comparto mis deseos y metas para que crezca, entre los católicos de nuestra gran comunidad, una cultura de la vida más vigorosa.

1. Derogación de las leyes del aborto. El movimiento abortista tiene sus ojos puestos en América Latina y lanzará toda su artillería con tal de lograr el aborto legal, principalmente en Argentina y en México. A través de las redes sociales, las señoras del pañuelo verde lanzaron una gran cantidad de mensajes de año nuevo con el deseo de que el aborto se despenalice en este 2020. Hemos de estar preparados, con el pañuelo azul bien puesto, para darles la buena pelea y hacer que cada vez más mexicanos estén a favor de la vida.


2. Matrimonios más fecundos. México ha entrado en lo que se conoce como el "invierno poblacional". Dentro de algunos años seremos un país de viejos, como los países europeos. Están creciendo los matrimonios que deciden disfrutar de su amor solamente en pareja y cerrar las puertas a nuevos miembros de la familia. Nos preguntamos ¿a dónde va una civilización que prefiere criar perros o gatos a tener hijos? Que el 2020 nos haga tomar conciencia del desafío de la esterilidad voluntaria en la que ha entrado el país.


3. Oposición a la pornografía. México ocupa el lugar número once a nivel mundial en consumo de pornografía, lo que significa que la porno es la "nueva maestra" de las generaciones de jóvenes que los instruye en el uso de la sexualidad. La edad promedio en que inicia una persona a ver material obsceno es a los 11 años. Hemos de alertar a los jóvenes que consumir pornografía es entrar en un mundo oscuro y depresivo, algo tan altamente adictivo como consumir crack o cocaína, y es una deformación del recto uso de la sexualidad.


4. Noviazgos castos. Las relaciones sexuales pre matrimoniales están incapacitando a los varones para que maduren en el amor verdadero, y están provocando sentimientos de depresión y de vacío en las mujeres al sentirse ellas, de alguna manera, utilizadas por sus novios como objetos de consumo. Hemos de fomentar la castidad como una virtud necesaria para madurar en el amor verdadero. Vivir castamente hasta el matrimonio disminuirá la transmisión de enfermedades venéreas y, sobre todo, formará matrimonios más sólidos y duraderos.


5. Método de Ovulación Billings. Cada vez son más las parejas en la Iglesia que se instruyen sobre cómo utilizar este método para regular la fertilidad, lo que lleva a los esposos a respetar la dignidad de sus cuerpos y a entablar diálogos de mayor calidad en pareja. Está comprobado que los usuarios de este método se divorcian menos y forman uniones más sólidas y estables.

6. Llegada de Courage Latino. Es un hecho de que muchas personas sufren atracción hacia el mismo sexo y viven, por ese motivo, en estados de confusión, sufrimiento y soledad. Este programa católico ha tenido mucho éxito desde hace 40 años para ayudar a descubrir a estas personas la belleza del plan de Dios sobre las relaciones humanas, y para acompañarles en sus luchas. Muchos han encontrado el camino que Jesús marcó para ellos, y en este proceso hallan la libertad, el gozo y la paz.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Veo los cielos abiertos (homilía en el funeral de mi abuelo Pablo Cuarón)

Misa exequial concelebrada (Padres Eduardo Hayen, Alberto Castillo,
Oscar González, Salvador Magallanes y Juan Manuel Orona)
Ayer día de Navidad nuestra familia tuvo grandes contrastes. Celebramos la Nochebuena con cena y fiesta, dimos gracias a Dios por la unidad de nuestra familia y por tantas bendiciones derramadas. Hicimos una bella meditación sobre la importancia de Jesús como parteaguas de nuestra historia y de nuestras almas. Pocas horas después nos enterábamos de la muerte de nuestro abuelo que se despedía de este mundo para entrar en la eternidad.

Qué inmenso contraste. Celebrábamos en la noche de Navidad un nacimiento, y la mañana de Navidad estuvo marcada por la muerte de mi abuelo. Cánticos al niño Dios y después la Coronilla de la Misericordia por un difunto. Así de contrastante es la liturgia que hoy celebramos de san Esteban, primero de los mártires. Ayer la Iglesia proclamaba la paz y el amor con cánticos de ángeles del cielo; hoy parece que se proclama la persecución y la muerte en la tierra.

