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martes, 14 de febrero de 2017

Confesionario (sin absolución): mi hija se fue con otra mujer

Pregunta: Saludos Padre. Quisiera saber su opinión acerca de mi caso. Mi hija de 22 años huyó de casa. Sólo dejó una carta diciendo que se había enamorado de una mujer e iba en busca de su felicidad, que estaba segura que era ella y con quien quería pasar el resto de sus días. Por supuesto eso me partió el corazón, no sabemos nada de esta persona. Sólo sabemos que la conoció hace seis meses en la escuela. Mi hija se comunicó con mi esposo para decirle que estaba muy feliz y se iban a casar. Estoy desecha. Les he dado buena formación religiosa, incluso ella servía en la iglesia, no sé qué pasó. Yo le mandé un mensaje, haciéndole ver su pecado. Entre otras cosas, también le dije que no me buscara hasta que rectificara su falta. ¿Qué debo hacer, padre? Me dolió mucho por la ofensa a Dios sobre todo y su deslealtad, pues siempre le dimos amor y atención. Temo que su alma se pierda. Gracias, padre. Dios lo bendiga.

Padre Hayen: Primero quiero felicitarte por tu esfuerzo educativo con tu hija. Eres una mamá que te preocupaste por darle educación religiosa y eso, seguramente, le agrada al Señor. Sin embargo los hijos reciben el influjo del ambiente en el que viven, los amigos los influyen, las ideas que predominan en la cultura penetran sus corazones, diversas experiencias pueden herir sus vidas y tantos factores más los pueden condicionar para tomar decisiones que los padres nunca esperaban.

Comprendo que la actitud de tu hija te desconcierte. Lo primero que resalta es que ella 'huyó de casa' en busca de su felicidad. ¿Te has preguntado por qué? Dices que ella no se comunicó contigo, sino con tu esposo. ¿Por qué con él y contigo no? Muy probablemente entre tu hija y tú no existe una relación de confianza. Si se fue a casar con una mujer desconocida es, seguramente, porque a ella le faltó confianza con ustedes, sus padres, y porque muy probablemente su autoestima esté muy perjudicada. Cuando uno tiene la autoestima muy baja, cualquier persona que nos hable bonito nos puede envolver y entusiasmar, y a veces hasta seducir.

A mi juicio, hay dos errores que debes evitar. El primero es echar en cara a tu hija su pecado. Peor aún, si lo haces de manera fría e impersonal a través de mensajes de texto.  En este momento lo que menos necesita escuchar tu hija es que le digas que está viviendo en pecado. No por amenazas del infierno tu hija va a dejar a su pareja mujer en este momento. Al contrario, puede ser que su resentimiento la lleve a tomar distancia de la religión. El segundo error es decirle a tu hija que no te busque hasta que rectifique su falta. Lo que realmente necesita tu hija es sentirse escuchada por ti y por su padre. Creo que en este momento, lo que menos debes hacer es cortar la comunicación con tu hija. Trata de invitarla a un diálogo, pero debes guardar silencio y escuchar primero, aunque tengas que morderte la lengua.

La Iglesia nos invita a hacer una separación entre la persona y los actos de la persona. Así que te invito a que distingas entre tu hija y la conducta de tu hija. Por más que no estés de acuerdo con su comportamiento, te aconsejo que le ofrezcas amor incondicional. Esto no significa aprobar todo lo que ella hace, con más razón si su conducta puede hacerle daño. Si ella está sintiendo atracción hacia las personas de su mismo sexo, eso es un indicador que hay una herida sin cerrar y que necesita ser curada. No te apresures a 'sermonearla' ni a emitir juicios de manera inmediata. Escucha primero y pregunta cuáles son sus pensamientos y sentimientos, para tratar de comprender. Y claro, también dile cómo te sientes tú, pero sin regaños y sin alzar la voz. Como madre, puedes ayudarle a comenzar a curarse estando junto a ella para tratar de cubrir un vacío que ella tiene y que trata ahora de llenar con una relación lésbica.

En todo esto recuerda siempre que Jesucristo, Nuestro Señor, conoce a tu hija hasta el fondo del alma. Tú no la conoces del todo, pero Jesús sí. Él tiene la capacidad y el poder de curar sus heridas así que, como madre, tu oración perseverante, confiada, amorosa y paciente será necesaria para que tu hija pueda dejar su conducta y vivir en la verdad de su ser de mujer. Pongo a tu hija, a tu marido y a ti en mi oración de intercesión. Dios te bendiga.


(Las confesiones con absolución se dan en las parroquias; aquí sólo consejos y sin revelar nombres. Puedes escribir, de manera breve, en un mensaje privado a mi cuenta de Facebook o en Twitter: @padrehayen)