jueves, 12 de julio de 2018

Invocar al Ángel Custodio de la ciudad

En este momento en que grupos de poder se están disputando el control de la ciudad para los próximos años, orar invocando al “Ángel de nuestra nación mexicana” y al Ángel Custodio de nuestra ciudad, puede hacer que la situación se resuelva con los menos posibles daños y más beneficios para los juarenses trayendo gracias espirituales y corporales. Los ángeles nos defenderán de tantos peligros para el alma y el cuerpo, y además contendrán a los demonios para evitar que hagan todo el daño que éstos quisieran. También enviarán pensamientos y consejos santos y sabios a quienes hoy se disputan el poder en la ciudad.

Nuestra nación mexicana se encuentra en un momento importante de su historia. Viene un nuevo gobierno y hay disputa por nuevos intereses. Además la violencia y la corrupción han vuelto a cobrar fuerza e innumerables víctimas en los últimos años. Ante esta avalancha de maldad e incertidumbre sentimos que no podemos solos, sino que necesitamos de fuerzas sobrenaturales para poder hacer que nuestra patria, estados y ciudades salgan adelante por caminos de justicia y de paz. Dios en su Providencia, nos ha dejado muchas ayudas espirituales para que se construya en el mundo su reino de santidad y de paz. Una poderosa ayuda es la devoción a los ángeles.

Los católicos creemos en los santos ángeles y los invocamos en nuestras oraciones. Decimos en Misa: “Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos ante Dios nuestro Señor”. Las criaturas angélicas colaboran con Dios en el gobierno del mundo y velan por nuestras ciudades. La Sagrada Escritura revela que un ángel hablaba al profeta Daniel del Príncipe o Custodio de Grecia, de Israel -san Miguel Arcángel- y de Persia (Dn 10, 12-13; 20,21). Atenágoras afirmaba que los ángeles son como las providencias particulares que velan sobre cada parte del universo para hacerlas converger hacia la gloria de Dios. Los Santos Padres de la Iglesia estaban convencidos de que cada nación se encuentra protegida por un ángel concreto.

San Francisco de Sales tenía la devoción y la delicadeza de que, cuando llegaba a una ciudad, saludaba al ángel custodio de esa ciudad. Cuando hablaba con algún grupo de personas, miraba por encima a sus oyentes, saludando a sus ángeles de la guarda y pidiéndoles que dispusieran sus corazones para entender y aceptar sus palabras. Así también lo hacía el papa san Juan XXIII cuando fue Delegado Apostólico en Bulgaria y Turquía; en su delicada misión diplomática tenía que tratar asuntos muy complejos con personas difíciles de gobierno, y decía que la invocación a los ángeles custodios de las personas que hablaban con él le daba magníficos resultados.

No vacilemos en orar invocando al Ángel que custodia Ciudad Juárez, y al Ángel Custodio de la nación mexicana en este momento crucial de nuestra historia. Si más personas crecen en su devoción a los ángeles, las grandes ayudas que tendremos de los ejércitos del cielo nos sorprenderán. “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18,8).