No obstante la muerte y la tristeza en nuestros corazones por la muerte de nuestro abuelo don Pablo, mi familia tiene la paz de la Navidad. Esta paz de Navidad no es la ausencia de problemas y acontecimientos difíciles, sino es la fuerza que emana del pesebre de Belén para superar el poder tiránico que la muerte y las batallas de la vida quieren tener sobre nosotros. La paz de la Navidad está en esta despedida de nuestro abuelo, así como también la paz de Esteban estaba en medio de los insultos y las piedras. Es el amor de Jesucristo el que vence en nosotros toda amenaza. Es su amor que trajo la Navidad y es su amor el que hizo que mi abuelo naciera ayer para la vida eterna.

En Navidad estamos celebrando que Jesús abrió los cielos para nosotros. En Adviento escuchábamos al profeta Isaías que decía: “Ojalá rasgaras el cielo y bajaras” (Is 64,1). Navidad es la gran respuesta a esta oración. Jesús que rasgó los cielos y bajó, es el mismo que subió, dice san Pablo (Ef 4,10). De modo que los cielos abiertos por su amor para que él bajara, quedaron abiertos por su amor para que nosotros subiéramos. Esteban fue, en cierto modo, el primero en subir.

Pablo Cuarón a caballo en la que fue su Granja Las Abejas,
donde pasé mucho tiempo de mi infancia.
Pienso que la vida de mi abuelo don Pablo, estuvo marcada por cielos abiertos. El nunca se cansó de contarnos a sus hijos y nietos la historia de Mr. Hore, un norteamericano que, habiendo creído en él, le dio la oportunidad de comprarle su negocio y de irlo pagando poco a poco. Ese hombre, de alguna manera abrió los cielos para mi abuelo y él, a base de trabajo duro y de responsabilidad perseverante, logró abrirse paso en la vida.

De esa manera mi abuelo descubrió que el sentido de la vida era abrir cielos para otras personas. Con ahorro y trabajo honesto pudo abrir cielos dando empleo a muchos trabajadores y personas que, quizá por vivir en ambientes sin muchas oportunidades, tenían cerrados sus horizontes. Mi abuelo fue una persona que se quitaba el pan de la boca para que los trabajadores comieran primero.

Lo importante en su vida no era acumular lujos y bienes materiales, como si eso fuera el cielo en la tierra –y sabemos que no lo es–. Su vida sobria y disciplinada nos mostró que la vida se convierte en fuente de paz y alegría cuando vivimos con orden y sabemos hacer de ella un don para los demás, es decir, abrir cielos para nuestros hermanos. Lo importante para él era abrir oportunidades de progreso para otras personas, para sus hijos, nietos, parientes y amigos.

Mi abuelo no era como san Esteban, que fue diácono y que tuvo instrucción religiosa. Esteban veía los cielos abiertos y en ellos al Hijo de Dios. Mi abuelo no tuvo mucha instrucción religiosa, pero fue un hombre de fe que amó al Señor y que, sobre todo, dio testimonio de él viviendo la caridad cristiana en la vida cotidiana. Acompañaba a su mamá, a esta misma parroquia del Sagrado Corazón, allá por los años 20, a limpiar el templo. Fueron sus primeras lecciones de servicio a la comunidad, servicio que años después se manifestó en el compromiso para apoyar a diversas instituciones sociales y educativas. Los últimos años de su vida, sobre todo cuando mi abuela vivía, estuvieron marcados por la oración y la recepción de la sagrada Comunión. A su manera mi abuelo veía cielos abiertos y abría cielos para otros.

Don Pablo se distinguió siempre por su caballerosidad;
era un auténtico gentleman
En este día de Navidad resplandece Jesús, la Virgen María que lo presenta al mundo y detrás de ellos, la figura humilde y discreta de san José, el padre virginal de Jesús. Su figura ilumina la despedida de mi abuelo. Pienso en san José y me parece que algunas de sus virtudes las reprodujo don Pablo. Como varón, san José fue hombre de familia y de trabajo; recibió la misión de cuidar, custodiar, proteger, acompañar, defender los dones de Dios. Mi abuelo fue hombre prudente, protector de su hogar. Aprendimos de él que la verdadera hombría es dar su vida por los demás y proteger. Lo conocimos protegiendo a su familia, a sus animales de la granja, a sus nogales, a los trabajadores de su empresa, a los colegios y a su ciudad.

