jueves, 1 de febrero de 2018

Trigo y Cizaña

Frase trumpiana
En su discurso a la nación norteamericana del martes pasado, el presidente Donald Trump pronunció una brillante frase en su alocución: “En Estados Unidos sabemos que el centro de la vida estadounidense no son el gobierno y la burocracia, sino la fe y la familia. Nuestro lema es 'en Dios confiamos’”. Aplaudí la frase. En tiempos en que los gobiernos se han convertido en verdaderas dictaduras que manipulan la vida de sus ciudadanos al grado de confundir la identidad de hombres y de mujeres; en tiempos en que el Estado se entromete entre las sábanas del pueblo para cortar las fuentes de la vida y los nacimientos; en tiempos en que se repite una y otra vez que matar a los bebés y a los ancianos es un derecho humano; en tiempos en que cada vez es más difícil conducir la propia vida por principios religiosos y morales... la frase del presidente Trump enciende la esperanza de que no todo está perdido. Lo dijo el papa León XIII en la Rerum novarum: “Lo que más contribuye a la prosperidad de las naciones es la probidad de las costumbres, la recta y ordenada constitución de las familias, la observancia de la religión y de la justicia, las moderadas cargas públicas...” entre otras cosas.

Niños y pantallas
No te quemes la boca por comer pronto la sopa. Nuevas investigaciones afirman que el exceso de tiempo en pantalla tiene un efecto perjudicial para el desarrollo del cerebro y la educación de los niños. Incluso los grandes de la tecnología comienzan a hablar sobre los peligros de la adicción a internet y la urgencia a los padres para que reduzcan el tiempo de pantalla a los niños a un máximo de dos horas diarias. Para las escuelas católicas esto es más urgente, ya que su misión es la formación humana y espiritual de los alumnos, y en esto ninguna máquina se puede involucrar. Jean Twenge, psicóloga, afirma que hoy los niños son menos felices y están menos preparados para entrar en la edad adulta. Quien se quema en la sopa, sopla en la fruta. Un ambiente educativo que no está inundado de tecnología permite a los estudiantes mantener más la atención, desarrollar la concentración y apreciar el silencio, que son las disposiciones necesarias para meditar sobre la verdad, la belleza y la bondad. No sólo eso. También los estudiantes están perdiendo la capacidad de comunicarse, por lo que hay escuelas que prohiben el teléfono celular durante el día escolar.

Ideología verde
El INE está previendo multar nuevamente al Partido Verde Ecologista por más de 10 millones de pesos. En el año 2013 el PVEM reportó gastos de más de 5 millones de pesos para traslado de su Comité Ejecutivo Nacional en aviones privados. Sin embargo esos vuelos nunca ocurrieron, según informes de la Dirección General de Aeronáutica Civil. Aunque en todos los partidos se cuecen habas, la ideología verde es perniciosa. Quitaron los animales de los circos y, finalmente, ven a la reproducción humana como enemiga del planeta. Para ellos el adversario es la economía de libre mercado, responsable del consumo desenfrenado y la contaminación de la Tierra, así como su sobrepoblación. Curiosamente los países con más problemas ecológicos han sido los comunistas. La antigua URSS enterró su basura nuclear en su subsuelo, cerca de sus ríos, y en el Mar de Japón, lo que ha sido declarado como un verdadero desastre ecológico. Hoy las ciudades más contaminadas se encuentran en China. Y los verdes no pueden negar que la nación más rica del mundo -Estados Unidos- tiene estándares ecológicos muy por encima de los países pobres y menos libres. El problema no es la ecología que busca cuidar la tierra, sino el ecologismo como ideología, que pone la naturaleza por encima del hombre, hasta la locura de rendirle culto.