Jesús en el Evangelio nos invita a perseverar hasta el final. Navidad es el comienzo de una vida y las palabras de Jesús nos invitan a mirar hacia el final. De poco sirve celebrar la Navidad si no acogemos a Jesús y lo dejamos crecer en nosotros. San Esteban recibió a Cristo y lo dejó crecer en él. Así también lo hicieron muchos hombres que hoy nos dejan grandes lecciones de vida. Celebremos al Niño de Belén y alimentémonos de su carne en la Eucaristía. Que contemplemos los cielos abiertos y pasemos por la vida abriendo cielos para los demás a fin de que vayamos alcanzando la estatura espiritual a la que el Señor nos llama.

jueves, 19 de diciembre de 2019

Navidad en el corazón del narco

Cuando lo vi, su aspecto físico me estremeció. Su cabeza estaba totalmente rapada y no había parte alguna de su cuerpo que no tuviera un tatuaje, desde la punta de la cabeza hasta la punta del pie, con piercings en oídos, boca, lengua, narices y cejas. Por la mirada de ese hombre, musculoso y de voz grave, intuí detrás de él una vida muy complicada y un profundo sufrimiento. En años pasados había trabajado para un narcotraficante muy poderoso, hoy ya muerto. Quería que alguien lo escuchara.

Su infancia había sido muy difícil. Nacido en una familia disfuncional en la que hubo mucha violencia, sus padres raramente cuidaron de él por estar trabajando en la maquiladora. Así desde niño conoció la calle hasta sus rincones más oscuros. Llegó a dormir en tambos de basura y una noche casi se lo llevó el camión de limpia de la ciudad, en plena avenida Juárez, muy cerca del puente internacional entre México y Estados Unidos. Era el candidato perfecto para ser reclutado por la mafia. Ya metido en el bajo mundo, inició su colección de secuestros y asesinatos. Algunas veces sus enemigos a él lo secuestraron, lo envolvieron en plástico y le pusieron cinta adhesiva para balearlo y así evitar llenar de sangre toda la habitación. En todas esas ocasiones, inexplicablemente, se había salvado de la muerte. Su vida sentimental también era anárquica, pues había conocido a múltiples parejas con las que procreó diversos hijos.

Dos cosas me conmovieron después de escucharlo. Lo primero era su falta de sensibilidad por los asesinatos cometidos. En todos sus años de trabajar para el hampa nunca sintió remordimiento alguno por jalar el gatillo. Había crecido sin brújula moral y los golpes de la vida le habían endurecido el corazón. Solamente en las últimas semanas comenzaba a despertarse en su alma eso que se llama "conciencia". Lo otro que me conmovió fueron un par de preguntas que me lanzó: "Padre, ¿cree usted que yo pueda llegar a ser una persona buena?, ¿cree que Dios me pueda perdonar y aceptar?" No pude evitar darle un fuerte abrazo con lágrimas en mis ojos. Era el divino pastor que había recorrido montes y collados para buscar a su oveja perdida, y ahora estaba hablándole al corazón.

En el alma de ese hombre había Adviento. Si el Señor, en varias ocasiones, lo había librado de la muerte, era por una misteriosa razón. Cristo se le estaba revelando como su Salvador: "Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados". Traicionado por sus padres, por las mujeres que había tenido y por gente de la mafia, aquel hombre lleno de tatuajes había puesto en su alma muchas rejas de desconfianza. Sin embargo Jesús ahora se detenía frente a esas rejas y sus miradas empezaban a cruzarse. El hombre se encontraba con Alguien que no venía a juzgarlo, ni a humillarlo ni a traicionarlo, sino que lo invitaba a abrir los candados para ofrecerle su salvación.

La mirada de ese Niño, desde el pesebre de Belén, se cruzaba con la de ese hombre fornido y tapizado de tatuajes. Su voz le decía: "quiero verte, quiero oírte, me interesas". Quizá se ruborizaría de que Jesús le hablara así. Al escuchar la voz de Dios que le susurraba "Quiero verte a ti, quiero oírte", en ese momento él recordaría sus verrugas, sus tatuajes y los piercings que llevaba, sobre todo la historia de pecado que cargaba su alma.

¡Qué Navidad la de ese hombre! No nos quepa duda alguna: le gustamos a Dios. Él nos echa de menos cuando estamos lejos de la Iglesia; echa de menos nuestra voz cuando no hacemos oración. Solamente cuando nosotros echamos de menos a Dios y cuando él nos gusta, podemos celebrar la Navidad. Porque solamente hay fiesta en aquel que necesita ser salvado. 

lunes, 9 de diciembre de 2019

La muerte del padre Celso

Cuando en 2009 me enteré de que habían cambiado de parroquia al padre Celso y que yo era el designado por el obispo Renato para ocupar su lugar en la Divina Providencia, supe que esos cambios no serían fáciles para nadie. Llegué a la comunidad parroquial de Gregorio M. Solís y Carlos Villarreal donde el padre Celso había servido por 26 años. La parroquia era una comunidad muy hecha al estilo del sacerdote que se iba, con grupos muy consolidados y con gran amor a su párroco.

Cinco lustros de servicio y entrega pastoral, aderezados por un gran sentido del humor, habían hecho del padre Celso un verdadero padre espiritual y amigo de un sinnúmero de personas de todas las clases sociales. Muchos de los que fueron bautizados por él, también recibieron de sus manos la Primera Comunión y la celebración de su matrimonio. Por eso quienes lo conocieron se sintieron conmocionados cuando supieron la noticia de que, el 5 de diciembre, había muerto.

Al cementerio Jardines Eternos llegaron los mariachis de Pepe Coronel. Trasladamos el ataúd con los restos del padre Celso con "El son de la negra" como fondo. Después de las oraciones póstumas del obispo se escuchó la voz de Walterio Magdaleno que interpretaba "Dios nunca muere" y "Cruz de olvido". Luego los mariachis cantaron "El Quelite", canción que el padre Celso cantó muchas veces en fiestas y tertulias. Mientras el féretro desaparecía en su descenso a la tierra, recordé que al padre le gustó, durante mucho tiempo, acompañar a sus feligreses en los momentos de diversión y esparcimiento que siguieron a la celebración de bodas y bautizos.

En el cementerio fue abierto el ataúd para que los familiares lo vieran por última vez. Su cuerpo se fue impecable, vestido con sus mejores hábitos sacerdotales. Tenía que ser así. Las comunidades parroquiales donde el padre Celso sirvió conocieron su amor por la belleza de la liturgia. A los templos de la Divina Providencia y del Sagrado Corazón –sus dos últimas parroquias– les imprimió su gusto sobrio, elegante y exquisito con objetos sagrados de la máxima calidad. La delicadeza, la limpieza de los templos y el cuidado que tuvo hacia los ornamentos, imágenes y vasos santos, hablaron de su gran amor y respeto a lo sagrado.

Los primeros meses de mi sacerdocio, en el año 2001, fui su vicario parroquial, aunque por muy breve tiempo. Recuerdo que el padre Celso me reprendía un poco al ver que, mientras él escuchaba a diez penitentes que confesaban sus pecados, yo atendía a uno. Desde luego que yo era novato en eso de escuchar confesiones y las confundía con una prolongada dirección espiritual. Por eso el padre se molestaba un poco conmigo. Durante todo ese tiempo pude ver la gran capacidad de escucha que tenía, así como la enorme cantidad de personas que lo buscaban para ser atendidos, dentro y fuera del confesionario. Su buen humor y sus bromas, que no escondía en el sacramento, relajaba a los penitentes y les daba confianza.

Quienes conocimos al padre Celso en ambientes de convivencia –especialmente los padres Alfredo Abdo y José Ríos, quienes fueron sus grandes amigos sacerdotes– nos dimos cuenta también de su carácter fuerte y de su franqueza para decir las cosas. No siempre las conversaciones con él eran dulces y serenas. A veces tomaban la impetuosidad del rápido de un río, sobre todo cuando se tocaban ciertos temas de Iglesia a los que el padre era especialmente sensible; pero siempre en el fondo se podía percibir su gran amor por la diócesis y por los sacerdotes. A muchos de ellos ayudó discretamente en horas de necesidad.

Murió el padre Celso Flores, un sacerdote que fue verdadero padre y pastor de comunidades. Muchos vamos a extrañar al que fue un icono de la Iglesia diocesana. Me impresionó el llanto incontrolable de uno de sus monaguillos, en el cementerio; y es que el padre lograba hacer comunión con todos: niños, jóvenes, adultos y personas mayores. Su memoria quedará viva por muchos años y su generosa entrega como párroco será testimonio de Jesús, el buen pastor, para quienes nos quedamos, peregrinos todavía, en el servicio a la Iglesia de Dios.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

María de Guadalupe en un país dividido

Los franciscanos que llegaron al continente en 1524 tenían la santa idea de convertir al cristianismo a todo habitante de esta tierra que cruzara en su camino. Encontraron pueblos indígenas, en guerra unos contra otros, plagados de cultos idolátricos y practicantes de comer carne humana. Hoy nuestra tierra americana y, concretamente México, vive profundas divisiones. La violencia está más viva que nunca, en las familias, en la calle y hasta en el vientre de las madres. Nos comemos unos a otros. Se extiende la idolatría y pululan los cultos esotéricos. No sólo eso. La sociedad mexicana se divide en fuerzas políticas que parecen irreconciliables, con el aliento de la presidencia de la república.

Al llegar los frailes hijos de san Francisco a tierra americana para la predicación del Evangelio, el panorama del idioma era desalentador. Había no menos de 150 familias lingüísticas que se dividían entre 400 y 2000 idiomas y dialectos diferentes. Por mucho que los franciscanos aprendieran a hablar aquellas lenguas, proponer el Evangelio a los indígenas traumatizados y deprimidos por la Conquista, y en un contexto cultural totalmente ajeno a su visión del mundo, era una labor casi imposible y con muy poca esperanza. La mayoría india prefería morir con sus dioses antes que convertirse a Jesucristo.

Hoy en México muchas personas ya no hablan el lenguaje de la Iglesia. Conquistados por las ideologías de izquierda y de derecha, por la ideología de género, el feminismo radical, el dinero del liberalismo o la igualdad del socialismo, así como el ateísmo, muchos se han construido una visión del mundo, del hombre y de Dios incompatible con el cristianismo. La mayoría de los mexicanos caminan como ovejas sin pastor. México ha dejado de ser un país de mayoría católica, aunque las estadísticas lo digan. Y mientras que el papa nos propone ser una Iglesia en salida, muchos no quieren salir ni arriesgarse, y prefieren refugiarse en sus parroquias para vivir ahí su vida cristiana. La Iglesia parece no entender las nuevas dinámicas del mundo, y el mundo no entiende el lenguaje de la Iglesia.

Las apariciones de la Virgen de Guadalupe en 1531 trajeron la reconciliación y la paz, así como la gran alegría espiritual para el pueblo mexicano. El hecho logró que miles de indios salieran de su abatimiento. La presencia milagrosa de la Madre de Dios, cuya imagen quedó impresa en el ayate de san Juan Diego, provocó un prodigio aún mayor: el entendimiento entre las dos culturas, la apertura del diálogo para tomar lo mejor de los españoles y lo mejor de los indígenas, y hacer que éstos recuperaran su dignidad.

Hoy suplicamos a la Virgen que interceda por los mexicanos para que, mirándola a Ella, abramos el corazón a su mensaje de amor. Dejándonos tocar por la gracia divina podremos redescubrir a Jesús –centro del mensaje guadalupano– que viene a salvar a nuestra Patria y a hacernos posible la convivencia pacífica como hermanos. Sólo así podremos comprendernos y dialogar, en la esperanza de caminar juntos hacia un futuro de verdadero progreso y paz.

jueves, 28 de noviembre de 2019

Adviento: se hace tarde y anochece

"Se hace tarde y anochece" es el último libro del cardenal de Guinea Roberth Sarah, prefecto para la Congregación del Culto y la Disciplina de los Sacramentos. El libro es un grito del alma —así lo describe su autor— ante la crisis que vive la Iglesia, y cuyos frutos más amargos han sido los escándalos de pederastia de los últimos años por una parte del clero. En la introducción del libro el cardenal Sarah afirma, con un lenguaje directo, que en estos momentos históricos, la Iglesia está viviendo el misterio de Judas, es decir, el misterio de la traición.

Son palabras duras las del cardenal, pero reales. Ante ello no podemos permanecer pasivos. Hemos de ser conscientes de que sin una conversión personal desgarraremos el Cuerpo de Cristo. En este Adviento fomentemos el amor a la unidad que Jesús quiere para su Iglesia. Podríamos decir que la espiritualidad de la subida, de la peregrinación, es la propia de este tiempo de preparación para recibir al Señor. En su libro el cardenal Sarah propone un camino en cuatro itinerarios o momentos para no desanimarnos ante la crisis eclesial en la que nos encontramos. Así que podemos reflexionar sobre ellos y tratar de afianzarlos en nuestra vida durante el Adviento.

La oración. Si la Iglesia no recupera el espíritu de oración, va hacia su perdición. Mucho nos dedicamos a realizar proyectos pastorales y nos abalanzamos en el frenesí del activismo eclesial: retiros que predicar, homilías que preparar, juntas y reuniones para hacer muchas cosas en las parroquias y grupos. Pero si no recuperamos largos momentos de oración junto al Señor, para adorarlo silenciosamente, terminaremos por traicionarlo. Adviento es un tiempo para recuperar el amor a la oración y preparar el camino al Señor.

La verdad católica. En estos días los obispos alemanes se han aventurado a realizar un sínodo –el Sínodo de Alemania– que, según opiniones de algunos analistas, amenaza con la ruptura de la unidad católica. Una gran tentación de obispos, sacerdotes y laicos es adecuar el catolicismo al espíritu del mundo –el que Cristo condenó– y hacer una Iglesia liberal para estos tiempos. Adviento nos invita a afianzarnos en la verdad católica, sin miedo a la solidez de la enseñanza de la Iglesia sobre los temas más controvertidos, sabiendo que esta verdad, aunque a veces nos incomode, nos conduce hacia la plena libertad.

El amor al papa. "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", dijo el Señor. Al pescador de Galilea Jesús le entregó las llaves del Reino de los Cielos, así que la figura de san Pedro, representada en el Santo Padre, es signo de unidad para toda la Iglesia. Donde está Pedro ahí está la Iglesia. Podremos simpatizar mejor con unos papas que con otros, pero ellos tienen una asistencia especial del Espíritu Santo para conducir a todo el rebaño hacia la Casa del Padre. En Adviento puedo rezar más por el papa, pero también puedo unirme más a mis sacerdotes, pidiéndoles la fe católica y la vida divina por los sacramentos.

La caridad fraterna. Nuestra Iglesia Católica es un bello mosaico de espiritualidades, carismas, movimientos. Pero a veces se levantan divisiones, incluso se pueden despertar fuertes resentimientos y hasta rencores entre diversas facciones de ese gran calidoscopio eclesial. Esto desfigura a la Iglesia. "Yo soy Cristo a quien tú persigues", dijo el Señor a Saulo, haciéndole ver que Él estaba vivo en sus miembros. El Adviento nos invita a mirarnos con benevolencia y a descubrir la riqueza que hay en unos y en otros. Recordemos que la subida hacia la Casa del Señor es siempre en comunidad, nunca en solitario.

Finalmente el cardenal Sarah nos invita, en la introducción de su libro, a postrarnos ante ese gran fresco de la Capilla Sixtina llamado "El Juicio Final" de Miguel Ángel. Hagámoslo con la imaginación y en la oración. Contemplemos al Cristo que vendrá a juzgar la historia y a cada uno de nosotros. En el mural están los condenados, las almas saliendo del purgatorio y la Iglesia del Cielo con los coros angélicos, los mártires, las vírgenes y todos los santos. Jesús nos pregunta lo que a san Pedro: ¿me amas? Si tu respuesta y la mía son positivas, entonces miremos a Jesús que nos sonríe invitándonos a ir a habitar en su casa. Feliz tiempo de Adviento.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Latinoamérica en peligro

Nos parecen inverosímiles las escenas de violencia en Chile y los saqueos a los templos católicos. Escenas parecidas a las de la guerra cristera en México, donde los soldados entraban a las iglesias para profanar y destruir el patrimonio religioso del pueblo, hoy se repiten en algunos países de América Latina. La amenaza es latente para que la anarquía se extienda por otras partes del continente.

Sin duda el descontento social estaba presente en la sociedad chilena. El alza en el precio del transporte público fue el detonante para que estallaran las protestas. Ante la crisis, el gobierno de Sebastián Piñera decidió no incrementar los precios. ¿Cómo es posible que el Frente Amplio –los grupos y partidos de izquierda, llamados también progresistas– decidieron retirarse del diálogo con el gobierno, cuando ellos mismos eran quienes exigían que no se aumentara el precio?

Meses antes, las caravanas de migrantes provenientes de Venezuela –el mismo fenómeno que ha sucedido en México– habían llegado a Chile. Se presume que en ellas venían infiltrados activistas del chavismo y terroristas enviados por el gobierno de Nicolás Maduro para desestabilizar el país andino. Muchos ciudadanos chilenos afirman que los desórdenes en su país están orquestados desde el extranjero, concretamente desde Caracas y La Habana. Los regímenes socialistas de estos países, aprovechando el descontento chileno, quieren destruir el modelo capitalista que ha sacado a Chile de la pobreza en los últimos años para implementar ahí también el socialismo del siglo XXI.

Un comunicado de la Organización de Estados Americanos sobre la situación en Chile dice lo siguiente: “Los vientos bolivarianos de Simón Bolívar trajeron libertad e independencia a nuestros pueblos; las brisas del régimen bolivariano impulsadas por el madurismo y el régimen cubano traen violencia, saqueos, destrucción y un propósito político de atacar directamente el sistema democrático y tratar de forzar interrupciones en los mandatos constitucionales. Los intentos que hemos visto documentados en Ecuador y Colombia, vemos hoy repetido ese patrón en Chile".

Cualquier manifestación de descontento social es legítima mientras sea pacífica. Se entiende que, en toda democracia, el pueblo tiene derecho de realizar protestas. Pero lo que resulta incomprensible es que los chilenos quieran destruir su país, cuando son ellos los que mejores niveles de vida han alcanzado en el continente y han logrado reducir más la pobreza. Es ilógico. Son entonces los anarquistas infiltrados del socialismo los que les están incendiando el país. 

La subversión y la destrucción del orden social, en nombre del progresismo, amenaza hoy a América Latina. En la mira del Foro de San Paulo –ese conglomerado de gobiernos y organizaciones de izquierda–, con Nicolás Maduro al frente, están Ecuador, Colombia, Perú, y México no es la excepción. Por eso la presencia del ex presidente izquierdista de Bolivia, Evo Morales en nuestro país, no deja de ser como la de un pájaro de mal agüero.

Regímenes socialistas siempre han perseguido a la Iglesia Católica. Los saqueos e incendios a los templos religiosos en Chile y Nicaragua no tienen otra explicación más que el odio progresista-socialista. Y es que la Iglesia, en su enseñanza, denuncia a las ideologías como formas equívocas de interpretar la realidad humana y social. Y ha señalado tanto al socialismo marxista como al liberalismo capitalista como dos sistemas intrínsecamente perversos, ambos ateos en su esencia. El camino propuesto por la Iglesia para construir el orden de la sociedad es su Doctrina Social, que se basa en la persona humana, su dignidad y su trascendencia.

En estos tiempos de violencia y de amenazas para la estabilidad de nuestros pueblos latinoamericanos, oremos por la preservación de las democracias, de las instituciones, de la justicia y de la paz para todos.